DICCIONARIO MÉDICO
Natalidad
La natalidad es el número de nacimientos que se producen en una población durante un periodo determinado, casi siempre un año. En demografía y en salud pública interesa como fenómeno colectivo, no como el cálculo que lo traduce en cifra: ese cálculo tiene nombre propio, el índice de natalidad. La natalidad se estudia junto a la mortalidad porque ambas explican el crecimiento natural de una población, y sirve de referencia para planificar servicios de salud materno-infantil y políticas de población. El término procede del adjetivo natal, relativo al nacimiento, con el sufijo -idad, que convierte una cualidad en una magnitud aplicable a un colectivo. La Real Academia Española la define como el número proporcional de nacimientos en población y tiempo determinados. Esa palabra, proporcional, ya apunta a algo importante para entender el término. Conviene no confundir dos cosas distintas. La natalidad, sin más, es el fenómeno de los nacimientos considerado en conjunto: cuántos ocurren, en qué momento, en qué territorio. El índice de natalidad es la herramienta que lo convierte en una cifra comparable, dividiendo esos nacimientos entre la población media y expresando el resultado en tantos por mil. Aquí interesa el fenómeno en sí mismo: por qué se produce, cómo varía y qué papel desempeña dentro de la demografía. La demografía combina la natalidad con la mortalidad para obtener el crecimiento natural, también llamado saldo vegetativo, de una población: la diferencia entre los nacimientos y las defunciones de un mismo periodo, sin contar la migración. Migración aparte, el crecimiento de un país depende por entero de este equilibrio entre nacer y morir. En España ese saldo lleva años en negativo. El Instituto Nacional de Estadística registró 318.005 nacimientos en 2024, un 0,8 % menos que el año anterior, frente a un número de defunciones que apenas varió: el resultado fue un saldo vegetativo de -116.056 personas, el octavo año consecutivo con signo negativo. El propio organismo añade un dato revelador: en 2023 la edad media a la maternidad se situó en 32,6 años, varios más que hace dos décadas, señal de que la natalidad no solo ha bajado, sino que también se ha desplazado en el tiempo. Antes de la industrialización, la mayoría de las sociedades convivían con una natalidad y una mortalidad muy altas, ambas entre el cuarenta y el cuarenta y cinco por mil, de modo que la población apenas crecía. La mortalidad fue la primera en descender, de la mano de las mejoras en higiene y alimentación; la natalidad tardó generaciones en seguirle el paso. Ese desfase, con muertes que bajan antes que nacimientos, es lo que los demógrafos llaman transición demográfica, y explica buena parte del crecimiento de la población mundial de los dos últimos siglos. Cuando ambas tasas terminan de converger hacia valores bajos, la población entra en lo que se conoce como régimen demográfico moderno. España completó ese tránsito hace décadas. La fecundidad y la natalidad no son sinónimos, por más que el lenguaje cotidiano las use como si lo fueran. La natalidad reparte los nacimientos entre toda la población, hombres, niños y ancianos incluidos. La fecundidad los relaciona solo con las mujeres en edad reproductiva, y por eso resulta más precisa para comparar la descendencia real entre países con estructuras de edad distintas. La mortalidad juega en el bando contrario: cuenta las defunciones, no los nacimientos, y junto a la natalidad compone el saldo vegetativo ya mencionado. No exactamente. La natalidad es el fenómeno de los nacimientos en sí mismo; el índice de natalidad es el cálculo que lo expresa en tantos nacimientos por cada mil habitantes. Por una combinación de factores económicos, sociales y demográficos: el retraso de la edad a la que se tiene el primer hijo, el aumento de la formación y de la incorporación de la mujer al mercado laboral, y una estructura de población cada vez más envejecida, con menos mujeres en edad fértil que en generaciones anteriores. En 2024 se registraron en España 318.005 nacimientos, la cifra más baja de la serie reciente. Juntas determinan el crecimiento natural de una población. Cuando los nacimientos superan a las defunciones, el saldo vegetativo es positivo; cuando ocurre lo contrario, como sucede en España desde hace varios años, la población tiende a envejecer y a reducirse por causas naturales, al margen de la migración. El proceso histórico por el que una sociedad pasa de tener una natalidad y una mortalidad altas a tenerlas bajas. Casi todos los países industrializados lo completaron durante los siglos XIX y XX. Para situar la natalidad dentro de la demografía, puede consultar:Qué es la natalidad
Natalidad y crecimiento de la población
La natalidad en la transición demográfica
Diferencias con fecundidad y mortalidad
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo natalidad que índice de natalidad?
¿Por qué ha bajado tanto la natalidad en España?
¿Qué relación tiene la natalidad con la mortalidad?
¿Qué es la transición demográfica?
Referencias
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