DICCIONARIO MÉDICO
Marcha de pato
La marcha de pato, o marcha de ánade, es un patrón anómalo de la locomoción en el que el tronco oscila de un lado a otro con cada paso y las caderas suben y bajan de forma alternativa. Ese vaivén nace de la debilidad de los músculos que estabilizan la pelvis durante el apoyo sobre una sola pierna. El nombre describe el parecido del contoneo con el andar de un ánade. La marcha de pato pertenece al grupo de las marchas patológicas de origen proximal, es decir, las que dependen de la musculatura cercana a la raíz del miembro. En condiciones normales, cuando una persona apoya el peso sobre una pierna, los abductores de esa cadera (sobre todo el glúteo medio y el glúteo menor) sujetan la pelvis y evitan que el lado contrario se venza hacia abajo. Si esos músculos fallan en ambos lados, la pelvis bascula sin freno a cada zancada y la persona compensa echando el tronco hacia el lado que apoya. Repetido paso tras paso, el resultado es ese balanceo de hombros y caderas que da nombre al cuadro. La denominación es puramente descriptiva y se apoya en una imagen zoológica: el andar basculante del pato. Por eso conviven varios nombres para el mismo fenómeno, marcha de pato y marcha de ánade entre ellos, sin que ninguno aluda a una causa concreta. Se trata de un signo, no de una enfermedad: describe cómo camina el paciente, no por qué. Conviene imaginar la pelvis como una plataforma que debe mantenerse horizontal mientras el cuerpo avanza sobre un pie. Los abductores de la cadera trabajan como una palanca: anclados en el hueso ilíaco y en el trocánter mayor del fémur, tiran de la pelvis hacia el lado que soporta el peso. Cuando ese anclaje pierde fuerza, la cadera del lado que se eleva del suelo cae en lugar de subir. El paciente no dispone de otro recurso que desplazar su centro de gravedad por encima de la cadera que apoya, y lo hace inclinando el tronco. Ese desplazamiento del torso, repetido a izquierda y derecha, es lo que el observador percibe como contoneo. Un rasgo distingue esta marcha de otras: las piernas no se arrastran ni se levantan de más, el problema está en la cadera y en la cintura, no en el pie. La persona suele describir dificultad para subir escaleras, para levantarse de una silla o para incorporarse desde el suelo, gestos que exigen precisamente la musculatura proximal debilitada. El balanceo de pato aparece por dos vías que conviene separar. Cuando la debilidad es muscular y afecta a la cintura pélvica de forma simétrica, el cuadro coincide con la marcha miopática, propia de las distrofias musculares y otras enfermedades del músculo. Cuando el fallo está en los abductores de una cadera por lesión del nervio glúteo superior o por patología articular, y se hace bilateral, el patrón corresponde a una marcha de Trendelenburg en sus dos lados. El balanceo de pato es, en la práctica, la versión bilateral del signo de Trendelenburg. La luxación congénita de cadera bilateral es otra situación clásica en la que aparece este andar, porque desplaza el punto de anclaje de los abductores y les resta eficacia mecánica sin que el músculo esté enfermo. Por el parecido del contoneo con el andar de un ánade, que bascula el cuerpo a cada paso. Es un nombre descriptivo, no técnico, y convive con el de marcha de ánade. Coinciden cuando el balanceo se debe a debilidad del músculo. La marcha miopática es una de las causas de la marcha de pato, pero el mismo aspecto puede surgir de un problema en el nervio o en la articulación de la cadera sin que el músculo esté afectado. La marcha de Trendelenburg suele describirse cuando falla la cadera de un solo lado. Si el fallo de los abductores afecta a ambas caderas, el tronco se inclina alternativamente a un lado y a otro, y ese vaivén doble es lo que se conoce como marcha de pato.Qué es la marcha de pato
Por qué se produce el balanceo
Dos orígenes con el mismo aspecto
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama marcha de pato?
¿Es lo mismo que la marcha miopática?
¿En qué se diferencia de la marcha de Trendelenburg?
Referencias
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