DICCIONARIO MÉDICO

Retraso de crecimiento constitucional

El retraso de crecimiento constitucional es una variante normal del desarrollo en la que el niño crece y madura más despacio y más tarde que la media, sin que exista ninguna enfermedad de fondo. Es la causa más frecuente de estatura baja y de pubertad tardía en la infancia y la adolescencia, y suele resolverse por sí solo con una talla adulta acorde a la de la familia.

Qué es el retraso de crecimiento constitucional

El nombre describe con precisión lo que ocurre: un retraso, no una detención, del crecimiento, y de origen constitucional, es decir, propio de la constitución del individuo y no de una enfermedad adquirida. La palabra constitución tiene en medicina un sentido concreto, el conjunto de rasgos morfológicos y funcionales heredados que definen el tipo corporal de cada persona, desarrollado con más detalle en la entrada constitución. Aquí se aplica al ritmo con el que ese organismo recorre las etapas del crecimiento y la pubertad.

La bibliografía médica lo nombra de varias formas: retraso constitucional del crecimiento y la pubertad, o del crecimiento y desarrollo, con las siglas RCCP o RCCD según el autor. Ninguna de las dos ha desplazado a la otra en el uso habitual.

Patrón de crecimiento

Los niños con este patrón nacen con un peso y una longitud normales. Hacia los dos o tres años de vida, sin embargo, su curva se desplaza a percentiles más bajos, donde permanece de forma estable: crecen despacio, pero de manera constante, sin las caídas bruscas que sí aparecen en otras causas de talla baja. Cerca de la edad en que sus compañeros entran en la pubertad, la velocidad de crecimiento se frena todavía más, y el estirón puberal llega después, más tarde y algo más discreto que el de la media, aunque suficiente para alcanzar una estatura adulta acorde con la de la familia.

La maduración del esqueleto sigue el mismo compás que la talla, no la edad cronológica: por eso la maduración ósea de estos niños suele estar retrasada en una proporción parecida a la de su crecimiento. Es, en cierto modo, la imagen en espejo del adelanto constitucional del crecimiento, en el que ocurre justamente lo contrario: maduración y estirón puberal adelantados.

Origen familiar y diferenciación con otras causas

Aunque la causa exacta se desconoce, el componente hereditario es marcado: entre el 60 y el 80 por ciento de los afectados tienen un familiar de primer grado, un padre, una madre o un hermano, con antecedentes de desarrollo tardío similar. El patrón es bastante más frecuente en los varones que en las mujeres. La razón se desconoce.

Se trata de una variante de la normalidad, no de una enfermedad, y por eso su diagnóstico se establece por exclusión: antes hay que descartar otras causas de retraso puberal y de talla baja, entre ellas distintas formas de hipogonadismo, cuadros que sí cursan con una alteración hormonal identificable. A menudo solo el paso del tiempo confirma cuál de las dos posibilidades era la correcta.

Preguntas frecuentes

¿Qué probabilidad hay de que sea hereditario?

Alta. Entre el 60 y el 80 por ciento de los niños con este patrón tienen un padre, una madre o un hermano con antecedentes similares, aunque no se conoce el gen o los genes concretos responsables.

¿Es una enfermedad?

No. Es una variante normal del desarrollo, no un trastorno; el diagnóstico, eso sí, exige descartar antes otras causas de retraso puberal.

¿A qué edad se recupera la talla que falta?

El estirón puberal tardío suele bastar para ello. Aunque llega más tarde y es algo menos intenso que en la media, la mayoría de estos niños alcanza en la edad adulta una estatura acorde con la de sus padres.

¿Es lo mismo que el adelanto constitucional del crecimiento?

No, es su opuesto. Mientras aquí la maduración ósea y el estirón puberal llegan tarde, en el adelanto constitucional llegan antes de lo habitual, aunque el resultado final en la talla adulta puede ser igual de normal en los dos casos.

¿Por qué a veces preocupa tanto a las familias?

La preocupación suele ser proporcional a la diferencia visible con los compañeros de la misma edad, sobre todo durante la adolescencia temprana, cuando la talla y el desarrollo puberal pesan mucho en la vida social. Es una reacción comprensible, aunque el pronóstico a largo plazo sea favorable en la gran mayoría de los casos. La certeza sobre el diagnóstico, además, solo llega con el tiempo, lo que alarga la fase de incertidumbre. Nada de esto cambia el hecho de que, en la gran mayoría de los niños con este patrón, la pubertad y el crecimiento terminan completándose con normalidad.

Referencias

  1. MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Retraso de la pubertad en niños. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/007695.htm
  2. Manual MSD, versión para profesionales. Retraso de la pubertad. Disponible en: https://www.msdmanuals.com/es/professional/pediatr%C3%ADa/trastornos-endocrinos-pedi%C3%A1tricos/retraso-de-la-pubertad
  3. Mejorado Molano FJ, Soriano Guillén L. Retraso constitucional del crecimiento y desarrollo en los varones. Adolescere, Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia. Disponible en: https://www.adolescere.es/retraso-constitucional-del-crecimiento-y-desarrollo-en-los-varones/
  4. Revista Española de Endocrinología Pediátrica. Retraso constitucional del crecimiento y la pubertad: actualización genética y clínica. Disponible en: https://www.endocrinologiapediatrica.org/modules.php?name=articulos&idarticulo=654&idlangart=ES

Entradas relacionadas

  • Pubertad. Etapa del desarrollo cuya llegada se retrasa en este patrón de crecimiento.
  • Maduración ósea. Grado de desarrollo del esqueleto, retrasado en estos niños en proporción similar a su talla.
  • Hipogonadismo. Grupo de trastornos hormonales que debe descartarse antes de establecer este diagnóstico.
  • Constitución. Conjunto de rasgos heredados que definen el tipo corporal de cada persona.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
Infografías realizadas con https://BioRender.com

© Clínica Universidad de Navarra 2026