DICCIONARIO MÉDICO
Leishmania
Leishmania es un género de protozoos parásitos que viven dentro de las células de defensa del ser humano y de otros mamíferos. Se transmiten por la picadura de un insecto diminuto, el flebótomo, y son los responsables de las leishmaniasis, un conjunto de enfermedades que pueden quedarse en la piel o alcanzar órganos internos. El género agrupa más de una veintena de especies capaces de enfermar a las personas, cada una ligada a una zona geográfica y a un cuadro clínico distinto. Su nombre honra al médico militar que describió el parásito a comienzos del siglo XX. Leishmania Género de protozoos parásitos Tipo: protozoo Grupo: flagelado (cinetoplástido, familia Trypanosomatidae) Transmisión: vectorial, por la picadura de la hembra del flebótomo Reservorio: animal o humano según la especie Patogenicidad: primario Enfermedades: leishmaniasis, leishmaniasis visceral, botón de Oriente Leishmania es un género de parásitos microscópicos, protozoos de una sola célula que no pueden completar su vida por sí solos: necesitan alojarse dentro de otro ser vivo. Pertenecen a la familia de los tripanosomátidos y comparten con el género Trypanosoma un rasgo llamativo, el cinetoplasto, una masa de ADN concentrada en su única mitocondria que se aprecia bien al microscopio y que da nombre a todo el grupo, los cinetoplástidos. El nombre se lo debe el género a William Boog Leishman, médico del ejército británico que en 1901 examinó el bazo de un soldado fallecido por kala-azar en la India y vio unos cuerpos ovalados que hasta entonces se confundían con los del paludismo. Publicó el hallazgo en 1903. Ese mismo año, y por separado, el irlandés Charles Donovan encontró los mismos corpúsculos en enfermos de Madras. Fue un tercer investigador, Ronald Ross, quien reunió las piezas y creó el género Leishmania, con la especie Leishmania donovani a la cabeza. Aquellos corpúsculos se siguen llamando cuerpos de Leishman-Donovan. Conviene una precisión temprana. Leishman no fue el primero en ver el parásito: el ruso Piotr Borovsky lo había descrito en las úlceras cutáneas de Tashkent en 1898, y otros lo intuyeron antes. Pero la costumbre en microbiología es fijar el nombre en quien lo asocia de forma reconocida a la enfermedad, y ese crédito recayó en Leishman. Leishmania cambia de forma a lo largo de su vida, según dónde se encuentre. En el intestino del insecto que lo transporta adopta la forma de promastigote: una célula alargada, de unas diez o doce micras, con un flagelo largo que sale por su extremo delantero y le permite moverse. Es la forma libre, la que se multiplica fuera de las células. Dentro del mamífero la historia es otra. Cuando el promastigote entra en el organismo, los macrófagos (las células que deberían destruirlo) se lo tragan, y el parásito, lejos de morir, se transforma. Pierde el flagelo visible, se hace redondo y minúsculo, de apenas dos a cuatro micras, y pasa a llamarse amastigote. Vive y se divide dentro de esas mismas células de defensa, protegido del sistema inmunitario en el interior del enemigo. Este doble juego, flagelado libre en el insecto e intracelular inmóvil en el mamífero, define a todo el género y explica por qué se dice que su ciclo es digenético: exige dos huéspedes para cerrarse. El género se reparte además en dos subgéneros con una diferencia curiosa en el insecto. Los del subgénero Leishmania se desarrollan en la parte media del tubo digestivo del flebótomo; los del subgénero Viannia, propios de América, lo hacen primero en la parte posterior. No es un detalle menor para los especialistas: esa localización ayuda a clasificar las especies y se corresponde con distintas regiones del mundo. Para pasar de un huésped a otro, el parásito se sirve de un vector: la hembra del flebótomo, un mosquito de unos tres milímetros, peludo y de vuelo silencioso, que necesita sangre para producir sus huevos. En el Viejo Mundo el transmisor pertenece al género Phlebotomus; en América, al género Lutzomyia. Solo pican las hembras, y solo algunas especies de flebótomo son capaces de albergar a cada especie de Leishmania, de modo que la enfermedad únicamente aparece donde coinciden el parásito y su mosquito. De dónde procede el parásito depende de la especie. En muchas es una zoonosis: el reservorio son animales, sobre todo el perro y diversos roedores, y el ser humano se infecta de rebote al entrar en ese ciclo. En otras, en cambio, somos nosotros el único reservorio y el flebótomo lleva el parásito de persona a persona. Esta distinción, animal frente a humano, marca buena parte de la epidemiología y de las estrategias de control. Se conocen más de una veintena de especies patógenas, y cada una tiene su territorio y su cuadro preferente. Cinco concentran la mayor parte de los casos: Todas las especies causan leishmaniasis, pero el resultado varía según cuál sea el parásito y cómo responda la persona. Hay tres grandes formas. La cutánea se limita a la piel, en el punto de la picadura. La mucocutánea puede extenderse a las mucosas de la nariz y la boca. La visceral, también llamada kala-azar, alcanza el bazo, el hígado y la médula ósea, y es la más grave. La descripción detallada de cada una corresponde a las entradas de la enfermedad. Leishmania y Trypanosoma son parientes cercanos, de la misma familia, y ambos exhiben el cinetoplasto característico. Se separan en cómo se transmiten y en qué provocan. Trypanosoma llega por la mosca tsé-tsé o por las chinches, según la especie, y causa la enfermedad del sueño africana o la de Chagas americana; Leishmania viaja siempre en el flebótomo y se instala dentro de los macrófagos para producir las leishmaniasis. En una gota de sangre teñida, el tripanosoma nada libre entre los glóbulos; el amastigote de Leishmania se esconde dentro de las células. De William Boog Leishman, el médico escocés que describió el parásito en el bazo de un enfermo de kala-azar y publicó el hallazgo en 1903. El género lo bautizó poco después Ronald Ross en su honor. Son las dos formas del mismo parásito. El promastigote es alargado, tiene un flagelo y vive libre en el intestino del flebótomo. El amastigote es redondo, carece de flagelo visible y vive dentro de los macrófagos del mamífero. El parásito pasa de una forma a otra al cambiar de huésped. Se han descrito medio centenar de especies, de las cuales más de veinte pueden enfermar al ser humano. El resto afecta solo a animales o no se asocia a enfermedad conocida. Por regla general, no directamente. El parásito necesita pasar por el flebótomo para completar su ciclo, así que hace falta la picadura del insecto. En algunas especies el ser humano actúa como reservorio, pero incluso entonces es el mosquito quien traslada el parásito de un individuo a otro. Para situar Leishmania dentro de su grupo y sus enfermedades, puede consultar:Qué es Leishmania
Las dos caras del parásito
Dónde vive y cómo se transmite
Las especies que enferman al ser humano
Qué enfermedades produce
En qué se diferencia de Trypanosoma
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre Leishmania?
¿Qué diferencia hay entre promastigote y amastigote?
¿Cuántas especies de Leishmania hay?
¿Se contagia de persona a persona?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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