DICCIONARIO MÉDICO
Faceta
En anatomía, una faceta es una superficie articular pequeña, lisa y generalmente plana presente en un hueso, que permite la articulación con otra estructura ósea adyacente. Una faceta es, en sentido estricto, una superficie articular de tamaño pequeño, lisa y de contorno definido que se encuentra en la superficie de un hueso y sirve como zona de contacto con otro hueso adyacente. A diferencia de las superficies articulares de las grandes articulaciones (como la cadera o la rodilla), las facetas corresponden a articulaciones de rango de movimiento más limitado pero esenciales para la estabilidad y la funcionalidad del esqueleto. Desde el punto de vista histológico, las facetas articulares están recubiertas por cartílago hialino, un tejido especializado que permite el deslizamiento suave entre las superficies óseas y absorbe parte de las cargas mecánicas transmitidas a través de la articulación. Este cartílago carece de vasos sanguíneos y se nutre a partir del líquido sinovial, un fluido lubricante producido por la membrana sinovial que recubre la cápsula articular. El término "faceta" se emplea con mayor frecuencia en relación con la columna vertebral, donde las facetas articulares forman las denominadas articulaciones facetarias o articulaciones cigapofisarias (también escritas zigapofisarias). Sin embargo, existen facetas articulares en otras localizaciones del cuerpo, como las articulaciones costovertebrales, costotransversas, la articulación acromioclavicular y diversas articulaciones del pie (como la articulación subtalar o las articulaciones tarsometatarsianas). La columna vertebral constituye la localización más relevante y clínicamente significativa de las facetas articulares. Cada vértebra posee dos pares de procesos articulares —superior e inferior— que forman las facetas. La faceta del proceso articular superior de una vértebra se articula con la faceta del proceso articular inferior de la vértebra inmediatamente superior, conformando así las articulaciones facetarias. Estas articulaciones son articulaciones sinoviales verdaderas (diartrosis), las únicas de este tipo en la columna vertebral. Poseen las siguientes características: La orientación espacial de las facetas articulares varía a lo largo de la columna vertebral y determina el tipo de movimiento predominante en cada región: Las facetas articulares desempeñan funciones biomecánicas fundamentales dentro de lo que se denomina el segmento de movimiento vertebral, la unidad funcional de la columna que comprende dos vértebras adyacentes, el disco intervertebral que las separa y las dos articulaciones facetarias que las unen por detrás. Las funciones principales son: La geometría tridimensional de las superficies facetarias no es plana en sentido estricto, a pesar de que el nombre "faceta" sugiere una superficie lisa y llana. En la columna lumbar, las superficies articulares suelen presentar una curvatura en forma de "C" o de "J" en el plano transversal, lo que les confiere propiedades biomecánicas adicionales en la resistencia a fuerzas de cizallamiento y rotación. Esta curvatura varía entre individuos y entre niveles vertebrales. Además de la columna vertebral, el término faceta se emplea en otras articulaciones del cuerpo humano: Como todas las articulaciones sinoviales, las facetas son susceptibles de sufrir diversas enfermedades que pueden comprometer su función y generar dolor. Las patologías más frecuentes incluyen: La artrosis de las articulaciones facetarias es una de las causas más frecuentes de dolor de espalda y cuello. El proceso degenerativo sigue un patrón similar al de la artrosis en otras articulaciones: comienza con el deterioro del cartílago articular y progresa hacia la afectación de la membrana sinovial, la cápsula articular, el hueso subcondral y los tejidos blandos circundantes. Según estudios en cadáveres, la artrosis facetaria es un hallazgo prácticamente universal en personas mayores de 60 años, con una gravedad que aumenta con la edad. La columna lumbar es la localización más frecuente. El médico determinará las pruebas necesarias para confirmar el diagnóstico y establecer el tratamiento más adecuado para cada paciente. La degeneración facetaria puede dar lugar a la formación de quistes sinoviales, lesiones quísticas llenas de líquido que se originan en la articulación facetaria y pueden protruir hacia el canal espinal. El nivel L4-L5 es el más frecuentemente afectado. Estos quistes pueden ser asintomáticos o causar radiculopatía, claudicación neurógena y, más raramente, déficits motores, en función de su tamaño y localización. Las facetas pueden verse afectadas en el contexto de enfermedades inflamatorias sistémicas como la espondiloartritis axial, la artritis reumatoide y la artritis psoriásica. En la espondiloartritis, la afectación facetaria es especialmente frecuente en la columna torácica. Las artropatías por depósito de cristales, como la gota y la enfermedad por depósito de pirofosfato de calcio (CPPD), también pueden afectar a las facetas. Aunque infrecuente, la infección de una articulación facetaria puede producirse por vía hematógena o tras procedimientos invasivos sobre la columna. Requiere un diagnóstico rápido mediante pruebas de imagen y cultivo microbiológico, ya que puede extenderse al espacio epidural con consecuencias neurológicas graves. Las facetas pueden sufrir fracturas, luxaciones o subluxaciones en el contexto de traumatismos vertebrales. Estas lesiones pueden comprometer la estabilidad del segmento vertebral afectado y requerir valoración urgente por el especialista. La evaluación de las facetas articulares emplea diversas técnicas de imagen: El especialista valorará en cada caso la combinación de pruebas más adecuada en función de los síntomas y la sospecha diagnóstica. El tratamiento de las enfermedades que afectan a las facetas articulares sigue un enfoque escalonado, desde las medidas conservadoras hasta los procedimientos intervencionistas y, en última instancia, la cirugía. El especialista determinará el plan terapéutico más adecuado en función del diagnóstico, la gravedad de los síntomas y las características individuales de cada paciente. Constituye el primer escalón terapéutico y es eficaz en un número significativo de pacientes. Incluye: Cuando el tratamiento conservador no consigue un control adecuado del dolor, el especialista puede considerar procedimientos mínimamente invasivos: La cirugía se reserva para casos seleccionados con síntomas graves e incapacitantes que no han respondido a los tratamientos previos. Las opciones incluyen la fusión vertebral (artrodesis), que elimina el movimiento del segmento afectado y, por tanto, la fuente del dolor. Más recientemente, se han desarrollado sistemas de artroplastia facetaria total que buscan aliviar el dolor preservando la movilidad del segmento. Los resultados varían en función de cada paciente, y la decisión quirúrgica debe individualizarse tras una valoración exhaustiva por el especialista. Aunque el desgaste de las articulaciones facetarias forma parte del proceso natural de envejecimiento, existen medidas que pueden contribuir a retrasar su progresión y reducir el riesgo de desarrollar dolor facetario: No exactamente. La faceta es la superficie articular propiamente dicha, es decir, la pequeña zona lisa y recubierta de cartílago presente en el proceso articular de la vértebra. La articulación facetaria (o articulación cigapofisaria) es el conjunto formado por las dos facetas enfrentadas, la cápsula articular que las envuelve, la membrana sinovial, el líquido sinovial y los ligamentos capsulares. En la práctica clínica, ambos términos se utilizan con frecuencia de forma intercambiable para referirse a la articulación. Sí. El síndrome facetario es una causa frecuente de dolor de espalda y de cuello. Se estima que la artrosis facetaria puede ser responsable de una proporción significativa de los casos de dolor lumbar crónico. El dolor facetario suele describirse como un dolor sordo y difuso en la zona de la columna afectada, que puede irradiarse a las nalgas (si es lumbar) o a los hombros (si es cervical). Típicamente empeora con la extensión de la columna y mejora al flexionar el tronco o al sentarse. El diagnóstico requiere una evaluación profesional que incluya exploración física especializada y, en muchos casos, bloqueos anestésicos diagnósticos para confirmar el origen del dolor. El abordaje terapéutico es escalonado. Los tratamientos conservadores incluyen fisioterapia, ejercicios de fortalecimiento muscular, corrección postural y analgesia farmacológica. Cuando los tratamientos conservadores resultan insuficientes, el especialista puede considerar procedimientos intervencionistas como las infiltraciones facetarias con corticoides guiadas por imagen, los bloqueos de rama medial y la neurotomía por radiofrecuencia (ablación del nervio que transmite el dolor). En casos seleccionados con inestabilidad o compresión neurológica, puede valorarse el tratamiento quirúrgico. Los resultados varían en función de cada paciente, y el especialista determinará la estrategia más adecuada. Aunque la artrosis facetaria es más frecuente con la edad, las facetas pueden verse afectadas en personas jóvenes en el contexto de traumatismos (fracturas, luxaciones facetarias en accidentes), enfermedades inflamatorias como la espondiloartritis axial (que suele debutar entre los 20 y los 40 años), sobrecargas mecánicas en deportistas de alta demanda o anomalías congénitas de la orientación facetaria que predisponen a una degeneración precoz. La evaluación del especialista es necesaria para determinar la causa y orientar el tratamiento. Referencias de interés para pacientes: © Clínica Universidad de Navarra 2026
El término "faceta" procede del francés facette, diminutivo de face (cara), y se utiliza en anatomía para designar superficies articulares de dimensiones reducidas y contorno bien delimitado presentes en diversos huesos del cuerpo humano. Aunque en el lenguaje cotidiano "faceta" puede referirse a cualquier aspecto o dimensión de algo, en el ámbito médico tiene un significado preciso vinculado a la anatomía del sistema musculoesquelético. Las facetas se encuentran en múltiples localizaciones del esqueleto, desde la columna vertebral hasta las costillas y los huesos del pie, y desempeñan un papel fundamental en la movilidad y la estabilidad de las articulaciones.Qué es una faceta en anatomía
Facetas articulares en la columna vertebral
Función biomecánica de las facetas
Facetas en otras localizaciones anatómicas
Patología de las facetas
Artrosis facetaria (síndrome facetario)
Quistes sinoviales facetarios
Artritis inflamatoria
Artritis séptica facetaria
Traumatismos y fracturas facetarias
Diagnóstico de la patología facetaria
Tratamiento de la patología facetaria
Tratamiento conservador
Tratamiento intervencionista
Tratamiento quirúrgico
Prevención del deterioro facetario
Preguntas frecuentes sobre las facetas
¿Es lo mismo faceta que articulación facetaria?
¿El dolor de espalda puede estar causado por las facetas?
¿Qué tratamientos existen para la artrosis facetaria?
¿Pueden las facetas afectarse en personas jóvenes?
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