DICCIONARIO MÉDICO
Melanocitoma
El melanocitoma es una neoplasia benigna compuesta por melanocitos de gran tamaño, intensamente pigmentados. Se localiza con mayor frecuencia en el disco del nervio óptico o en sus inmediaciones, aunque puede aparecer en cualquier punto del tracto uveal y, con menor frecuencia, en las leptomeninges o la piel. Tres raíces griegas componen el nombre: μέλας (mélas, "negro"), κύτος (kýtos, "célula") y el sufijo -ωμα (-ōma, "tumor" o "masa"). Designa, por tanto, un tumor formado por células pigmentadas. Fue el oftalmólogo estadounidense Lorenz E. Zimmerman quien acuñó el término en 1962 para referirse a una lesión concreta del disco óptico que hasta entonces se confundía con el melanoma maligno. Aquella confusión tenía consecuencias graves: numerosos ojos fueron enucleados innecesariamente al interpretar como maligna una lesión que, en realidad, carecía de potencial invasivo. Desde el punto de vista histológico, el melanocitoma está constituido por células poligonales de citoplasma abundante, repletas de melanosomas maduros que les confieren una pigmentación pardo-oscura o francamente negra. Los núcleos son pequeños, uniformes y sin figuras mitóticas relevantes: rasgos que lo distinguen del melanoma, en el que la atipia nuclear y la actividad mitótica son la norma. Algunos autores prefieren denominarlo "nevo magnocelular" para subrayar su parentesco con los nevus melanocíticos, de los cuales constituye una variante especialmente pigmentada y con células de mayor tamaño. La forma más conocida y estudiada es el melanocitoma del disco óptico. Se presenta como una lesión redondeada de color marrón oscuro o negro, de tamaño habitualmente inferior a 2 mm de diámetro, que asienta sobre la cabeza del nervio óptico y puede extenderse hacia la retina peripapilar o la coroides adyacente. La mayoría de los melanocitomas del disco óptico se descubren de forma incidental durante una exploración rutinaria del fondo de ojo, porque no provocan molestias. Es más frecuente en mujeres y suele identificarse en torno a la quinta o sexta década de vida, con cierta predilección por personas de piel oscura. Fuera de la órbita, el melanocitoma puede localizarse en otros territorios ricos en melanocitos derivados de la cresta neural. Se han descrito casos en las leptomeninges espinales y en la úvea (iris, cuerpo ciliar y coroides), así como variantes cutáneas. La denominada "melanocitoma epitelioide pigmentado" es una entidad dermatológica descrita más recientemente, considerada de comportamiento biológico intermedio entre el nevo benigno y el melanoma, que merece mención aparte porque no comparte el perfil clínico favorable del melanocitoma clásico del disco óptico. La principal preocupación clínica ante un melanocitoma es descartar que se trate de un melanoma. Antes del trabajo de Zimmerman, ambas lesiones se confundían con frecuencia, y el resultado habitual era la enucleación del ojo afectado. Hoy se sabe que la transformación maligna del melanocitoma es infrecuente (se estima en torno al 1-2 % de los casos), de modo que la mayoría pueden vigilarse sin intervención activa. Varios rasgos ayudan a orientar la distinción. El melanocitoma tiende a ser estacionario o a crecer muy lentamente (un aumento de tamaño modesto se documenta en el 10-15 % de los casos, según la serie clásica de Shields sobre 115 pacientes publicada en 2004). El melanoma, en cambio, muestra un crecimiento progresivo, bordes irregulares y, con frecuencia, signos de actividad como desprendimiento seroso asociado o invasión del vítreo. El contexto anatómico también importa: el melanocitoma se limita casi siempre al disco óptico, mientras que el melanoma uveal tiene predilección por la coroides posterior sin relación con la papila. De las raíces griegas μέλας ("negro"), κύτος ("célula") y -ωμα ("tumor"). Zimmerman lo propuso en 1962 para distinguir esta lesión benigna del melanoma maligno del ojo, con el que se había confundido durante décadas. Es posible, pero infrecuente. La tasa de transformación maligna documentada se sitúa en torno al 1-2 %. Esa cifra, aunque baja, justifica un seguimiento periódico que permita detectar cualquier cambio de tamaño o aspecto de la lesión. No exactamente, aunque están emparentados. El melanocitoma se clasifica como una variante del nevus melanocítico, pero se distingue por el gran tamaño de sus células (de ahí el nombre alternativo de "nevo magnocelular") y por su pigmentación particularmente intensa. Un nevus melanocítico común contiene melanocitos más pequeños y con menos carga de melanina. No. El disco óptico es la localización más frecuente y la mejor estudiada, pero se han documentado melanocitomas en el tracto uveal, las leptomeninges espinales y la piel. La variante cutánea llamada "melanocitoma epitelioide pigmentado" tiene un comportamiento biológico diferente al del melanocitoma ocular clásico. Para ampliar la información sobre las células pigmentarias y las lesiones melanocíticas:Qué es el melanocitoma
Localizaciones y variantes
Diferenciación con el melanoma
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el término melanocitoma?
¿Puede un melanocitoma convertirse en melanoma?
¿Es lo mismo un melanocitoma que un nevus?
¿Solo aparece en el ojo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026