DICCIONARIO MÉDICO
Factor de coagulación XIII
El factor de coagulación XIII o factor estabilizador de la fibrina es una transglutaminasa plasmática que consolida el coágulo mediante la formación de enlaces covalentes cruzados entre las cadenas de fibrina, confiriéndole resistencia mecánica y protección frente a la fibrinólisis prematura. El factor XIII ocupa un lugar peculiar dentro de los factores de coagulación: es el único que no es una serín proteasa. Mientras que los demás factores enzimáticos de la cascada (II, VII, IX, X, XI, XII) funcionan cortando otras proteínas mediante hidrólisis de enlaces peptídicos, el factor XIII actúa formando enlaces nuevos: une covalentemente residuos de glutamina y lisina de cadenas proteicas adyacentes. Esta actividad se denomina transglutaminasa. También se le conoce como factor de Laki-Lorand, en honor a los bioquímicos Koloman Laki y László Loránd, que describieron su función estabilizadora del coágulo a mediados del siglo XX. El término "factor estabilizador de la fibrina" fue adoptado oficialmente por el Comité Internacional de Nomenclatura en 1963, y es la denominación que mejor describe su papel fisiológico. En el plasma, el factor XIII circula como un heterotetrámero compuesto por dos subunidades catalíticas A y dos subunidades portadoras B (A2B2), con un peso molecular total de unos 320 kDa. La subunidad A, codificada por el gen FXIIIA en el cromosoma 6 (6p25.1), contiene el sitio activo con actividad transglutaminasa. La subunidad B, codificada por el gen FXIIIB en el cromosoma 1 (1q31.3), actúa como transportadora y protectora de la subunidad A en la circulación. Las plaquetas también contienen factor XIII, pero en forma de dímero A2 sin subunidades B. Este reservorio plaquetario contribuye a la estabilización local del coágulo en el sitio de la lesión vascular. La activación requiere dos pasos sucesivos. Primero, la trombina escinde un péptido de activación de 37 aminoácidos del extremo amino de cada subunidad A. Después, en presencia de calcio, las subunidades B se disocian y el dímero A2 expone su sitio catalítico. El factor XIII es, por tanto, el último enzima que se activa en la cascada de coagulación. Una vez activado, el factor XIIIa cataliza la formación de enlaces isopeptídicos entre residuos de glutamina y lisina de monómeros de fibrina adyacentes. El polímero de fibrina que se forma inicialmente por ensamblaje espontáneo (mediante enlaces no covalentes) es un gel relativamente frágil; los enlaces cruzados introducidos por el factor XIIIa lo convierten en una red tridimensional resistente a la tracción mecánica y a la degradación por plasmina. El factor XIIIa no se limita a entrecruzar cadenas de fibrina. También incorpora al coágulo la alfa-2-antiplasmina, un inhibidor de la plasmina que protege la malla de fibrina frente a la fibrinólisis. Sin esta incorporación, los coágulos se disuelven prematuramente y el sangrado reaparece horas o días después de haberse detenido en apariencia. Además, facilita la penetración de fibroblastos en el coágulo, lo que contribuye a la cicatrización tisular. La deficiencia congénita de factor XIII es uno de los trastornos hemorrágicos hereditarios más infrecuentes: afecta a aproximadamente 1 de cada 2 a 5 millones de personas. Se hereda con patrón autosómico recesivo. La gran mayoría de los casos (más del 95 %) se deben a mutaciones en el gen de la subunidad A. Un aspecto que dificulta el diagnóstico es que las pruebas de coagulación habituales (tiempo de protrombina, TTPa, tiempo de trombina) son normales en estos pacientes. El factor XIII actúa después de que la fibrina ya se ha formado, de modo que las pruebas que miden la velocidad de formación del coágulo no detectan su ausencia. Se requieren ensayos específicos, como la prueba de solubilidad del coágulo en urea 5 M o la cuantificación de la actividad transglutaminasa. La manifestación más precoz y característica es la hemorragia del cordón umbilical en el período neonatal, presente en una proporción elevada de los pacientes con deficiencia grave. También se observan con frecuencia hemorragias intracraneales espontáneas y mala cicatrización de las heridas. Porque el TP y el TTPa miden el tiempo que tarda en formarse el coágulo de fibrina, y esa formación no depende del factor XIII. Este actúa en un paso posterior: estabilizar la fibrina ya generada. Un paciente con deficiencia de factor XIII forma coágulos con normalidad, pero esos coágulos se deshacen con facilidad al cabo de horas. En dos aspectos. Primero, no es una serín proteasa: no corta proteínas, sino que las une (actividad transglutaminasa). Segundo, no interviene en la generación de trombina ni en la conversión de fibrinógeno en fibrina, sino en la consolidación mecánica del coágulo una vez formado. Es un ensayo clásico de cribado. Se deja coagular la sangre del paciente y después se sumerge el coágulo en una solución de urea 5 M. Un coágulo normal (entrecruzado por el factor XIIIa) resiste la disolución; un coágulo deficiente en factor XIII se disuelve en un plazo de horas. La prueba es sencilla pero poco sensible para deficiencias parciales, por lo que los laboratorios especializados utilizan ensayos cuantitativos de actividad transglutaminasa.Qué es el factor de coagulación XIII
Estructura y activación
Función: entrecruzamiento de la fibrina
Deficiencia de factor XIII
Preguntas frecuentes
¿Por qué las pruebas de coagulación habituales no detectan la deficiencia de factor XIII?
¿En qué se diferencia el factor XIII de los demás factores de la coagulación?
¿Qué es la prueba de solubilidad del coágulo en urea?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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