DICCIONARIO MÉDICO
Senos paranasales
Senos paranasales son los cuatro pares de cavidades óseas, llenas de aire y revestidas de mucosa, que rodean la cavidad nasal y se comunican con ella a través de pequeños orificios llamados ostios. Frontal, etmoidal, esfenoidal y maxilar: cada par recibe el nombre del hueso que lo aloja. Paranasal combina el prefijo griego para-, junto a, con nasal: literalmente, junto a la nariz. La palabra seno, del latín sinus, designa aquí una cavidad excavada en el espesor de un hueso, según recoge la Real Academia Española, que pone precisamente el seno frontal como ejemplo de esa acepción. Ninguno de los cuatro pares está desarrollado por completo al nacer. Los senos maxilares y etmoidales son los más precoces, presentes ya de forma rudimentaria en el recién nacido; los senos frontal y esfenoidal aparecen más tarde, entre los seis y los ocho años, y no alcanzan su tamaño definitivo hasta la adolescencia. El seno frontal ocupa el hueso frontal, por encima de las órbitas. El seno esfenoidal se aloja en el cuerpo del hueso esfenoides, en el centro de la base del cráneo, junto a la hipófisis. Los senos etmoidales forman un conjunto de pequeñas celdillas dentro del hueso etmoides, entre ambas órbitas. Los senos maxilares, los de mayor tamaño, ocupan el hueso maxilar superior, por debajo de las órbitas y a los lados de las fosas nasales. Su papel exacto sigue sin resolverse del todo, y las hipótesis propuestas a lo largo del siglo pasado no se excluyen entre sí. Contribuyen a calentar y humidificar el aire inspirado antes de que llegue a los pulmones, aligeran el peso del macizo craneofacial sin restarle resistencia y actúan como cámaras de resonancia que modifican el timbre de la voz. También se les atribuye una función amortiguadora frente a traumatismos faciales, aunque esta última hipótesis cuenta con menos respaldo experimental que las anteriores. Cada seno se abre a la fosa nasal a través de un ostio, un orificio estrecho revestido, como el resto de la cavidad, por epitelio respiratorio ciliado. Ese epitelio desplaza el moco de forma constante hacia el ostio de salida, un mecanismo que depende de que la abertura permanezca libre de obstrucción. Ocho en total, cuatro pares: frontal, etmoidal, esfenoidal y maxilar, uno a cada lado de la línea media. No todos. El maxilar y el etmoidal existen ya, aunque muy reducidos, al nacer. El frontal y el esfenoidal se desarrollan después, durante la infancia. Depende de a qué función se dé más peso. Humidifican el aire, aligeran el cráneo y aportan resonancia a la voz; ninguna de estas funciones, por separado, resulta indispensable. La agenesia del seno frontal, su ausencia congénita, es una variante anatómica documentada y casi siempre asintomática. Por ahora, el frontal y el esfenoidal. Los senos etmoidales y maxilares se describen en esta entrada de conjunto.Qué son los senos paranasales
Los cuatro pares
Función
Drenaje hacia la fosa nasal
Preguntas frecuentes
¿Cuántos senos paranasales tiene una persona?
¿Los senos paranasales están presentes desde el nacimiento?
¿Para qué sirven realmente?
¿Todos los senos paranasales tienen una entrada propia en este diccionario?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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