DICCIONARIO MÉDICO

Facetectomía

La facetectomía es un procedimiento quirúrgico de la columna vertebral en el que se extirpa total o parcialmente una articulación facetaria para liberar la compresión sobre las raíces nerviosas espinales.


La facetectomía es una de las intervenciones de descompresión espinal más frecuentes, especialmente en pacientes mayores de 60 años con enfermedad degenerativa de la columna vertebral que no han respondido a los tratamientos conservadores. Las articulaciones facetarias, situadas entre las apófisis articulares de vértebras contiguas, son las únicas articulaciones sinoviales de la columna y desempeñan un papel fundamental en la estabilidad y la movilidad del raquis. Cuando estas articulaciones se hipertrofian, desarrollan osteofitos o generan quistes sinoviales, pueden comprimir las raíces nerviosas que discurren por los forámenes vertebrales, produciendo dolor, debilidad y alteraciones sensitivas en las extremidades. La decisión quirúrgica debe ser siempre individualizada por el especialista tras agotar las opciones de tratamiento conservador.

Qué es la facetectomía

La facetectomía se define como la extirpación quirúrgica de una articulación facetaria, ya sea de forma parcial o total, con el objetivo principal de descomprimir las estructuras nerviosas atrapadas en el canal espinal o en el foramen intervertebral. El nombre del procedimiento procede de la unión de "faceta" (la superficie articular de la vértebra) y el sufijo griego "-ectomía" (extirpación).

La intervención forma parte del arsenal de técnicas de cirugía descompresiva espinal y puede realizarse de forma aislada o combinada con otros procedimientos, como la laminotomía (extirpación parcial de la lámina vertebral), la laminectomía (extirpación completa de la lámina), la foraminotomía (ampliación del foramen intervertebral) o la discectomía (extirpación del material discal herniado). Cuando la cantidad de articulación facetaria que es necesario resecar compromete la estabilidad del segmento vertebral, el cirujano puede asociar una fusión vertebral (artrodesis) con o sin instrumentación para restablecer la estabilidad mecánica.

Tipos de facetectomía

Según la extensión de la resección ósea, se distinguen tres tipos principales de facetectomía:

Facetectomía medial (parcial)

Es la forma más frecuentemente realizada. Consiste en la extirpación de la porción medial (interna) de la articulación facetaria, generalmente eliminando la parte medial de la faceta articular inferior de la vértebra superior y la parte medial de la faceta articular superior de la vértebra inferior. Esta técnica amplía el espacio disponible para la raíz nerviosa sin necesidad de resecar la totalidad de la articulación. El principio fundamental es no superar el 50 % de la resección facetaria, ya que la evidencia biomecánica indica que, por debajo de este umbral, la estabilidad segmentaria se preserva y no es necesario realizar una fusión vertebral asociada.

La facetectomía medial suele realizarse conjuntamente con una laminotomía y una foraminotomía, formando un procedimiento combinado que permite una descompresión eficaz del canal espinal lateral y del receso lateral. Esta técnica tiene la ventaja de preservar el segmento de movimiento, algo especialmente importante en pacientes con espondilosis en múltiples niveles.

Facetectomía total (completa)

Implica la resección completa de una o ambas articulaciones facetarias en un nivel vertebral. Se indica en situaciones que requieren una exposición amplia, como las hernias discales foramiinales lejanas (far lateral disc herniation), donde es necesario visualizar la raíz nerviosa en todo su trayecto para evitar lesiones inadvertidas y fragmentos de disco retenidos. La facetectomía total ofrece la visualización más completa de la raíz nerviosa y se asocia a la menor incidencia de lesiones neurológicas intraoperatorias y de fragmentos discales residuales.

Sin embargo, al eliminar por completo la articulación, el segmento vertebral pierde un componente importante de su estabilidad. Por ello, la facetectomía total generalmente requiere una artrodesis (fusión) vertebral para estabilizar el segmento intervenido, aunque diversos estudios han demostrado que la inestabilidad radiológica tras una facetectomía unilateral completa es relativamente infrecuente cuando no existe inestabilidad preoperatoria.

Facetectomía bilateral

Se refiere a la extirpación de las articulaciones facetarias de ambos lados en un mismo nivel vertebral. Este tipo de resección es más agresiva y se reserva para situaciones específicas como la corrección de deformidades espinales o la descompresión bilateral extensa. Prácticamente siempre requiere fusión vertebral asociada por el elevado riesgo de inestabilidad segmentaria.

Indicaciones de la facetectomía

La facetectomía se indica cuando existe compresión demostrada de las raíces nerviosas espinales que no ha respondido de forma satisfactoria al tratamiento conservador. Las indicaciones más frecuentes incluyen:

  • Estenosis foraminal por hipertrofia facetaria: el crecimiento anómalo de la articulación facetaria reduce el espacio del foramen intervertebral, comprimiendo la raíz nerviosa que lo atraviesa. Esta es la indicación más habitual y se documenta mediante resonancia magnética o mielografía con tomografía computarizada.
  • Radiculopatía dolorosa: dolor que sigue el trayecto de una raíz nerviosa (ciática, cruralgia o braquialgia) acompañado de signos neurológicos como debilidad muscular, alteraciones sensitivas o disminución de los reflejos.
  • Estenosis del canal espinal: estrechamiento del canal central de la columna que causa claudicación neurógena (dificultad progresiva para caminar que mejora al sentarse o inclinarse hacia delante).
  • Hernia discal foraminal o extraforaminal (far lateral): requiere con frecuencia una facetectomía total para acceder de forma segura al material discal herniado.
  • Quiste sinovial facetario: cuando un quiste originado en la articulación facetaria comprime la raíz nerviosa y no responde a tratamiento conservador o intervencionista.
  • Corrección de deformidades espinales: en cirugías de corrección de escoliosis o espondilolisis, la facetectomía puede ser necesaria para permitir la reducción de la deformidad y facilitar la fusión.
  • Facilitación de la artrodesis: en algunos casos, la facetectomía se realiza para retirar el cartílago articular facetario y crear un lecho óseo que favorezca la fusión vertebral. Si se deja el cartílago articular intacto, puede impedir la consolidación ósea al permitir movimiento entre las superficies cartilaginosas.
  • Lesiones vasculares, infecciosas o tumorales que afectan a la columna y requieren un abordaje quirúrgico posterior.

En todos los casos, la indicación quirúrgica se establece tras confirmar la correlación entre los hallazgos de las pruebas de imagen (resonancia magnética, TC, mielografía) y la clínica del paciente. La cirugía se considera únicamente cuando los tratamientos conservadores —que incluyen medicación antiinflamatoria, fisioterapia, infiltraciones y manejo del dolor— no han proporcionado un alivio suficiente tras un periodo razonable, habitualmente de al menos 12 semanas.

Cómo se realiza la facetectomía

La facetectomía se lleva a cabo bajo anestesia general y su duración habitual oscila entre una y dos horas, dependiendo de la complejidad del caso y de si se asocian otros procedimientos. Las principales etapas del procedimiento son:

  1. Posicionamiento del paciente: el paciente se coloca en decúbito prono (boca abajo) sobre un soporte especial que reduce la presión abdominal y la hemorragia venosa epidural.
  2. Localización del nivel: mediante fluoroscopia intraoperatoria se identifica con precisión el nivel vertebral que se va a intervenir.
  3. Incisión y abordaje: se realiza una incisión cutánea en la línea media de la espalda (en la técnica abierta convencional) o una incisión más pequeña en el abordaje mínimamente invasivo. Los músculos paravertebrales se separan para exponer la lámina y la articulación facetaria.
  4. Laminotomía: si es necesario, se extirpa una pequeña porción de la lámina vertebral para acceder a la articulación facetaria y al canal espinal.
  5. Resección facetaria: utilizando fresas de alta velocidad, osteótomos o instrumentos de Kerrison, el cirujano reseca la cantidad necesaria de la articulación facetaria. En la facetectomía medial, se retira la parte medial de las facetas articulares y el ligamento amarillo, exponiendo la raíz nerviosa subyacente. En la facetectomía total, se extirpa la articulación completa en bloque con osteótomos y mazo.
  6. Descompresión nerviosa: una vez resecada la faceta, se comprueba que la raíz nerviosa queda libre de cualquier compresión. Si se identifica material de disco herniado, se retira en ese momento (discectomía).
  7. Fusión vertebral (si procede): en los casos de facetectomía total o bilateral, se realiza la instrumentación con tornillos pediculares y barras, y se coloca injerto óseo para promover la fusión del segmento.
  8. Cierre: se suturan las diferentes capas de tejido y la piel.

En los últimos años se ha consolidado la técnica de facetectomía mínimamente invasiva, que emplea dilatadores tubulares y microscopio o endoscopio para realizar la descompresión a través de incisiones de uno a dos centímetros. Esta técnica reduce el daño a la musculatura paravertebral, la pérdida sanguínea y el dolor postoperatorio, y permite una recuperación más rápida.

Estudios preoperatorios

La planificación quirúrgica requiere un estudio de imagen detallado que el especialista seleccionará en función de cada caso:

  • Resonancia magnética (RM): es la prueba de referencia para visualizar las raíces nerviosas, la hipertrofia facetaria, los quistes sinoviales y las hernias discales. Las secuencias axiales y parasagitales ponderadas en T2 son especialmente útiles para evaluar el foramen intervertebral.
  • Tomografía computarizada (TC) con reconstrucción 3D: permite valorar con detalle las estructuras óseas, detectar posibles fusiones espontáneas, osteofitos, ligamentos calcificados y la integridad de la pars interarticularis.
  • Mielo-TC: combinación de mielografía con TC, especialmente útil en pacientes que no pueden realizarse una RM. Permite valorar el grado de estenosis y visualizar los elementos neurales.
  • Electromiografía (EMG): puede realizarse para confirmar la radiculopatía y localizar el nivel afectado.
  • Radiografías dinámicas: en flexión y extensión, para descartar inestabilidad segmentaria preoperatoria que pudiera condicionar la estrategia quirúrgica.

Recuperación tras la facetectomía

La experiencia de recuperación varía de un paciente a otro en función de la extensión de la cirugía y de las condiciones individuales. En términos generales:

  • Estancia hospitalaria: los pacientes sometidos a un procedimiento mínimamente invasivo pueden recibir el alta el mismo día o al día siguiente. Las técnicas abiertas o las facetectomías con fusión pueden requerir una estancia de uno a tres días.
  • Alivio del dolor: la mayoría de los pacientes experimentan una mejoría del dolor radicular desde las primeras horas tras la cirugía. En las primeras semanas puede persistir un dolor muscular local o espasmos, que se controlan con medicación.
  • Actividad física: se recomienda iniciar la deambulación precoz, comenzando con distancias cortas que se aumentan progresivamente hasta uno o dos kilómetros diarios. Se aconseja evitar la flexión, elevación de cargas y torsión de la columna durante las primeras cuatro a seis semanas.
  • Reincorporación laboral: los pacientes con trabajos sedentarios pueden reincorporarse en una a dos semanas. Los trabajos que exigen esfuerzo físico requieren un plazo mayor, que el cirujano determinará de forma individualizada.
  • Recuperación completa: generalmente se alcanza entre las cuatro y las seis semanas, aunque en las cirugías con fusión vertebral el plazo puede extenderse a varios meses.

Resultados de la facetectomía

Los estudios publicados muestran que la facetectomía, combinada con otros procedimientos descompresivos, ofrece resultados satisfactorios en una proporción elevada de pacientes. Una revisión publicada en la literatura médica describió que, en un grupo de 78 pacientes operados, el 85 % alcanzó un resultado satisfactorio. Otro estudio con 57 pacientes documentó que el 88 % no presentaba dolor o mostraba dolor leve en las piernas tras un seguimiento de más de ocho años.

No obstante, los resultados varían en función de cada paciente, y factores como la edad, la presencia de múltiples niveles afectados, la existencia de inestabilidad previa y las comorbilidades del paciente pueden influir en el pronóstico. El especialista informará sobre las expectativas razonables para cada caso individual.

Riesgos y complicaciones

Como toda intervención quirúrgica, la facetectomía conlleva ciertos riesgos, aunque se considera un procedimiento comparativamente seguro con una tasa de complicaciones baja. Los riesgos potenciales incluyen:

  • Inestabilidad segmentaria: es la preocupación principal, especialmente cuando se reseca más del 50 % de la articulación facetaria. El riesgo es mayor en la facetectomía total y bilateral.
  • Lesión de raíces nerviosas: riesgo bajo pero existente, que puede causar dolor, debilidad o alteraciones sensitivas.
  • Fuga de líquido cefalorraquídeo: por rotura inadvertida de la duramadre.
  • Infección de la herida quirúrgica o infección profunda (discitis, osteomielitis).
  • Hemorragia: sangrado intra o postoperatorio.
  • Síndrome de cirugía fallida de espalda: persistencia o reaparición del dolor tras la intervención, que puede deberse a una descompresión insuficiente, a la afectación de niveles adyacentes o a fibrosis epidural.
  • Riesgos generales de la anestesia: como en cualquier cirugía bajo anestesia general.

El cirujano informará detalladamente al paciente sobre estos riesgos y sus probabilidades en cada caso particular antes de la intervención.

Cuándo acudir al médico

Tras una facetectomía, es importante contactar con el equipo médico si aparecen signos de alerta como fiebre, enrojecimiento o supuración de la herida, pérdida de fuerza progresiva en las extremidades, dificultad para controlar los esfínteres, o dolor que aumenta en lugar de mejorar. Antes de la cirugía, el paciente debe acudir al especialista cuando el dolor radicular o la claudicación neurógena limitan significativamente sus actividades cotidianas y no responden al tratamiento conservador durante al menos tres meses.

Preguntas frecuentes sobre la facetectomía

¿La facetectomía y la foraminotomía son lo mismo?

No, aunque están estrechamente relacionadas y con frecuencia se realizan de forma combinada. La foraminotomía es un procedimiento que amplía el foramen intervertebral (la abertura por donde sale la raíz nerviosa) mediante la extirpación de hueso o tejido blando que lo obstruye. La facetectomía se refiere específicamente a la extirpación de la articulación facetaria. En muchos casos, la facetectomía medial constituye una parte esencial de la foraminotomía, ya que la hipertrofia de la faceta es una de las causas más frecuentes de estrechamiento foraminal.

¿Siempre es necesaria una fusión vertebral después de una facetectomía?

No siempre. La necesidad de fusión depende de la cantidad de articulación facetaria resecada y de la estabilidad previa del segmento vertebral. Cuando se realiza una facetectomía medial que no supera el 50 % de la articulación, la estabilidad segmentaria generalmente se preserva y no es necesaria la fusión. La facetectomía total, en cambio, suele requerir fusión para prevenir la inestabilidad, aunque algunos estudios sugieren que la facetectomía unilateral completa puede realizarse sin fusión si no existe inestabilidad preoperatoria. El cirujano tomará esta decisión en cada caso.

¿Se puede realizar una facetectomía por técnica mínimamente invasiva?

Sí. La facetectomía medial, en particular, se adapta bien a las técnicas mínimamente invasivas con dilatadores tubulares y microscopio o endoscopio. Estas técnicas permiten realizar la descompresión a través de incisiones pequeñas, con menor daño a la musculatura paravertebral, menor pérdida sanguínea, menos dolor postoperatorio y una recuperación más rápida. No todos los pacientes son candidatos a la técnica mínimamente invasiva; el especialista evaluará si es apropiada en función de la anatomía y la complejidad de cada caso.

¿Cuánto tarda en notarse la mejoría después de una facetectomía?

La mayoría de los pacientes experimentan un alivio del dolor radicular desde las primeras horas o días tras la intervención. Sin embargo, puede persistir cierto grado de entumecimiento, hormigueo o espasmos musculares durante las primeras semanas, que habitualmente se resuelven progresivamente. La recuperación funcional completa suele alcanzarse entre las cuatro y las seis semanas en procedimientos sin fusión. Cuando se asocia una artrodesis, el proceso de consolidación ósea puede prolongarse varios meses. Los resultados varían en función de cada paciente.

¿Se puede realizar facetectomía en la columna cervical y torácica?

Sí. Aunque la facetectomía se realiza con mayor frecuencia en la columna lumbar, también puede practicarse en la columna cervical y, de forma menos habitual, en la columna torácica. La facetectomía cervical se indica en casos de estenosis foraminal cervical con radiculopatía braquial (dolor irradiado al brazo) que no responde al tratamiento conservador. La facetectomía torácica es más infrecuente, pero puede ser necesaria en el contexto de hernias discales torácicas, fracturas, infecciones o tumores que afectan a las articulaciones facetarias de esta región. Las consideraciones biomecánicas y los riesgos difieren según la región de la columna, por lo que el especialista elegirá la técnica más adecuada para cada localización.

¿Qué alternativas existen a la facetectomía?

Antes de considerar la facetectomía, se exploran habitualmente diversas alternativas. Entre las opciones conservadoras se encuentran la fisioterapia, la medicación antiinflamatoria, las infiltraciones epidurales o facetarias con corticoides y los programas de rehabilitación. Si el tratamiento conservador no es suficiente, otras opciones quirúrgicas como la foraminotomía aislada (sin resección facetaria significativa), la laminectomía o la descompresión endoscópica pueden ser alternativas según el tipo y la localización de la compresión. En los últimos años, los sistemas de artroplastia facetaria total han surgido como una alternativa a la fusión vertebral tras facetectomía, con el objetivo de preservar la movilidad del segmento intervenido. El especialista valorará en cada caso la estrategia más adecuada.

Referencias de interés para pacientes:

© Clínica Universidad de Navarra 2026

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