DICCIONARIO MÉDICO

Músculo rojo

El músculo rojo es la denominación clásica de las masas musculares que, por su elevado contenido de mioglobina y su metabolismo oxidativo, presentan un color rojo oscuro característico en el tejido fresco. Corresponde, en gran medida, a lo que hoy se identifica como fibra muscular de tipo I.

Qué es el músculo rojo

Se llama músculo rojo a la porción de tejido muscular esquelético cuyo color, visible a simple vista al seccionar la pieza, se debe sobre todo a la mioglobina, una proteína que almacena oxígeno dentro de la propia fibra. Cuantas más moléculas de mioglobina contiene una fibra, más oscuro es su aspecto.

No es, en sentido estricto, un músculo distinto de los demás. Es un descriptor histológico que se aplica a fibras concretas dentro de un mismo músculo, y que coexiste con otro descriptor complementario: el músculo blanco, de aspecto más pálido y metabolismo predominantemente glucolítico.

El adjetivo rojo procede del latín russus, un tono intenso y profundo. En terminología médica, sin embargo, el color rojo se nombra casi siempre a través de la raíz griega eritro- (como en eritrocito), no de la latina, una pareja de raíces cromáticas que convive en pocos otros términos anatómicos.

Origen de la clasificación por color

La distinción entre músculo rojo y músculo blanco es anterior a la fisiología moderna de la fibra muscular. En 1873, el histólogo francés Louis Ranvier publicó un estudio sobre las propiedades y la estructura de los músculos rojos y blancos en conejos y rayas, y fue el primero en asociar de forma sistemática la diferencia de color con diferencias funcionales: los músculos más oscuros se contraían con mayor lentitud que los pálidos.

Esa clasificación macroscópica se mantuvo vigente casi un siglo. En 1970, los investigadores Brooke y Kaiser propusieron un sistema basado en la actividad de la enzima ATPasa de la miosina, identificable mediante técnicas de tinción histoquímica. De ahí surgió la nomenclatura que sigue usándose hoy: fibras de tipo I y de tipo II.

Base fisiológica del color rojo

Tres rasgos explican el color de estas fibras. El primero es la propia concentración de mioglobina, que actúa como una reserva de oxígeno de acceso inmediato para la fibra. El segundo es la abundancia de mitocondrias, que en las fibras rojas son además de mayor tamaño y permiten sostener la fosforilación oxidativa durante periodos largos. El tercero es la densidad capilar: cuantos más capilares rodean a la fibra, más eficiente resulta el intercambio de oxígeno con la sangre.

Esa maquinaria tiene un precio. Las fibras rojas generan menos fuerza por unidad de sección transversal que las blancas, y se contraen con mayor lentitud. A cambio, resisten la fatiga durante mucho más tiempo, lo que las hace apropiadas para el mantenimiento postural y el esfuerzo sostenido.

Relación con los tipos de fibra muscular

Ningún músculo humano está compuesto en exclusiva por fibras rojas o blancas. La composición es siempre mixta, con proporciones variables de fibras de tipo I (rojas, de contracción lenta), tipo IIa (rojas de contracción rápida, con un metabolismo intermedio) y tipo IIx (blancas, de contracción rápida y metabolismo glucolítico). Un mismo músculo, incluso, puede mostrar proporciones distintas en cada uno de sus fascículos.

Esta proporción tiene un componente genético apreciable. El gen ACTN3, que codifica una proteína presente sobre todo en las fibras de contracción rápida, se ha relacionado con la mayor o menor representación de fibras blancas en el músculo esquelético; una variante frecuente de este gen es más habitual entre deportistas de resistencia que en la población general.

Conviene no confundir esta clasificación, basada en el color y en el metabolismo, con la que distingue la fibra muscular estriada de la fibra lisa. Esa segunda clasificación responde a un criterio estructural, la disposición de los filamentos de actina y miosina, y es independiente de que la fibra sea roja o blanca: toda fibra esquelética, roja o blanca, es estriada.

Preguntas frecuentes

¿Todos los músculos son rojos o blancos?

No. Casi todos los músculos esqueléticos combinan fibras de varios tipos, con un predominio variable según su función. Los músculos posturales, encargados de mantener una postura durante horas, tienden a concentrar más fibras de tipo I.

¿Qué relación tiene el músculo rojo con el rendimiento deportivo?

Los deportistas de resistencia, como corredores de fondo o ciclistas, suelen presentar una proporción mayor de fibras rojas que la población general, lo que favorece la producción sostenida de energía por vía aeróbica. Los deportistas de potencia y velocidad muestran el patrón contrario. Esta distribución responde tanto a la genética como al entrenamiento.

¿Es lo mismo mioglobina que hemoglobina?

No. Ambas son proteínas que transportan oxígeno gracias a un grupo hemo, pero la hemoglobina circula por la sangre dentro de los glóbulos rojos, mientras que la mioglobina permanece dentro de la propia fibra muscular, donde actúa como reserva local de oxígeno.

¿En 1873 ya se hablaba de fibras de tipo I y tipo II?

Con ese nombre, no. Ranvier distinguió músculos rojos y blancos por su aspecto y su velocidad de contracción, pero la nomenclatura de tipo I y tipo II, basada en criterios histoquímicos, no se estableció hasta un siglo después.

Referencias

  1. Subiela JV, Torres SH. Aportaciones de la biopsia muscular al entrenamiento deportivo. Actividad Física y Salud, 2010
  2. Kenhub. Tejido del músculo esquelético: histología
  3. Apunts. Medicina de l'Esport. Los diferentes tipos de fibras musculares esqueléticas
  4. MedlinePlus Genetics (NIH). ¿Está determinado por la genética el rendimiento deportivo?

Entradas relacionadas

  • Músculo blanco. Descriptor complementario de las fibras de contracción rápida y metabolismo glucolítico.
  • Mioglobina. Proteína muscular que almacena oxígeno y da a la fibra roja su coloración.
  • Músculo de fibra estriada. Clasificación estructural del tejido muscular, independiente de la del color.

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