DICCIONARIO MÉDICO
Hipocloremia
La hipocloremia es la concentración de cloro en la sangre por debajo de sus valores normales. El cloro es el principal anión del líquido que rodea las células, y su descenso suele acompañarse de alteraciones del equilibrio ácido-base, en particular de alcalosis metabólica. A menudo se presenta junto a la bajada de otros iones, como el sodio o el potasio. Se define como una concentración de cloro (o cloruro) en la sangre inferior a la normal. Las cifras de referencia rondan los 97 a 107 mEq/L; por debajo de ese intervalo, con umbrales que oscilan entre 96 y 98 mEq/L según la fuente, se habla de hipocloremia. El cloro es el anión, la partícula de carga negativa, más abundante del líquido extracelular, y viaja casi siempre en compañía del sodio, con el que forma la sal común. La palabra combina el prefijo hypó, por debajo, la raíz de cloro y la terminación -emia, que alude a la sangre. Más allá de su nombre, este ion desempeña funciones amplias: participa en el mantenimiento del equilibrio ácido-base, en la distribución del agua entre los compartimentos del cuerpo y en la transmisión de los impulsos nerviosos. El comportamiento del cloro va unido al del bicarbonato. Para conservar la neutralidad eléctrica de la sangre, ambos aniones se mueven en sentidos opuestos: cuando el cloro baja, el riñón retiene bicarbonato, y ese aumento eleva el pH y da lugar a una alcalosis metabólica. De ahí que la forma más reconocible del trastorno sea la llamada alcalosis metabólica hipoclorémica. El fenómeno inverso también se cumple: un exceso de cloro se asocia a acidosis metabólica. Las causas de hipocloremia se agrupan según la vía por la que se pierde el cloro. Las vías son básicamente cuatro. Las pérdidas digestivas figuran entre las más frecuentes: los vómitos repetidos y la aspiración del contenido del estómago arrastran gran cantidad de cloruro, muy concentrado en el jugo gástrico. Por vía renal, los diuréticos y algunas nefropatías que pierden sal aumentan su eliminación en la orina. El sudor es otra ruta de salida, sobre todo cuando la sudoración es intensa o en la fibrosis quística, que cursa con un sudor rico en sal. A todo ello se añade la posibilidad de un aporte insuficiente, como sucede con las dietas muy bajas en sal o con ciertos sueros que no contienen cloro. El trastorno opuesto es la hipercloremia, el exceso de cloro en la sangre, que suele ir de la mano de la hipernatremia y de la acidosis metabólica. En la práctica, el cloro rara vez se altera de forma aislada. Su descenso acompaña con frecuencia al del sodio (hiponatremia) y al del potasio (hipopotasemia), de manera que su valor se interpreta siempre dentro del conjunto de los electrolitos y del estado ácido-base. Es el principal anión, o ion de carga negativa, del líquido que baña las células. Interviene en el equilibrio de líquidos y en el equilibrio ácido-base, y suele medirse junto al sodio y al potasio. Porque el cloro y el bicarbonato se compensan entre sí. Cuando el cloro desciende, el riñón retiene bicarbonato para mantener el equilibrio de cargas, y ese bicarbonato de más eleva el pH de la sangre. La pérdida de cloro por el tubo digestivo, sobre todo por vómitos repetidos o por aspiración gástrica. También la provocan los diuréticos y la sudoración abundante. Con frecuencia, sí. Suele acompañarse de niveles bajos de sodio y de potasio, y de alcalosis metabólica, por lo que rara vez se valora de manera aislada.Qué es la hipocloremia
Relación con el bicarbonato y la alcalosis metabólica
Causas
Diferenciación con la hipercloremia
Preguntas frecuentes
¿Qué es el cloro en un análisis de sangre?
¿Por qué la hipocloremia produce alcalosis?
¿Qué la causa con más frecuencia?
¿Aparece junto a otras alteraciones?
Referencias
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