DICCIONARIO MÉDICO
Molibdeno
El molibdeno es un metal de transición y, al mismo tiempo, un oligoelemento indispensable para el ser humano. En el organismo actúa como cofactor de un grupo reducido de enzimas implicadas en el metabolismo del azufre y de las purinas, mientras que en la industria se emplea sobre todo para endurecer aceros. Se trata del elemento químico de número atómico 42, símbolo Mo, situado en el grupo 6 de la tabla periódica junto al cromo y el wolframio. Es un metal plateado, de una dureza considerable y con el sexto punto de fusión más alto de todos los elementos, apenas 2.000 grados por debajo del carbono. No se encuentra libre en la naturaleza: aparece combinado, casi siempre como sulfuro, en el mineral molibdenita. Su nombre, según recoge la Real Academia Española, procede del latín científico molybdenum, y este del latín molybdaena, «especie de plomo», a su vez tomado del griego molýbdaina. El motivo de la confusión es antiguo: la molibdenita se parece a simple vista a la galena, el mineral de plomo, y también al grafito, con los que se confundió durante siglos. Fue el químico sueco Carl Wilhelm Scheele quien, en 1778, demostró que la molibdenita no contenía ni plomo ni carbono, sino un elemento nuevo hasta entonces sin identificar. No llegó a aislarlo: careció del horno adecuado para reducir el óxido blanco que había obtenido. Ese paso lo completó su compatriota Peter Jacob Hjelm en 1781, al reducir el compuesto con carbono y obtener por primera vez el metal, aunque todavía en forma impura. El molibdeno no actúa en el organismo como ion libre, sino integrado en una molécula orgánica llamada cofactor de molibdeno o Moco. Unido a esta molécula, el átomo de molibdeno forma parte del centro activo de cuatro enzimas humanas: la sulfito oxidasa, la xantina oxidasa, la aldehído oxidasa y el componente reductor de amidoxima mitocondrial, descrito mucho más recientemente que las otras tres. La sulfito oxidasa transforma el sulfito, tóxico en concentraciones altas, en sulfato, un paso necesario para metabolizar la metionina y la cisteína, dos aminoácidos con azufre. La xantina oxidasa, por su parte, interviene en la degradación de las bases púricas hasta convertirlas en ácido úrico. De las cuatro, es la ausencia total de la sulfito oxidasa, y no la de las otras tres, la que compromete gravemente el desarrollo neurológico. Nunca se ha documentado carencia dietética de molibdeno en personas sanas, ya que las cantidades necesarias son mínimas y están presentes en legumbres, cereales integrales y frutos secos. El único caso descrito de deficiencia adquirida ocurrió en un paciente con enfermedad de Crohn sometido a nutrición parenteral prolongada sin este mineral, que desarrolló taquicardia, cefalea y ceguera nocturna, cuadro que revirtió al añadir molibdeno a la solución. Distinta es la deficiencia hereditaria del cofactor de molibdeno, un trastorno genético raro y de herencia recesiva en el que mutaciones en los genes que sintetizan el Moco anulan la actividad de las cuatro enzimas a la vez. Se manifiesta en los primeros días de vida con convulsiones difíciles de controlar y daño cerebral progresivo, y su perfil metabólico resulta indistinguible del de la deficiencia aislada de sulfito oxidasa, un trastorno emparentado pero causado por la mutación de un solo gen. La toxicidad, en cambio, es rara en humanos. El molibdeno se excreta con rapidez por la orina, y solo dosis muy altas y sostenidas, del orden de varios miligramos diarios, se han asociado con síntomas de tipo gotoso en poblaciones expuestas a suelos ricos en este metal. Un compuesto derivado, el tetratiomolibdato, se ha investigado como agente para reducir el cobre libre en la enfermedad de Wilson, aprovechando su capacidad para formar complejos estables con ese otro metal. Por un error histórico de identificación. Su nombre viene del griego molýbdaina, relacionado con el plomo, porque la molibdenita, su mineral principal, se confundía a simple vista con la galena plomiza. Cuando Scheele demostró en 1778 que se trataba de un elemento distinto, el nombre ya estaba fijado y se mantuvo. Los organismos de referencia sitúan la ingesta adecuada en torno a 45 microgramos diarios para un adulto, una cantidad que la dieta habitual cubre con holgura sin necesidad de suplementos. No exactamente. El molibdeno es el átomo metálico; el cofactor de molibdeno, o Moco, es la molécula orgánica que lo incorpora y lo presenta a las enzimas. Sin esa molécula, el átomo de molibdeno por sí solo carece de actividad biológica. Sí, y es su uso mayoritario. Más del ochenta por ciento del molibdeno producido en el mundo se destina a endurecer aceros de alta resistencia. También forma parte de la nitrogenasa, la enzima con la que ciertas bacterias fijan el nitrógeno atmosférico, un papel del que depende buena parte de la fertilidad de los suelos agrícolas.Qué es el molibdeno
Función biológica: cofactor de cuatro enzimas humanas
Deficiencia y exceso
Preguntas frecuentes
¿Por qué el molibdeno se llama así si no tiene nada que ver con el plomo?
¿Cuánto molibdeno necesita una persona adulta?
¿Es lo mismo el molibdeno que su cofactor biológico?
¿Tiene alguna aplicación fuera de la biología humana?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026