DICCIONARIO MÉDICO
Factor de transferencia (TF)
Su descubrimiento y caracterización ha generado durante décadas un intenso debate científico, ya que combina hallazgos experimentales reproducibles con dificultades importantes para su identificación bioquímica precisa y para su validación clínica mediante ensayos rigurosos. En la actualidad, los factores de transferencia se utilizan en algunos países como parte del tratamiento adyuvante de determinadas inmunodeficiencias y otras patologías, aunque su uso varía considerablemente entre regiones y su eficacia continúa siendo objeto de investigación. Las decisiones diagnósticas y terapéuticas relacionadas con estos productos corresponden siempre al especialista en inmunología clínica. El factor de transferencia, conocido también como extracto dializable de leucocitos (DLE, del inglés Dialyzable Leukocyte Extract) o factor de transferencia de Lawrence, es una mezcla compleja de péptidos de bajo peso molecular obtenidos a partir del lisado de glóbulos blancos. Estos péptidos tienen un peso molecular generalmente inferior a 10 kilodaltons, y se ha propuesto que la fracción inmunológicamente activa específica corresponde a moléculas con un tamaño aproximado de entre 3,5 y 6 kilodaltons. Los extractos de factor de transferencia contienen aproximadamente 200 sustancias de bajo peso molecular distintas, incluyendo péptidos pequeños, aminoácidos, ácidos nucleicos y otras moléculas. Esta heterogeneidad ha sido uno de los principales desafíos para su caracterización bioquímica, ya que durante décadas no ha sido posible identificar con exactitud cuál o cuáles son las moléculas responsables de su efecto biológico. A diferencia de los anticuerpos, que pertenecen a la inmunidad humoral, el factor de transferencia se asocia a la inmunidad celular, es decir, aquella mediada por los linfocitos T y otras células del sistema inmunitario. Una de las características más llamativas de este extracto, según las descripciones clásicas, es que puede transferir la capacidad de respuesta a un antígeno específico de un donante inmunizado a un receptor que nunca había estado expuesto a ese antígeno, sin necesidad de transferir células enteras o anticuerpos. La historia del factor de transferencia comienza en 1949 con los trabajos del inmunólogo estadounidense H. Sherwood Lawrence, médico de la Universidad de Nueva York y figura destacada de la inmunología del siglo XX. Lawrence observó que era posible transferir la sensibilidad cutánea a la tuberculina (PPD) desde una persona positiva a esta prueba (es decir, previamente expuesta a la tuberculosis) hacia una persona que nunca había tenido contacto con el bacilo, mediante la inyección de un extracto preparado a partir de los leucocitos del donante. En aquella época, la creencia predominante era que todos los fenómenos inmunológicos estaban mediados por anticuerpos, por lo que la idea de que los linfocitos pudieran producir otras moléculas capaces de transmitir información inmunológica resultaba revolucionaria. Lawrence formalizó sus hallazgos en una publicación de 1955, en la que describió cómo un dializado de leucocitos viables obtenido de un donante con prueba de tuberculina positiva era capaz de hacer que un receptor sano respondiera también a este patógeno, demostrando así una transferencia específica de la inmunidad celular. A partir de estos primeros estudios, Lawrence y otros investigadores ampliaron sus experimentos a otros antígenos, demostrando que era posible transferir la hipersensibilidad retardada a sustancias como la coccidioidina, la histoplasmina o componentes de estreptococos. Estas observaciones contribuyeron a establecer el concepto de que la inmunidad celular podía ser transmitida a través de mediadores solubles, abriendo un nuevo campo de investigación en inmunología. El procedimiento para preparar factor de transferencia ha cambiado poco desde la descripción original de Lawrence. Esquemáticamente, el proceso incluye los siguientes pasos: Aproximadamente 150 mililitros de sangre permiten obtener unos 0,5 cm³ de leucocitos concentrados, a partir de los cuales se prepara el extracto. En algunos casos se utilizan también órganos linfoides como el bazo, los ganglios linfáticos o el calostro para obtener el material de partida, especialmente cuando se trabaja con preparaciones de origen animal. Aunque la naturaleza exacta del factor de transferencia sigue sin estar completamente esclarecida, los estudios disponibles han propuesto varios mecanismos a través de los cuales podría ejercer su efecto inmunomodulador. Estos mecanismos se centran principalmente en su capacidad para modificar la actividad de los linfocitos y otras células del sistema inmunitario. El factor de transferencia parece favorecer las respuestas inmunitarias mediadas por linfocitos T cooperadores tipo 1 (Th1), que son las responsables de combatir patógenos intracelulares como virus, micobacterias, hongos y algunos parásitos. Esta estimulación se manifiesta por: Además de estimular las respuestas Th1, los estudios sugieren que el factor de transferencia podría modular otros aspectos de la respuesta inmunitaria: Este conjunto de efectos sugiere que el factor de transferencia podría actuar como un inmunomodulador capaz de reequilibrar la respuesta inmunitaria hacia un perfil más eficaz frente a determinados patógenos, en lugar de actuar como un simple estimulante o supresor. Investigaciones más recientes han propuesto que ciertas fracciones del factor de transferencia podrían contener pequeños fragmentos peptídicos derivados de la cadena beta del receptor de los linfocitos T. Esta hipótesis sugiere que las moléculas del factor de transferencia podrían interactuar con las regiones variables de los receptores de las células T del receptor, modificando su afinidad y especificidad por determinados antígenos. Esto explicaría, al menos parcialmente, la capacidad descrita para transferir respuestas antígeno-específicas. Estos hallazgos continúan siendo objeto de estudio. El extracto dializable de leucocitos no es una sustancia única sino una mezcla compleja de moléculas. Tradicionalmente se ha clasificado en dos grandes fracciones: Análisis recientes mediante técnicas de espectrometría de masas han identificado más de 160 péptidos distintos en algunas preparaciones comerciales de factor de transferencia, lo que ilustra la complejidad de su composición y la dificultad para estandarizar su contenido y actividad biológica. A lo largo de los años, el factor de transferencia ha sido propuesto y utilizado en una amplia variedad de situaciones clínicas, principalmente como tratamiento adyuvante en pacientes con alteraciones de la inmunidad celular o con infecciones crónicas resistentes al tratamiento convencional. El especialista valorará en cada caso la indicación y conveniencia de su uso. Las áreas en las que se ha investigado su utilidad incluyen: El factor de transferencia ha sido empleado en pacientes con diversas inmunodeficiencias caracterizadas por una afectación de la inmunidad celular. Una de sus aplicaciones más establecidas es el tratamiento de la candidiasis mucocutánea crónica, una enfermedad caracterizada por infecciones recurrentes por hongos del género Candida en piel, uñas y mucosas, asociada a defectos en la inmunidad celular. En algunos protocolos internacionales, el extracto dializable de leucocitos se considera parte del manejo de esta condición. Otras inmunodeficiencias en las que se ha estudiado su uso incluyen: El factor de transferencia ha sido estudiado en pacientes con infecciones crónicas causadas por microorganismos intracelulares, donde la inmunidad celular juega un papel fundamental. Algunos ejemplos incluyen: Los estudios muestran que el factor de transferencia ha sido investigado como tratamiento adyuvante en algunos tipos de cáncer, generalmente combinado con quimioterapia, radioterapia u otras modalidades convencionales. Se ha estudiado en pacientes con cáncer de mama, glioma, cáncer de próstata, osteosarcoma y otros tumores. La justificación teórica es su capacidad potencial para reforzar la inmunidad antitumoral mediada por células, aunque los resultados clínicos han sido heterogéneos y los resultados varían en función de cada paciente. Es fundamental destacar que el factor de transferencia no sustituye en ningún caso a los tratamientos oncológicos estándar, y su uso debe estar siempre integrado en un plan terapéutico individualizado bajo supervisión médica. Adicionalmente, el factor de transferencia se ha investigado en otras situaciones como dermatitis atópica, asma, rinitis alérgica, sarcoidosis, esclerosis múltiple y diversas enfermedades autoinmunes. La calidad de la evidencia es muy variable según la patología y la metodología de los estudios disponibles, por lo que la interpretación de estos resultados debe hacerse con cautela. Pese a su larga historia, el factor de transferencia continúa siendo un tema controvertido en la medicina basada en la evidencia. Las principales limitaciones que han dificultado su consolidación como herramienta terapéutica incluyen: Por estas razones, las grandes guías clínicas internacionales y los principales organismos reguladores no incluyen el factor de transferencia entre los tratamientos de primera línea para la mayoría de las indicaciones en las que se ha estudiado. Su uso, cuando se considera, suele ser complementario y debe estar siempre indicado y supervisado por un especialista. En los últimos años se han comercializado en algunos países suplementos nutricionales que se denominan "factor de transferencia", elaborados habitualmente a partir de calostro bovino o de yema de huevo. Estos productos suelen presentarse como reforzadores del sistema inmunitario y se venden libremente en farmacias o tiendas de productos naturales. Es importante distinguir claramente estos suplementos de los preparados farmacéuticos de extracto dializable de leucocitos utilizados en el ámbito hospitalario, ya que su composición, proceso de fabricación, control de calidad y evidencia de eficacia pueden ser muy diferentes. Las personas que estén considerando el uso de alguno de estos productos deberían consultar con un profesional sanitario, especialmente si padecen enfermedades crónicas, toman otros medicamentos, son gestantes o están en periodo de lactancia. La decisión sobre la idoneidad de cualquier producto inmunomodulador corresponde siempre al médico, que valorará la situación individual de cada paciente. Existen situaciones clínicas en las que puede ser útil consultar con un especialista en inmunología clínica, particularmente cuando se sospecha una alteración de la inmunidad celular. Algunas señales que podrían justificar una valoración profesional son: El inmunólogo clínico valorará en cada caso si es necesario realizar pruebas específicas de la inmunidad celular y si está indicada alguna intervención terapéutica, ya sea con factor de transferencia u otras opciones disponibles. No, el factor de transferencia y los anticuerpos son sustancias completamente diferentes. Los anticuerpos son proteínas grandes (inmunoglobulinas) producidas por los linfocitos B como parte de la inmunidad humoral, y reconocen específicamente antígenos en la superficie de patógenos o células anómalas. El factor de transferencia, en cambio, está formado por péptidos pequeños obtenidos de los leucocitos y se asocia a la inmunidad celular, mediada principalmente por linfocitos T. Mientras que los anticuerpos pueden detectarse y medirse con precisión en sangre mediante técnicas estandarizadas, la naturaleza exacta del factor de transferencia continúa sin estar completamente identificada. Ambos forman parte del sistema inmunitario, pero pertenecen a ramas distintas de la respuesta inmunológica. El estatus regulatorio del factor de transferencia varía notablemente entre países. En algunos lugares, los preparados de extracto dializable de leucocitos están aprobados como medicamentos para indicaciones concretas, como la candidiasis mucocutánea crónica u otras inmunodeficiencias celulares. En otras regiones, en cambio, no se considera un medicamento autorizado o únicamente está disponible como suplemento nutricional sin las mismas garantías que un fármaco. Las grandes guías clínicas internacionales no incluyen al factor de transferencia entre los tratamientos de primera línea para la mayoría de patologías en las que se ha investigado. Cualquier decisión sobre su empleo debe ser tomada por un especialista en inmunología tras una valoración individualizada del caso. En la literatura científica disponible, los preparados de factor de transferencia se han descrito en general como bien tolerados, con pocos efectos adversos significativos. Algunas de las reacciones que se han notificado incluyen molestias locales en el lugar de la inyección, ligero malestar general, fiebre baja transitoria o, ocasionalmente, reacciones de hipersensibilidad. Como ocurre con cualquier producto de origen biológico, existe un riesgo teórico de reacciones alérgicas o de transmisión de agentes infecciosos si las preparaciones no se elaboran con controles de calidad adecuados. Por este motivo, el uso de estos productos debe realizarse bajo supervisión médica y solo cuando exista una indicación clínica clara establecida por un profesional. La controversia sobre el factor de transferencia se debe principalmente a la combinación entre observaciones experimentales reproducibles y la falta de una caracterización bioquímica precisa de las moléculas responsables de sus efectos. Durante más de siete décadas, numerosos investigadores han descrito efectos inmunológicos del extracto dializable de leucocitos en diversos modelos experimentales y clínicos, pero las dificultades para identificar el principio activo, estandarizar las preparaciones y diseñar ensayos clínicos rigurosos han impedido que su uso se consolide en la medicina basada en la evidencia. Además, la heterogeneidad de las preparaciones disponibles y la variabilidad en los resultados clínicos contribuyen a esta situación. La investigación continúa intentando aclarar estos aspectos. En algunos países se comercializan suplementos nutricionales etiquetados como "factor de transferencia", elaborados generalmente a partir de calostro bovino o de yema de huevo. Estos productos no son equivalentes a los preparados farmacéuticos de extracto dializable de leucocitos utilizados en algunas indicaciones médicas, y su composición, control de calidad y evidencia de eficacia pueden diferir notablemente. Antes de iniciar cualquier suplementación, es recomendable consultar con un profesional sanitario, especialmente en personas con enfermedades crónicas, en tratamiento con medicamentos, embarazadas, en periodo de lactancia o con antecedentes alérgicos. El médico determinará si existe alguna razón clínica que justifique o desaconseje su consumo. No, el factor de transferencia no puede sustituir a las vacunas. Las vacunas son preparaciones cuidadosamente diseñadas para inducir una respuesta inmunitaria duradera y específica frente a un patógeno concreto, generando memoria inmunológica de larga duración mediante la activación tanto de la inmunidad humoral como celular. Su eficacia y seguridad están respaldadas por estudios clínicos rigurosos. El factor de transferencia tiene un mecanismo de acción y una utilidad clínica completamente distintos, y su uso, cuando se considera, es siempre adyuvante o complementario en situaciones específicas determinadas por el especialista. Las personas con dudas sobre su pauta de vacunación deben consultar siempre con su médico. © Clínica Universidad de Navarra 2026
El factor de transferencia es un concepto inmunológico con una larga e interesante historia dentro de la medicina del siglo XX. Se trata de un conjunto de pequeñas moléculas obtenidas de los glóbulos blancos (leucocitos) que, según las investigaciones iniciales, son capaces de transferir información inmunológica específica de un donante inmunizado a un receptor que no lo está. En otras palabras, podría considerarse como una especie de "memoria inmunológica química" que puede compartirse entre personas mediante un extracto biológico.Qué es el factor de transferencia
Historia y descubrimiento del factor de transferencia
Cómo se obtiene el factor de transferencia
Mecanismo de acción propuesto
Estimulación de la inmunidad celular Th1
Modulación de citocinas inflamatorias
Interacción con receptores de linfocitos T
Composición del extracto dializable de leucocitos
Aplicaciones clínicas del factor de transferencia
Inmunodeficiencias primarias y secundarias
Infecciones crónicas o recurrentes
Uso en oncología
Otras aplicaciones investigadas
Limitaciones y controversias científicas
Suplementos comerciales y precauciones
Cuándo acudir al especialista
Preguntas frecuentes
¿El factor de transferencia es lo mismo que un anticuerpo?
¿Para qué enfermedades está aprobado el uso del factor de transferencia?
¿Tiene efectos secundarios el factor de transferencia?
¿Por qué el factor de transferencia genera tanta controversia científica?
¿Se puede tomar factor de transferencia como suplemento nutricional?
¿El factor de transferencia puede sustituir a una vacuna?
Referencias
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