DICCIONARIO MÉDICO
Factor de coagulación V
El factor de coagulación V, conocido también como proacelerina o factor lábil, es un cofactor proteico que acelera la conversión de protrombina en trombina al integrarse en el complejo protrombinasa de la vía común de la coagulación. El factor V es una glucoproteína plasmática de gran tamaño (aproximadamente 330 kDa) sintetizada principalmente en el hígado, con una fracción adicional almacenada en los gránulos alfa de las plaquetas. Su nombre clásico, proacelerina, fue propuesto por el hematólogo noruego Paul Owren, quien en 1947 describió a una paciente con una diátesis hemorrágica causada por la ausencia de un factor de coagulación hasta entonces desconocido. La comunicación que recogía aquel hallazgo, publicada en The Lancet bajo el título Parahaemophilia, inauguró la era de la numeración romana de los factores de la coagulación. Etimológicamente, proacelerina combina el prefijo latino pro- ('precursor de') con accelerāre ('apresurar'), derivado de celer ('rápido'). El nombre alude a que la proteína, una vez activada, acelera de forma muy notable la generación de trombina. La denominación alternativa de factor lábil se debe a que pierde su actividad con rapidez cuando el plasma se almacena fuera del organismo, una propiedad que durante décadas dificultó su aislamiento en el laboratorio. A diferencia de la mayoría de los factores de coagulación, el factor V no posee actividad enzimática propia. Circula en el plasma como un precursor inactivo hasta que la trombina (o, en menor medida, el factor Xa) lo escinde en dos cadenas, una pesada y otra ligera, unidas por iones de calcio. La forma resultante, el factor Va o acelerina, se ensambla con el factor Xa sobre la superficie fosfolipídica de las plaquetas activadas para constituir el complejo protrombinasa. Este complejo multiplica la eficiencia catalítica del factor Xa unas 300.000 veces, lo que permite generar grandes cantidades de trombina en segundos. El factor V nativo (no activado) desempeña además un papel anticoagulante poco conocido fuera del ámbito especializado: actúa como cofactor de la proteína C activada junto con la proteína S, facilitando la degradación de los factores Va y VIIIa. Esta dualidad funcional convierte al factor V en una pieza de equilibrio entre la formación y la limitación del coágulo. Una vez cumplida su función, el factor Va es degradado proteolíticamente por la proteína C activada, que corta la cadena pesada en posiciones específicas (Arg306, Arg506 y Arg679 en la secuencia humana). El corte en Arg506 es el paso inicial y el que condiciona la velocidad de todo el proceso de inactivación. Precisamente en ese residuo se localiza la mutación conocida como factor V Leiden (sustitución R506Q), la trombofilia hereditaria más prevalente en poblaciones de ascendencia europea. La proteína mutante resiste la escisión por la proteína C activada, de modo que el factor Va permanece funcionalmente activo más tiempo del necesario y el riesgo de trombosis venosa aumenta. Conviene no confundir la deficiencia de factor V con el factor V Leiden. Son situaciones opuestas: la primera predispone a hemorragias; la segunda, a la formación excesiva de coágulos. El gen del factor V se localiza en el cromosoma 1 (1q24), abarca unos 70 kilobases y consta de 25 exones. La proteína resultante comparte con el factor VIII una organización en dominios A1-A2-B-A3-C1-C2, reflejo de un origen evolutivo común. En ambas proteínas, el dominio B central es el más extenso y el que se elimina durante la activación. También las dos funcionan como cofactores no enzimáticos dentro de complejos multiproteicos que amplifican la generación de trombina, aunque en puntos distintos de la cascada. Porque pierde actividad funcional con rapidez cuando el plasma se conserva a temperatura ambiente o se congela y descongela repetidamente. Esa inestabilidad retrasó su identificación durante años, ya que los reactivos preparados con plasma almacenado carecían de la actividad que Owren observaba en muestras frescas. Owren postuló inicialmente que el factor V activaba a otra proteína independiente, a la que denominó factor VI. Investigaciones posteriores demostraron que el supuesto factor VI era, en realidad, la forma activada del propio factor V. El número VI fue retirado de la nomenclatura oficial y nunca se reasignó, razón por la cual la lista internacional salta del V al VII. El diccionario recoge esa historia en la entrada factor de coagulación VI. Aproximadamente un caso por cada millón de habitantes. Se hereda con un patrón autosómico recesivo y afecta por igual a hombres y mujeres. La gravedad del sangrado varía considerablemente de un paciente a otro, incluso entre individuos con niveles plasmáticos similares. Cerca del 20 % del factor V circulante se encuentra en los gránulos alfa de las plaquetas. Cuando las plaquetas se activan en el lugar de la lesión vascular, liberan ese reservorio local, lo que concentra el cofactor justo donde se necesita para formar el coágulo.Qué es el factor V de la coagulación
Función en la cascada de coagulación
Regulación e inactivación del factor Va
Homología estructural con el factor VIII
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama también factor lábil?
¿Qué relación tiene con el factor VI?
¿Cuál es la prevalencia de la deficiencia congénita de factor V?
¿Dónde se almacena el factor V además del plasma?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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