DICCIONARIO MÉDICO
Periodo crítico o sensitivo
El periodo crítico o sensitivo es la ventana temporal, propia de las primeras etapas del desarrollo, durante la cual el sistema nervioso muestra una sensibilidad máxima a determinados estímulos del entorno, necesarios para que una función madure con normalidad. Fuera de esa ventana, la misma experiencia produce un efecto mucho menor o carece por completo de él. El adjetivo crítico procede del griego kritikós, derivado de krités («el que juzga, el que decide») y, en última instancia, del verbo krínein («separar, decidir, juzgar»), la misma raíz que dio crisis. Sensitivo, por su parte, viene del latín sensibilis, formado sobre sentire («percibir, sentir»). La unión de ambos términos no es casual: describe un tramo del desarrollo en el que algo se decide, en el sentido de que la experiencia sensorial de ese momento fija de forma duradera una capacidad, y en el que el organismo es, además, especialmente permeable a percibirla. No existe un límite universalmente aceptado entre periodo crítico y periodo sensitivo, aunque la literatura especializada tiende a distinguirlos por su grado de rigidez. El periodo crítico se describe como una ventana más estrecha y con fronteras relativamente marcadas, fuera de la cual el aprendizaje correspondiente resulta muy difícil o imposible. El periodo sensitivo admite mayor flexibilidad: la sensibilidad decrece de forma gradual en lugar de cerrarse de golpe, y conserva cierto margen de adquisición más allá de la ventana óptima. El uso médico de crítico es muy anterior a la neurociencia. La medicina hipocrática distinguía días críticos en el curso de las fiebres, jornadas en las que se esperaba que la enfermedad alcanzara su punto de inflexión, para bien o para mal; el séptimo día ocupaba un lugar central en ese calendario. La noción moderna de periodo crítico del desarrollo hereda esa misma idea de momento decisivo, aunque trasladada del pronóstico de una enfermedad aguda a la maduración de un sistema biológico. Su formulación experimental llegó en el siglo XX por dos vías distintas. En 1935, el zoólogo austriaco Konrad Lorenz describió en gansos y patos un intervalo, poco después de la eclosión, en el que las crías fijaban de forma irreversible su vínculo filial con el primer objeto en movimiento que percibían: la impronta. Casi tres décadas después, David Hubel y Torsten Wiesel demostraron, cerrando un ojo a gatos recién nacidos durante distintos periodos, que la corteza visual solo se organiza con normalidad si recibe estímulo binocular durante una ventana temprana concreta; pasada esa ventana, reabrir el ojo ya no basta para recuperar la visión. En el terreno del lenguaje, Eric Lenneberg propuso en 1967 que la capacidad de adquirir una lengua materna con fluidez nativa decae de forma sensible tras la pubertad, a medida que el cerebro pierde parte de su plasticidad. La apertura y el cierre de un periodo crítico dependen de la plasticidad sináptica, la capacidad de las conexiones neuronales de reforzarse o debilitarse en respuesta a la experiencia. Durante la ventana, un exceso de conexiones compite por consolidarse según el uso que reciben; las vías estimuladas se refuerzan y las que no reciben estímulo se retiran. El cierre no es un simple apagado: intervienen frenos moleculares, como las redes perineuronales que rodean ciertas neuronas y limitan su capacidad de remodelarse, además de cambios en la mielinización que estabilizan los circuitos ya formados. Esta arquitectura explica por qué la privación temprana deja una huella distinta a la privación tardía. Un adulto que pierde temporalmente la visión de un ojo no sufre el mismo deterioro cortical que un lactante sometido a la misma privación durante su periodo crítico visual. Conviene no confundir este concepto con el periodo óptimo, expresión de raíz pedagógica que designa, de forma más laxa, los tramos de la infancia en los que ciertos aprendizajes escolares se adquieren con mayor facilidad. El periodo óptimo describe una ventaja de aprendizaje; el periodo crítico o sensitivo describe, además, una dependencia biológica: sin el estímulo adecuado dentro de la ventana, la función correspondiente puede no llegar a desarrollarse con normalidad. No hay un único descubridor. El naturalista D. A. Spalding ya había observado en 1873 fenómenos de impronta en aves, pero fue Konrad Lorenz quien, en 1935, formuló el concepto con precisión experimental. Décadas después, Hubel y Wiesel lo trasladaron al desarrollo del sistema visual de los mamíferos. No. El cerebro conserva plasticidad a lo largo de toda la vida, incluida la capacidad de aprender idiomas o habilidades nuevas en la edad adulta. Lo que cambia tras el cierre de la ventana es el grado de facilidad y la profundidad con que esa experiencia remodela los circuitos, no la posibilidad de aprender en sí misma. Cada función tiene el suyo, con una cronología propia. La dominancia ocular se organiza en los primeros meses de vida; la fonología de la lengua materna, en los primeros años; la gramática y el vocabulario conservan cierta ventana hasta bien entrada la niñez. No existe, por tanto, un solo periodo crítico del desarrollo, sino una sucesión de ventanas específicas para cada sistema. La expresión periodo crítico también designa, en un sentido más amplio y ya empleado en la medicina clásica, cualquier intervalo breve en el que se decide el curso de un proceso: la ventana en la que puede formarse un cigoto o el momento en que un embrión resulta más vulnerable a un agente externo. El uso neurobiológico, centrado en el aprendizaje y la percepción, es el más extendido en la actualidad.Qué es el periodo crítico o sensitivo
De los días críticos hipocráticos a la neurociencia del desarrollo
Qué ocurre en el sistema nervioso durante estas ventanas
Periodo crítico, periodo sensitivo y periodo óptimo
Preguntas frecuentes
¿Quién descubrió los periodos críticos?
¿Un periodo crítico cerrado significa que la plasticidad desaparece del todo?
¿Existe un único periodo crítico o hay varios?
¿Se aplica este concepto fuera del sistema nervioso?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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