DICCIONARIO MÉDICO

Faceta articular

La faceta articular es la superficie ósea lisa y recubierta de cartílago que forma parte de las articulaciones entre las vértebras de la columna, esencial para guiar y limitar el movimiento de la espalda.


Las facetas articulares son estructuras anatómicas fundamentales del sistema musculoesquelético vertebral que permiten la articulación entre vértebras adyacentes. Presentes a lo largo de toda la columna, desde la región cervical hasta la región lumbar, estas pequeñas superficies articulares trabajan conjuntamente con los discos intervertebrales para formar el segmento de movimiento vertebral, la unidad funcional básica de la columna. Cuando las facetas articulares se deterioran o enferman, pueden convertirse en una fuente significativa de dolor de espalda y cuello. Su valoración diagnóstica y terapéutica corresponde al especialista, que determinará el abordaje más adecuado en cada caso.

Qué es la faceta articular

La faceta articular es una superficie ósea pequeña, lisa y de contorno bien definido que se encuentra en los procesos articulares de las vértebras. Cada vértebra posee cuatro facetas articulares: dos superiores y dos inferiores. Las facetas articulares superiores de una vértebra se articulan con las facetas articulares inferiores de la vértebra inmediatamente superior, formando así las denominadas articulaciones facetarias, también conocidas como articulaciones cigapofisarias o zigapofisarias.

El término cigapofisario procede del griego zygon (puente) y apophysis (excrecencia), lo que refleja su función de "puente entre las protuberancias óseas" de las vértebras adyacentes. Aunque la denominación "articulación cigapofisaria" es más precisa desde el punto de vista anatómico, el término "articulación facetaria" se ha consolidado como el más utilizado en la práctica clínica habitual.

Las articulaciones facetarias son las únicas articulaciones sinoviales verdaderas de la columna vertebral. Como toda articulación sinovial, poseen una serie de componentes estructurales que les permiten funcionar con eficacia:

  • Superficies articulares recubiertas de cartílago hialino: el cartílago proporciona una superficie lisa que reduce la fricción durante el movimiento y distribuye las cargas mecánicas. Se estima que aproximadamente el 80-90 % de la superficie articular facetaria está recubierta por cartílago.
  • Membrana sinovial: tejido conectivo que reviste el interior de la cápsula articular y produce el líquido sinovial, un fluido viscoso que lubrica las superficies articulares y nutre el cartílago, que carece de vascularización propia.
  • Cápsula articular (ligamento capsular facetario): envoltura ligamentosa que rodea la articulación y la protege, manteniendo el líquido sinovial en su interior. El ligamento capsular facetario desempeña un papel importante en la resistencia a las fuerzas de tracción que se generan durante los movimientos de rotación y traslación de la columna.
  • Inervación: cada articulación facetaria está inervada de forma dual por las ramas mediales de los ramos dorsales de los nervios espinales del mismo nivel y del nivel inmediatamente superior. Esta doble inervación tiene una importancia clínica directa, ya que los procedimientos de bloqueo nervioso para el tratamiento del dolor facetario deben actuar sobre ambas ramas para ser efectivos.

Anatomía regional de las facetas articulares

La orientación y la forma de las facetas articulares varían considerablemente a lo largo de la columna vertebral. Esta variación regional es la que determina los patrones de movimiento característicos de cada segmento de la columna y tiene implicaciones directas en la susceptibilidad de cada región a determinados tipos de lesiones y enfermedades.

Facetas articulares cervicales

En la columna cervical (C3 a C7), las facetas articulares se orientan a aproximadamente 45 grados respecto al plano transversal, en una disposición cercana al plano frontal. La faceta articular superior mira hacia atrás y hacia arriba, mientras que la inferior mira hacia delante y hacia abajo. Esta configuración permite una amplia gama de movimientos: flexión, extensión, inclinación lateral y rotación. La forma de la faceta articular superior varía desde circular u ovalada en los niveles C3-C5 hasta una superficie más alargada transversalmente en los niveles C6-C7.

La anchura de las facetas cervicales oscila entre 10 y 18 milímetros, siendo mayor en los niveles cervicales altos, lo que sugiere que la función protectora y estabilizadora de las facetas es más prominente en la columna cervical superior. Las articulaciones facetarias cervicales son especialmente vulnerables en los traumatismos por mecanismo de latigazo cervical.

Facetas articulares torácicas

En la columna torácica, las facetas se orientan a unos 60 grados respecto al plano transversal y 20 grados respecto al plano frontal, con una disposición predominantemente coronal. La faceta superior mira hacia atrás, ligeramente hacia arriba y lateralmente, mientras que la inferior se dirige hacia delante, abajo y medialmente. Esta orientación restringe la flexión y la extensión pero facilita la rotación del tronco. Las vértebras torácicas poseen, además, facetas costales en el cuerpo vertebral y en los procesos transversos que articulan con las costillas y permiten los movimientos respiratorios de la caja torácica.

Facetas articulares lumbares

En la columna lumbar, las facetas adoptan una orientación predominantemente sagital, situándose a aproximadamente 90 grados respecto al plano transversal y 45 grados respecto al plano frontal. La faceta superior mira hacia medial y la inferior hacia lateral. Esta disposición permite la flexión y la extensión pero restringe significativamente la rotación, protegiendo así a los discos intervertebrales lumbares de fuerzas de torsión que podrían dañarlos.

La curvatura de las superficies articulares lumbares no es plana sino que adopta una forma de "C" o de "J" en el plano transversal, lo que confiere propiedades biomecánicas adicionales. En la columna lumbar superior, aproximadamente el 80 % de las facetas presentan una superficie curva, mientras que el 20 % restante es relativamente plano.

En la unión lumbosacra (L5-S1), la orientación de las facetas cambia hacia el plano frontal, con la faceta inferior de L5 mirando hacia delante. Este cambio de orientación es funcionalmente crítico, ya que actúa como un mecanismo de contención que impide el deslizamiento anterior de la última vértebra lumbar sobre el sacro.

Función de las facetas articulares

Las facetas articulares cumplen funciones biomecánicas esenciales dentro del segmento de movimiento vertebral, formando lo que se conoce como el complejo de tres articulaciones: el disco intervertebral por delante y las dos articulaciones facetarias por detrás. Las funciones principales de las facetas articulares son:

  • Guiar el movimiento vertebral: la orientación de las facetas en cada región de la columna determina qué movimientos son posibles y en qué dirección se producen. El patrón de acoplamiento de movimientos (por ejemplo, la inclinación lateral acoplada con la rotación) está condicionado en gran parte por la geometría facetaria.
  • Limitar el rango de movimiento: las facetas actúan como topes mecánicos naturales que evitan que la columna supere sus rangos fisiológicos de movimiento, protegiendo al disco intervertebral, las raíces nerviosas y la médula espinal.
  • Transmitir cargas compresivas: aunque el disco intervertebral soporta la mayor parte de la carga axial en condiciones normales, las facetas transmiten una proporción significativa de las fuerzas compresivas, especialmente durante la extensión de la columna. En posición de extensión con pérdida de altura discal, la carga sobre las facetas puede aumentar considerablemente.
  • Contribuir a la estabilidad segmentaria: junto con el disco, los ligamentos (especialmente el complejo ligamentoso posterior) y la musculatura, las articulaciones facetarias mantienen la alineación vertebral correcta y previenen desplazamientos como la espondilolistesis degenerativa.
  • Resistir fuerzas de cizallamiento: las facetas proporcionan resistencia frente a las fuerzas que tienden a hacer deslizar una vértebra sobre otra en el plano anteroposterior.

Patología de las facetas articulares

Al tratarse de articulaciones sinoviales, las facetas articulares son susceptibles de padecer las mismas enfermedades que afectan a cualquier otra articulación sinovial del cuerpo. Las patologías más relevantes son:

Artrosis facetaria

La artrosis de las articulaciones facetarias (también denominada síndrome facetario o artropatía facetaria) es, con diferencia, la patología facetaria más frecuente. El proceso degenerativo habitualmente sigue a la degeneración del disco intervertebral: al perder el disco altura y capacidad de amortiguación, una mayor proporción de la carga mecánica se transfiere a las facetas, que no fueron diseñadas para soportar esas fuerzas de forma crónica. Esto desencadena un proceso de deterioro progresivo que afecta al cartílago, la membrana sinovial, la cápsula articular y el hueso subcondral.

Según estudios realizados en cadáveres, la artrosis facetaria es un hallazgo prácticamente universal en personas mayores de 60 años, y su gravedad aumenta con la edad. La columna lumbar es la localización más frecuente. El dolor facetario se describe típicamente como un dolor sordo y difuso sobre la línea media de la columna, que puede irradiarse a las nalgas o a los hombros según la región afectada. Empeora con la extensión y la bipedestación prolongada, y mejora al flexionar el tronco o sentarse.

Quistes sinoviales

La degeneración facetaria puede dar lugar a la formación de quistes sinoviales que se originan en la cápsula articular y pueden protruir hacia el canal espinal o los forámenes neurales. El nivel L4-L5 es el más frecuentemente afectado. Estos quistes pueden causar radiculopatía o estenosis de canal espinal y, en algunos casos, requieren tratamiento intervencionista o quirúrgico.

Hipertrofia facetaria

El engrosamiento progresivo de las articulaciones facetarias como consecuencia de la artrosis puede contribuir al estrechamiento del canal espinal (estenosis espinal) y de los forámenes neurales, lo que puede provocar compresión de las raíces nerviosas o de la médula espinal, con síntomas como claudicación neurógena, radiculopatía o mielopatía.

Artritis inflamatoria y por cristales

Las facetas pueden verse afectadas en enfermedades inflamatorias sistémicas como la espondiloartritis axial, la artritis reumatoide y la artritis psoriásica, así como en artropatías por depósito de cristales como la gota y la enfermedad por depósito de pirofosfato de calcio (condrocalcinosis).

Lesiones traumáticas

Las fracturas, subluxaciones y luxaciones facetarias pueden ocurrir en el contexto de traumatismos vertebrales y comprometen la estabilidad del segmento afectado. Requieren valoración urgente por el especialista para determinar si existe compromiso neurológico asociado y la necesidad de estabilización quirúrgica.

Diagnóstico de la patología de las facetas articulares

El diagnóstico de las enfermedades que afectan a las facetas articulares combina la evaluación clínica con las pruebas de imagen y, en muchos casos, con procedimientos diagnósticos invasivos. El médico determinará las pruebas necesarias en función de los síntomas de cada paciente.

La exploración física incluye maniobras específicas como la prueba de carga facetaria (test de Kemp), que consiste en la extensión y rotación de la columna hacia el lado afectado para reproducir el dolor. Sin embargo, esta prueba tiene una sensibilidad y especificidad limitadas, por lo que suele complementarse con pruebas de imagen.

Las principales técnicas de imagen utilizadas son:

  • Radiografía: permite valorar la presencia de osteofitos, estrechamiento del espacio articular facetario y esclerosis subcondral. Las proyecciones oblicuas visualizan mejor las facetas que las proyecciones anteroposterior y lateral.
  • Tomografía computarizada (TC): ofrece una resolución excelente para valorar la morfología ósea de las facetas, las fracturas y los depósitos de cristales.
  • Resonancia magnética (RM): es la técnica de elección para valorar la inflamación de los tejidos blandos, los derrames articulares, los quistes sinoviales y el edema de la médula ósea. La RM en bipedestación permite una valoración dinámica de la inestabilidad facetaria que puede pasar desapercibida en los estudios convencionales realizados en decúbito.
  • SPECT-TC (gammagrafía con tomografía): ayuda a identificar articulaciones facetarias con actividad metabólica aumentada, lo que puede orientar la selección del nivel más adecuado para procedimientos terapéuticos.

Los bloqueos diagnósticos constituyen una herramienta esencial para confirmar el origen facetario del dolor. Consisten en la inyección de anestésico local en la articulación facetaria o sobre las ramas mediales nerviosas que la inervan, guiada por fluoroscopia o TC. Un alivio significativo y reproducible del dolor tras el bloqueo confirma que la faceta es la fuente del dolor y permite planificar tratamientos más definitivos como la neurotomía por radiofrecuencia.

Tratamiento de las facetas articulares

El abordaje terapéutico de la patología facetaria es escalonado y debe individualizarse. Los resultados varían en función de cada paciente, la causa subyacente y la gravedad del cuadro.

  • Tratamiento conservador: incluye fisioterapia dirigida al fortalecimiento de la musculatura del tronco, corrección de la biomecánica y la postura, tratamiento farmacológico con analgésicos y antiinflamatorios, y terapias manuales.
  • Infiltraciones facetarias: inyección intraarticular de corticoides y anestésico local guiada por imagen, con finalidad tanto diagnóstica como terapéutica.
  • Neurotomía por radiofrecuencia: ablación térmica de las ramas mediales nerviosas que transmiten el dolor facetario, indicada cuando los bloqueos diagnósticos previos confirman el origen del dolor. Puede proporcionar alivio durante meses o años.
  • Cirugía: reservada para casos refractarios con inestabilidad o compromiso neurológico. Las opciones incluyen la fusión vertebral y, más recientemente, la artroplastia facetaria total, un sistema que busca preservar la movilidad del segmento.

Cuándo acudir al médico

Es recomendable solicitar valoración médica cuando se presenta dolor de espalda o cuello persistente que se acompaña de alguna de las siguientes características:

  • Dolor que empeora al inclinarse hacia atrás o al girar el tronco hacia el lado afectado.
  • Dolor crónico que no mejora con el reposo o las medidas habituales de autocuidado tras varias semanas.
  • Dolor que irradia hacia las nalgas, los muslos (si es lumbar) o hacia los hombros y la parte posterior del cráneo (si es cervical).
  • Rigidez matutina en la espalda que mejora con el movimiento.
  • Síntomas neurológicos como hormigueo, pérdida de fuerza o entumecimiento en las extremidades, que podrían indicar compresión nerviosa.
  • Dolor tras un traumatismo sobre la columna vertebral.

El médico realizará una evaluación clínica completa y solicitará las pruebas necesarias para determinar el origen del dolor y establecer el plan terapéutico más adecuado.

Preguntas frecuentes sobre la faceta articular

¿Qué diferencia hay entre faceta articular y disco intervertebral?

Son dos estructuras distintas que trabajan conjuntamente en cada segmento vertebral. El disco intervertebral se localiza entre los cuerpos vertebrales (parte anterior de la columna) y actúa como un amortiguador que absorbe las cargas compresivas y permite cierto grado de movimiento entre las vértebras. Las facetas articulares se sitúan en la parte posterior de la columna y funcionan como guías y limitadores del movimiento. Juntos, disco y facetas forman el complejo de tres articulaciones que constituye la unidad funcional de la columna vertebral. Cuando el disco se degenera y pierde altura, la carga sobre las facetas aumenta, lo que acelera su deterioro.

¿Las facetas articulares pueden regenerarse?

El cartílago articular de las facetas, al igual que el de otras articulaciones, tiene una capacidad de regeneración muy limitada una vez dañado. La investigación actual explora diversas estrategias de ingeniería tisular y medicina regenerativa para intentar reparar o sustituir el cartílago facetario deteriorado, pero estas aproximaciones se encuentran aún en fases experimentales. En la práctica clínica actual, el tratamiento se centra en aliviar el dolor, preservar la función y retrasar la progresión del deterioro articular.

¿Qué es una infiltración facetaria?

Una infiltración facetaria es un procedimiento mínimamente invasivo en el que el especialista inyecta una combinación de anestésico local y corticoide directamente en la articulación facetaria, guiándose mediante técnicas de imagen como la fluoroscopia o la tomografía computarizada para garantizar la precisión. Tiene una doble finalidad: diagnóstica (confirmar que la faceta es la fuente del dolor si se produce un alivio significativo) y terapéutica (reducir la inflamación y el dolor). El alivio puede ser temporal, y su duración varía de un paciente a otro.

¿A qué especialista acudir por un problema de facetas articulares?

La patología facetaria puede ser valorada y tratada por diferentes especialistas según la causa y la gravedad del cuadro. Los profesionales más habitualmente implicados son los especialistas en traumatología y cirugía ortopédica, los neurocirujanos (especialmente cuando existe compromiso neurológico), los especialistas en medicina física y rehabilitación, los especialistas en unidades del dolor (para procedimientos intervencionistas como bloqueos y radiofrecuencia) y los reumatólogos (cuando la afectación facetaria se enmarca en una enfermedad inflamatoria sistémica). El médico de atención primaria orientará al paciente hacia el especialista más adecuado en cada caso.

Referencias de interés para pacientes:

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