DICCIONARIO MÉDICO

Fabismo

El fabismo es una forma de anemia hemolítica aguda desencadenada por la ingesta de habas en personas con déficit de la enzima glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD).


El fabismo constituye una de las manifestaciones clínicas más características del déficit de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD), la enzimopatía hereditaria más frecuente en el ser humano. Se estima que más de 400 millones de personas en todo el mundo presentan algún grado de déficit de G6PD, aunque no todas desarrollan episodios hemolíticos al exponerse a las habas. Esta condición tiene una prevalencia especialmente elevada en poblaciones de la cuenca mediterránea, África, Oriente Medio y el sudeste asiático, zonas que coinciden con la distribución histórica del paludismo, ya que el déficit de G6PD confiere cierta protección frente a la malaria por Plasmodium falciparum. El especialista es quien debe valorar cada caso de forma individualizada, puesto que la gravedad del cuadro varía considerablemente de un paciente a otro.

Qué es el fabismo

El fabismo es un síndrome hemolítico agudo que se produce cuando una persona con déficit de la enzima G6PD consume habas (Vicia faba) o, en algunos casos, inhala el polen de esta planta. La enzima G6PD desempeña un papel esencial en la protección de los glóbulos rojos frente al estrés oxidativo, ya que participa en la generación de sustancias antioxidantes dentro del eritrocito. Cuando la actividad de esta enzima es insuficiente, los glóbulos rojos se vuelven vulnerables a determinados compuestos oxidantes presentes en las habas, lo que provoca su destrucción masiva y rápida, fenómeno conocido como hemólisis.

Las habas contienen dos glucósidos denominados vicina y convicina, que liberan las pirimidinas divicina e isouramilo durante su metabolismo. Estas sustancias generan radicales libres en un proceso de autooxidación que, en personas con actividad enzimática G6PD normal, resulta inocuo. Sin embargo, en quienes presentan déficit de G6PD, la capacidad antioxidante del eritrocito está comprometida y los radicales libres provocan un daño oxidativo directo sobre la membrana del glóbulo rojo, desencadenando su destrucción prematura.

Es importante señalar que no todas las personas con déficit de G6PD desarrollan fabismo cada vez que consumen habas. La razón de esta variabilidad no está completamente aclarada, aunque se cree que factores como la cantidad ingerida, el modo de preparación y posibles genes modificadores podrían influir en la aparición o no del episodio hemolítico. El diagnóstico y la valoración de riesgo corresponden siempre al profesional sanitario.

Causas del fabismo

La causa fundamental del fabismo es el déficit hereditario de la enzima G6PD. El gen que codifica esta enzima se localiza en el brazo largo del cromosoma X (región Xq28), por lo que la enfermedad sigue un patrón de herencia ligado al cromosoma X. Esto implica que:

  • Los varones son los más frecuentemente afectados, ya que poseen un solo cromosoma X. Si heredan la variante defectuosa de su madre, manifestarán el déficit.
  • Las mujeres suelen ser portadoras cuando heredan una copia alterada del gen. Sin embargo, algunas mujeres pueden presentar síntomas si son homocigotas (dos copias alteradas) o si se produce una inactivación desfavorable del cromosoma X (lyonización sesgada), que deja activa la copia defectuosa en una proporción significativa de sus glóbulos rojos.

Se han identificado más de 200 variantes genéticas del gen G6PD que causan distintos grados de déficit enzimático. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció una clasificación de estas variantes que fue revisada en 2022. Actualmente se distinguen las siguientes clases:

  • Clase A: actividad enzimática inferior al 20 % de lo normal, asociada a anemia hemolítica crónica no esferocítica, presente incluso sin factores desencadenantes.
  • Clase B: actividad enzimática inferior al 45 % de lo normal (agrupa las antiguas clases II y III), asociada a ictericia neonatal y anemia hemolítica aguda desencadenada por medicamentos, habas o infecciones.
  • Clase U: variantes de significado clínico incierto, a la espera de más datos para su clasificación definitiva.

Las variantes más relevantes clínicamente incluyen la G6PD Mediterránea, frecuente en la cuenca mediterránea y Oriente Medio, y la G6PD A-, predominante en poblaciones de ascendencia africana. La variante mediterránea suele asociarse a un déficit enzimático más grave y, por tanto, a episodios hemolíticos más intensos.

Síntomas del fabismo

La crisis hemolítica del fabismo puede desarrollarse de forma rápida tras la ingesta de habas, habitualmente en las 24 a 48 horas siguientes. Los síntomas reflejan la destrucción acelerada de glóbulos rojos y la acumulación de sus productos de degradación en el organismo. Las manifestaciones más frecuentes son:

  • Palidez repentina de la piel y las mucosas, como signo de anemia.
  • Ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos), debida al aumento de bilirrubina procedente de la hemoglobina liberada por los eritrocitos destruidos.
  • Orina oscura (coluria), de tonalidad marrón oscura o incluso negra, causada por la hemoglobinuria, es decir, la presencia de hemoglobina libre en la orina.
  • Fatiga intensa y debilidad generalizada.
  • Taquicardia y sensación de falta de aire (disnea), como mecanismos compensatorios ante la reducción del transporte de oxígeno.
  • Dolor abdominal y dolor lumbar en algunos pacientes.
  • Fiebre, especialmente en niños, que pueden presentar elevación discreta de la temperatura corporal.

En los niños, el fabismo tiende a manifestarse con mayor frecuencia y gravedad que en los adultos. Los menores pueden mostrarse irritables, letárgicos o inusualmente tranquilos. La crisis puede ser potencialmente grave si no se detecta a tiempo, por lo que ante cualquiera de estos síntomas es fundamental acudir de inmediato al servicio de urgencias.

En el análisis de sangre, el frotis de sangre periférica durante una crisis hemolítica muestra características típicas como policromasia (presencia de glóbulos rojos inmaduros), anisocitosis (variación en el tamaño de los eritrocitos) y poiquilocitosis (formas irregulares), además de posibles cuerpos de Heinz, que son agregados de hemoglobina desnaturalizada en el interior del glóbulo rojo.

Diagnóstico del fabismo

El diagnóstico del fabismo requiere una evaluación profesional que combine la historia clínica con pruebas de laboratorio específicas. El médico considerará los antecedentes de ingesta reciente de habas, los síntomas compatibles con hemólisis aguda y los antecedentes familiares del paciente. Las principales herramientas diagnósticas incluyen:

  • Hemograma completo: permite detectar la caída de hemoglobina y hematocrito, así como signos de respuesta medular compensatoria como el aumento de reticulocitos.
  • Determinación de bilirrubina sérica: la bilirrubina indirecta se eleva como consecuencia de la destrucción masiva de eritrocitos.
  • Lactato deshidrogenasa (LDH): se eleva en los procesos hemolíticos y constituye un marcador de destrucción celular.
  • Haptoglobina: desciende durante la hemólisis, ya que esta proteína se une a la hemoglobina libre y se consume en el proceso.
  • Test de Coombs directo: resulta negativo en el fabismo, lo que permite diferenciarlo de las anemias hemolíticas autoinmunes.
  • Determinación cuantitativa de la actividad G6PD: es la prueba clave para confirmar el déficit enzimático. Se realiza mediante ensayo espectrofotométrico, considerado el estándar de referencia. Es importante tener en cuenta que, durante una crisis hemolítica aguda, los niveles de G6PD pueden ser falsamente normales, ya que los eritrocitos más deficientes han sido destruidos y los reticulocitos jóvenes presentan niveles enzimáticos más altos. Por ello, el especialista puede repetir la determinación pasadas varias semanas.
  • Pruebas de cribado rápido: como el test de la mancha fluorescente, útil para el despistaje poblacional, aunque menos preciso que el ensayo cuantitativo.
  • Estudio genético molecular: permite identificar la variante específica del gen G6PD implicada. Disponible en laboratorios especializados, resulta especialmente útil para el consejo genético familiar.

El diagnóstico diferencial debe establecerse con otras causas de anemia hemolítica con prueba de Coombs negativa, como la esferocitosis hereditaria, el déficit de piruvato cinasa y otras hemoglobinopatías. El médico determinará las pruebas necesarias en función de cada paciente.

Tratamiento del fabismo

El abordaje terapéutico del fabismo depende de la gravedad de la crisis hemolítica y de las condiciones particulares de cada paciente. En la mayoría de los casos, la hemólisis es autolimitada: una vez que se elimina el factor desencadenante, la destrucción de glóbulos rojos se detiene progresivamente y los valores de hemoglobina tienden a normalizarse en un plazo de una a seis semanas.

Las medidas terapéuticas que el especialista puede considerar incluyen:

  • Retirada inmediata del desencadenante: suspender la ingesta de habas u otros alimentos o fármacos implicados.
  • Hidratación intravenosa: para mantener una adecuada perfusión renal y prevenir el daño tubular secundario a la hemoglobinuria.
  • Oxigenoterapia: cuando la anemia es significativa y compromete la oxigenación tisular.
  • Transfusión de concentrados de hematíes: reservada para los casos de anemia grave o con repercusión hemodinámica. Las transfusiones son más frecuentemente necesarias en niños que en adultos y pueden resultar vitales en episodios severos de fabismo infantil.
  • Monitorización de la función renal: la hemoglobinuria masiva puede provocar insuficiencia renal aguda por necrosis tubular, una complicación que requiere vigilancia estrecha.

No existe en la actualidad un tratamiento curativo del déficit de G6PD. La investigación continúa avanzando en el desarrollo de posibles terapias farmacológicas y en la exploración de estrategias de terapia génica, aunque estos abordajes se encuentran todavía en fases experimentales. Los resultados varían en función de cada paciente, y el pronóstico general es favorable cuando se evitan los factores desencadenantes conocidos.

Prevención del fabismo

La prevención constituye el pilar fundamental del manejo del fabismo y del déficit de G6PD en general. Las medidas preventivas más importantes son:

  • Evitar el consumo de habas en cualquier forma de preparación (cocidas, en guisos, en sopas, crudas) y evitar la exposición al polen de la planta de haba.
  • Conocer los medicamentos que pueden desencadenar hemólisis. Entre los fármacos de riesgo alto y moderado se encuentran determinados antipalúdicos (primaquina, tafenoquina), antibióticos (sulfonamidas, nitrofurantoína, algunas quinolonas), antiinflamatorios como el ácido acetilsalicílico a dosis elevadas, rasburicasa y dosis altas de vitamina C. El Consorcio de Implementación de la Farmacogenética Clínica (CPIC) mantiene una lista actualizada periódicamente.
  • Evitar la exposición a naftaleno (presente en las bolas de naftalina) y a otros agentes oxidantes industriales.
  • Informar a todos los profesionales sanitarios del déficit de G6PD antes de iniciar cualquier tratamiento farmacológico.
  • Consultar siempre con el farmacéutico antes de adquirir medicamentos sin receta, incluidos productos de herbolario o terapias complementarias.
  • Mantener actualizado el calendario vacunal, ya que las infecciones son otro desencadenante frecuente de crisis hemolíticas en personas con déficit de G6PD.
  • Lactancia materna: las madres lactantes cuyo hijo tiene déficit de G6PD deben evitar consumir habas, ya que los compuestos pueden transmitirse a través de la leche y desencadenar una crisis hemolítica en el lactante.

El cribado neonatal de déficit de G6PD se realiza en algunos países con alta prevalencia. La detección precoz permite educar a las familias sobre las precauciones necesarias y vigilar al recién nacido frente a la ictericia neonatal, una complicación potencialmente grave del déficit de G6PD que, sin tratamiento, puede evolucionar hacia el kernícterus (acumulación de bilirrubina en el cerebro con daño neurológico). El especialista valorará en cada caso la necesidad de estudiar a otros miembros de la familia.

Epidemiología y distribución geográfica del fabismo

El déficit de G6PD es la enzimopatía más frecuente del ser humano. Se estima que afecta a más de 400 millones de personas en todo el mundo, con una distribución geográfica que refleja la presión selectiva ejercida históricamente por la malaria. Las regiones con mayor prevalencia incluyen el África subsahariana, donde la tasa de portadores puede superar el 20 % de la población, la cuenca mediterránea (sur de Europa, norte de África y Oriente Medio), el sudeste asiático y partes de América Latina con poblaciones de origen africano o mediterráneo.

La isla de Cerdeña (Italia) presenta la frecuencia más alta de fabismo documentada a nivel mundial, con aproximadamente cinco casos por cada mil habitantes. En Estados Unidos, el déficit de G6PD afecta a aproximadamente uno de cada diez varones afroamericanos. En España, la variante G6PD Mediterránea es la más frecuente, especialmente en regiones del sur y del litoral mediterráneo, aunque los datos epidemiológicos precisos son limitados.

Es relevante destacar que la prevalencia del déficit enzimático no equivale a la prevalencia del fabismo clínico. Muchas personas con déficit de G6PD nunca desarrollan síntomas porque no se exponen a los desencadenantes o porque su variante genética particular permite tolerar pequeñas cantidades de habas. El profesional sanitario puede orientar sobre el riesgo individual de cada paciente en función de su variante genética y sus antecedentes clínicos.

Pronóstico del fabismo

El pronóstico del fabismo y del déficit de G6PD es, en general, excelente. La mayoría de las personas con esta condición tienen una esperanza de vida normal y pueden llevar una vida plenamente activa siempre que eviten los factores desencadenantes conocidos. Los episodios hemolíticos son típicamente autolimitados: una vez retirado el agente causal, la producción medular de nuevos glóbulos rojos compensa la pérdida y los valores de hemoglobina se normalizan progresivamente.

La hemólisis crónica es infrecuente y se limita prácticamente a las variantes más graves (clase A de la clasificación OMS), que representan una pequeña proporción de los casos. Las complicaciones potencialmente graves, como la insuficiencia renal aguda por hemoglobinuria masiva o el kernícterus neonatal, pueden prevenirse en gran medida con la detección precoz y la educación sanitaria adecuada. Los estudios muestran que el asesoramiento sobre medicamentos y alimentos seguros, junto con la atención médica rápida ante las crisis, reduce significativamente el riesgo de complicaciones.

Cuándo acudir al médico

Es fundamental acudir al servicio de urgencias de forma inmediata si una persona con déficit de G6PD conocido o sospechado presenta alguno de los siguientes signos tras haber consumido habas o haberse expuesto a un posible desencadenante:

  • Orina de color oscuro (marrón, color "coca-cola" o negra).
  • Palidez intensa o coloración amarillenta de la piel y los ojos.
  • Fatiga extrema, mareo o sensación de desvanecimiento.
  • Dificultad para respirar o taquicardia en reposo.
  • En niños: irritabilidad inusual, letargia, rechazo del alimento o fiebre sin causa aparente.
  • En recién nacidos: ictericia que persiste más allá de la primera semana de vida o que aparece de forma precoz e intensa.

La atención médica temprana es decisiva para evitar complicaciones graves como la insuficiencia renal aguda o el shock hemodinámico. El médico determinará la gravedad del cuadro y las medidas terapéuticas necesarias en cada situación.

Preguntas frecuentes sobre el fabismo

¿El fabismo se cura?

El déficit de G6PD que subyace al fabismo es una condición genética de por vida que no tiene curación. Sin embargo, la mayoría de las personas con este déficit llevan una vida completamente normal siempre que eviten los factores desencadenantes conocidos, especialmente las habas y determinados medicamentos. Las crisis hemolíticas, cuando ocurren, suelen ser autolimitadas y se resuelven tras retirar el agente causal, aunque en casos graves pueden requerir tratamiento hospitalario. El especialista establecerá las pautas de seguimiento adecuadas para cada paciente.

¿Se puede comer algún tipo de legumbre si se tiene fabismo?

Los compuestos responsables de la hemólisis (vicina y convicina) se encuentran en concentraciones elevadas exclusivamente en las habas (Vicia faba) y no están presentes en otras legumbres como las lentejas, los garbanzos, las alubias o los guisantes. Por tanto, las personas con déficit de G6PD generalmente pueden consumir otros tipos de legumbres sin riesgo de crisis hemolítica. No obstante, cada persona debe seguir las recomendaciones individualizadas de su médico, ya que la tolerancia puede variar.

¿Cómo se hereda el fabismo?

El déficit de G6PD se transmite mediante herencia ligada al cromosoma X. Los varones que heredan la variante defectuosa de su madre portadora manifestarán el déficit. Las mujeres con una sola copia alterada suelen ser portadoras sin síntomas, aunque en algunos casos pueden presentar manifestaciones clínicas por la inactivación sesgada del cromosoma X sano. Las mujeres con dos copias alteradas (una de cada progenitor) presentan el déficit de forma similar a los varones afectados. El asesoramiento genético puede ayudar a las familias a comprender el riesgo de transmisión a la descendencia.

¿Es frecuente el fabismo en España?

España, por su localización en la cuenca mediterránea, se encuentra entre las zonas con una prevalencia relativamente elevada de déficit de G6PD. La variante más frecuente en la población española es la G6PD Mediterránea, asociada a un déficit enzimático grave. Sardinia, en Italia, presenta la frecuencia más alta documentada de fabismo a nivel mundial. Aunque el consumo de habas forma parte de la gastronomía tradicional de diversas regiones españolas, la prevalencia exacta del fabismo clínico depende de la frecuencia de la variante genética en cada zona geográfica.

¿La deficiencia de G6PD protege contra la malaria?

Los estudios científicos sugieren que el déficit de G6PD confiere cierta protección parcial frente a la malaria causada por Plasmodium falciparum, la forma más grave de paludismo. Esta ventaja evolutiva explicaría por qué las variantes genéticas que causan el déficit se han mantenido con frecuencias elevadas en poblaciones de zonas endémicas de malaria. Los mecanismos propuestos incluyen una eliminación más rápida de los eritrocitos infectados por el parásito y una mayor sensibilidad del parásito al estrés oxidativo dentro de los glóbulos rojos deficientes en G6PD.

Referencias de interés para pacientes:

MedlinePlus – Déficit de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa

Cleveland Clinic – G6PD Deficiency

NORD – Glucose-6-Phosphate Dehydrogenase Deficiency

StatPearls – Glucose-6-Phosphate Dehydrogenase Deficiency

© Clínica Universidad de Navarra 2026

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