DICCIONARIO MÉDICO
Fraccionamiento
En oncología radioterápica, el fraccionamiento es la estrategia de dividir la dosis total de radiación prescrita en múltiples sesiones (llamadas fracciones) que se administran a lo largo de varios días o semanas. El objetivo es maximizar el daño al tumor y conceder a los tejidos sanos el tiempo necesario para repararse entre una sesión y la siguiente. La palabra procede del verbo «fraccionar», derivado del latín fractio, -onis (acción de romper, partir), formado a su vez sobre frangere (romper). El sufijo «-miento» indica proceso o resultado de una acción. En su uso médico, el término designa la distribución temporal de la dosis de radiación, aunque en bioquímica se emplea también para el fraccionamiento celular o subcelular (separación de componentes de un homogeneizado por centrifugación diferencial). La acepción radioterápica, con diferencia la más frecuente en la práctica clínica, es la que se desarrolla en esta entrada. Que la radiación se administre en sesiones sucesivas y no de golpe no fue una decisión teórica, sino un hallazgo práctico. Los primeros tratamientos con rayos X, ya en 1897, se aplicaron de hecho en varias sesiones porque los equipos de la época no producían dosis altas en tiempos cortos. Emil Herman Grubbé trató a una mujer con cáncer de mama en 18 sesiones diarias de una hora, y Leopold Freund utilizó 10 sesiones para tratar un nevus piloso en un niño. La observación de que repartir la dosis era mejor tolerado y a menudo más eficaz que la dosis única sentó las bases empíricas del fraccionamiento mucho antes de que existiera una teoría que lo explicara. La justificación biológica del fraccionamiento se articula en torno a cuatro fenómenos que la literatura radiobiológica ha bautizado como «las cuatro erres»: reparación, redistribución, reoxigenación y repoblación. Cada intervalo entre fracciones permite que las células sanas reparen el daño en su ADN (algo que hacen con más eficacia que las tumorales), que las células tumorales se redistribuyan hacia fases del ciclo celular más sensibles a la radiación, y que zonas del tumor con bajo aporte de oxígeno mejoren su oxigenación a medida que las células vecinas mueren y liberan espacio vascular. La repoblación, es decir, la proliferación de nuevas células durante el tratamiento, actúa en sentido opuesto y es la razón por la que los esquemas no deben prolongarse en exceso. Fue Withers quien formalizó el modelo en 1975, añadiendo más tarde una quinta erre (radiosensibilidad intrínseca) que describe la susceptibilidad variable de cada tipo tumoral a la radiación. El esquema convencional consiste en administrar una fracción diaria de 1,8 a 2 Gy (dosis absorbida, medida en grays), de lunes a viernes, durante cinco a siete semanas. Es el patrón de referencia frente al cual se comparan las demás variantes. En el hiperfraccionamiento se utilizan fracciones más pequeñas (habitualmente 1,1 a 1,2 Gy) administradas dos o tres veces al día, con un intervalo mínimo de seis horas entre sesiones para permitir la reparación del tejido sano. La dosis total puede ser igual o superior a la del esquema convencional, y el número total de sesiones es mayor, pero cada una de ellas es más suave para los tejidos normales. El hipofraccionamiento opera en dirección contraria. Reduce el número de sesiones empleando fracciones más grandes (superiores a 2 Gy) y acorta la duración global del tratamiento. Su uso se ha expandido considerablemente en las últimas décadas gracias a la mejora de la precisión técnica, que permite concentrar la dosis en el tumor con menor irradiación de los tejidos circundantes. Tumores con determinadas características radiobiológicas (cociente alfa/beta bajo, como el de próstata o el de mama) toleran bien este enfoque. Porque los tejidos sanos necesitan tiempo para reparar el daño que la radiación les causa inevitablemente al atravesarlos. Repartir la dosis en sesiones separadas concede ese margen de recuperación. Las células tumorales, con mecanismos de reparación menos eficientes, acumulan daño de una fracción a otra. Cada fracción se mide en grays (Gy). La dosis total de un tratamiento es la suma de todas las fracciones. Que una fracción sea de 2 Gy o de 8 Gy cambia profundamente el efecto biológico, porque la respuesta celular no es proporcional: duplicar la dosis no duplica simplemente el efecto, sino que lo amplifica de forma no lineal. Sí. En bioquímica, «fraccionamiento» designa la separación de los componentes de una célula (membranas, orgánulos, citosol) mediante centrifugación a velocidades sucesivamente mayores. Albert Claude desarrolló la técnica en las décadas de 1930 y 1940 y recibió por ello el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1974. El término es el mismo, pero el contexto es completamente distinto.Qué es el fraccionamiento
Las cuatro erres de la radiobiología
Tipos de fraccionamiento
Preguntas frecuentes
¿Por qué no se da toda la radiación en una sola sesión?
¿Qué relación tiene con la dosis absorbida?
¿Existe fraccionamiento fuera de la oncología?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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