DICCIONARIO MÉDICO
Queilectomía
La queilectomía es una intervención quirúrgica que elimina los espolones óseos de la articulación del dedo gordo del pie para aliviar el dolor y recuperar la movilidad en el hallux rigidus. La articulación metatarsofalángica del primer dedo (articulación MTF) es fundamental para la biomecánica del pie. Cada vez que se camina, se corre o simplemente se permanece de pie, esta articulación soporta una carga considerable y permite que el dedo gordo se flexione para impulsar el paso. Cuando la artrosis afecta a esta articulación —una condición denominada hallux rigidus—, se forman excrecencias óseas (osteofitos) en la parte superior de la articulación que limitan progresivamente el movimiento del dedo y provocan dolor. La queilectomía es la intervención quirúrgica diseñada para eliminar estos osteofitos y restaurar, en la medida de lo posible, la movilidad y el confort del dedo gordo. Se trata de una cirugía conservadora de la articulación, lo que significa que no implica fusionar ni sustituir la articulación, sino "limpiarla" para mejorar su función. La queilectomía (del griego cheilos, "labio", y ektomé, "extirpación") es un procedimiento quirúrgico que consiste en la eliminación de los espolones óseos (osteofitos) y del exceso de hueso que se forman en la parte dorsal (superior) de la articulación metatarsofalángica del primer dedo del pie. Estos osteofitos, que crecen como "labios" óseos sobre la articulación, son los principales responsables de la rigidez y del dolor que experimentan los pacientes con hallux rigidus. El objetivo de la queilectomía es doble: por un lado, aliviar el dolor causado por el roce de los osteofitos con el calzado y por el pinzamiento articular al mover el dedo; por otro, restaurar el rango de movimiento del dedo gordo, especialmente la dorsiflexión (el movimiento hacia arriba), que es la que más se ve afectada en el hallux rigidus. Al eliminar las prominencias óseas, se crea más espacio dentro de la articulación para que el dedo pueda flexionarse con mayor libertad. La queilectomía se considera una cirugía conservadora de la articulación, a diferencia de otras opciones quirúrgicas más agresivas como la artrodesis (fusión articular) o la artroplastia (sustitución articular). Esto la convierte en la primera opción quirúrgica en muchos pacientes con hallux rigidus leve a moderado que no han respondido al tratamiento conservador. La queilectomía está indicada principalmente para el tratamiento del hallux rigidus, que es la causa más frecuente de artrosis en el pie y la segunda patología más común de la articulación metatarsofalángica del primer dedo, después del hallux valgus (juanete). Se estima que el hallux rigidus afecta aproximadamente al 2,5 % de las personas mayores de 50 años, con una prevalencia ligeramente mayor en mujeres. La indicación quirúrgica se plantea cuando el tratamiento conservador no ha logrado controlar los síntomas de manera satisfactoria. Entre las medidas conservadoras que suelen ensayarse antes de recurrir a la cirugía se encuentran: La queilectomía resulta especialmente eficaz en pacientes con hallux rigidus de grado leve a moderado (grados I y II de la clasificación de Coughlin y Shurnas), en los que los osteofitos dorsales son la causa principal de los síntomas y el cartílago articular conserva un estado razonable. En pacientes seleccionados con grado III, la queilectomía también puede ofrecer buenos resultados, especialmente cuando se combina con una osteotomía de la falange proximal (osteotomía de Moberg). Para decidir si la queilectomía es la opción quirúrgica más adecuada, los cirujanos ortopédicos utilizan sistemas de clasificación que valoran la gravedad de la artrosis. La clasificación más empleada es la de Coughlin y Shurnas, que establece cinco grados: La queilectomía se indica fundamentalmente en los grados I y II, y en casos seleccionados de grado III. Los pacientes con grado IV o con grado III avanzado (pérdida del cartílago articular superior al 50 % de la superficie) suelen ser candidatos a la artrodesis metatarsofalángica. La queilectomía puede realizarse mediante dos abordajes principales: la técnica abierta tradicional y la técnica mínimamente invasiva. Ambas comparten los mismos objetivos, pero difieren en el tamaño de la incisión y en la instrumentación utilizada. En la técnica abierta, el cirujano realiza una incisión dorsal (en la parte superior del pie) de aproximadamente 4 a 5 centímetros sobre la articulación metatarsofalángica del primer dedo. Se accede a la articulación, se expone la cápsula articular y se identifican los osteofitos. A continuación, se procede a la resección de los osteofitos dorsales y de aproximadamente el tercio dorsal de la cabeza del metatarsiano, utilizando un osteótomo, una sierra oscilante o una fresa quirúrgica. El cirujano comprueba durante la intervención que la dorsiflexión del dedo gordo ha mejorado (idealmente por encima de 70°). Tras la resección, se lava la articulación, se cierra la cápsula y se sutura la piel. La queilectomía mínimamente invasiva (MIS) se realiza a través de incisiones de menos de 1 centímetro, utilizando fresas quirúrgicas especiales (burrs) que eliminan el hueso bajo control fluoroscópico (guía radiológica en tiempo real). En algunos casos, se combina con artroscopia de la articulación para visualizar directamente el interior del espacio articular. Esta técnica produce menos daño en los tejidos blandos, lo que puede traducirse en una recuperación más rápida, menor inflamación postoperatoria y cicatrices más pequeñas. Según revisiones sistemáticas recientes, ambas técnicas ofrecen resultados funcionales satisfactorios. La técnica mínimamente invasiva parece asociarse a una mejor movilidad postoperatoria, mientras que la técnica abierta tradicional muestra una reducción ligeramente mayor del dolor según las escalas de valoración. En ocasiones, la queilectomía se combina con otros procedimientos para optimizar los resultados: Los estudios publicados en la literatura científica muestran que la queilectomía es un procedimiento con resultados satisfactorios en la mayoría de los pacientes adecuadamente seleccionados. Según datos de estudios con seguimiento a largo plazo publicados en revistas como el Journal of Bone and Joint Surgery: Cuando la queilectomía no consigue un resultado satisfactorio o la artrosis progresa con el tiempo, la articulación puede tratarse posteriormente mediante una artrodesis (fusión articular), sin que la queilectomía previa comprometa significativamente el resultado de esta segunda intervención. La queilectomía se realiza habitualmente como cirugía ambulatoria (sin necesidad de ingreso hospitalario). La anestesia puede ser general, regional (bloqueo del tobillo o de la pierna) o local con sedación, según la valoración del anestesista y las preferencias del paciente. El proceso de recuperación sigue generalmente las siguientes fases: La inflamación residual del pie puede persistir durante varias semanas o incluso meses tras la intervención, pero esto no impide la realización progresiva de actividades cotidianas. Como toda intervención quirúrgica, la queilectomía conlleva ciertos riesgos, aunque su tasa de complicaciones es relativamente baja. Las complicaciones más relevantes incluyen: La tasa global de complicaciones reportada en revisiones sistemáticas recientes se sitúa en torno al 6 %, siendo la mayoría de ellas menores. Se recomienda consultar con un especialista en traumatología y cirugía ortopédica, preferiblemente con experiencia en patología del pie y tobillo, ante los siguientes síntomas: El diagnóstico precoz del hallux rigidus permite iniciar el tratamiento conservador de forma temprana y, si es necesario, planificar la queilectomía en un estadio de la enfermedad en el que los resultados quirúrgicos son más favorables. Para optimizar los resultados de la queilectomía y reducir al mínimo las complicaciones, es importante que el paciente tenga en cuenta una serie de precauciones tanto antes como después de la intervención. No. Aunque ambas intervenciones afectan a la articulación metatarsofalángica del primer dedo, tratan problemas diferentes. La queilectomía se realiza para eliminar los osteofitos dorsales causados por la artrosis (hallux rigidus), y el problema principal es la rigidez y el dolor al mover el dedo hacia arriba. La cirugía de juanete (bunionectomía) corrige una deformidad lateral del dedo gordo (hallux valgus), en la que el dedo se desvía hacia los dedos menores y aparece una prominencia ósea en el borde interno del pie. Son patologías distintas con abordajes quirúrgicos diferentes. Sí, en la mayoría de los casos. La queilectomía permite la carga de peso inmediata con un zapato postquirúrgico especial. Esto significa que el paciente puede apoyar el pie desde el mismo día de la intervención, aunque debe hacerlo con precaución y utilizando el calzado protector indicado por el cirujano. No obstante, es recomendable limitar la deambulación a lo imprescindible durante los primeros días y mantener el pie elevado el mayor tiempo posible para controlar la inflamación. La transición a un calzado normal suele producirse entre las 2 y las 4 semanas posteriores a la cirugía. Sí, es posible. La queilectomía elimina los osteofitos y mejora la mecánica articular, pero no cura la artrosis subyacente. En algunos pacientes, la degeneración del cartílago puede continuar progresando con el paso de los años, lo que podría dar lugar a la reaparición de osteofitos y a una nueva limitación del movimiento. Sin embargo, los estudios a largo plazo muestran que la mayoría de los pacientes mantienen un resultado satisfactorio durante muchos años. Si los síntomas reaparecen de forma significativa, puede plantearse una nueva intervención, generalmente una artrodesis metatarsofalángica. No necesariamente. La queilectomía puede realizarse bajo distintos tipos de anestesia: anestesia general, anestesia regional (bloqueo del tobillo o del nervio ciático poplíteo) o anestesia local con sedación. La elección depende de las características del paciente, de la técnica quirúrgica empleada y de la valoración del anestesista. La anestesia regional o local tiene la ventaja de proporcionar un efecto analgésico que se prolonga varias horas después de la intervención, lo que mejora el confort postoperatorio inmediato. Sí. Además de la queilectomía, existen otras opciones quirúrgicas para el tratamiento del hallux rigidus, que se consideran en función de la gravedad de la enfermedad y de las características del paciente. La artrodesis metatarsofalángica (fusión de la articulación) es la intervención de referencia para los grados avanzados de la enfermedad, ya que proporciona un excelente alivio del dolor a costa de eliminar el movimiento de la articulación. La artroplastia de interposición y los implantes articulares son alternativas menos frecuentes, con resultados variables. El cirujano especialista valorará cuál es la opción más indicada según el estadio de la artrosis, la edad, el nivel de actividad y las expectativas del paciente. No se requiere un programa formal de rehabilitación en todos los casos, pero sí es fundamental realizar ejercicios de movilización del dedo gordo desde las primeras semanas del postoperatorio para evitar la formación de adherencias y maximizar la ganancia de rango de movimiento. El cirujano suele proporcionar pautas específicas de ejercicios que el paciente puede realizar en su domicilio. En algunos casos, especialmente en pacientes deportistas o cuando la recuperación de la movilidad es más lenta de lo esperado, puede ser beneficiosa la derivación a un fisioterapeuta especializado en patología del pie. © Clínica Universidad de Navarra 2026Qué es la queilectomía
Indicaciones de la queilectomía
Clasificación del hallux rigidus
Cómo se realiza la queilectomía
Técnica abierta
Técnica mínimamente invasiva
Procedimientos complementarios
Resultados y eficacia de la queilectomía
Recuperación tras la queilectomía
Riesgos y complicaciones
Cuándo acudir al médico
Precauciones antes y después de la queilectomía
Antes de la cirugía
Después de la cirugía
Preguntas frecuentes
¿La queilectomía es lo mismo que la cirugía de juanete?
¿Se puede caminar inmediatamente después de la queilectomía?
¿Puede volver a aparecer el hallux rigidus después de una queilectomía?
¿La queilectomía se realiza con anestesia general?
¿Existen alternativas a la queilectomía cuando no funciona el tratamiento conservador?
¿Es necesaria la rehabilitación tras una queilectomía?
Referencias para el paciente
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