DICCIONARIO MÉDICO
Espectroscopia por resonancia magnética
La espectroscopia por resonancia magnética (ERM) es una técnica no invasiva que utiliza los mismos principios físicos que la resonancia magnética convencional, pero en lugar de generar una imagen anatómica, produce un espectrograma de los metabolitos presentes en un volumen de tejido seleccionado. Su principal ámbito de aplicación es la neuroimagen, donde complementa la información morfológica de la RM con datos bioquímicos. El nombre combina tres elementos: espectroscopia (del latín spectrum y el griego σκοπία, "observación del espectro"), resonancia (del latín resonantia, "eco, repercusión") y magnética (del griego μαγνήτης, magnétis, "piedra de Magnesia"). En conjunto, designa la observación del espectro de frecuencias que emiten los núcleos atómicos de un tejido cuando se encuentran en un campo magnético intenso y son excitados por pulsos de radiofrecuencia. La RM convencional detecta casi exclusivamente núcleos de hidrógeno del agua para construir imágenes. La ERM, en cambio, analiza las frecuencias de resonancia de hidrógenos pertenecientes a moléculas distintas del agua. Cada molécula resuena a una frecuencia ligeramente diferente, determinada por su entorno electrónico. Esa diferencia se mide en partes por millón (ppm) y se representa en un gráfico donde cada pico corresponde a un compuesto. La posición del pico identifica la molécula; su altura y su área son proporcionales a la concentración. En la ERM de protón (la más extendida en la práctica clínica), los metabolitos que se detectan con mayor facilidad en el tejido cerebral son los siguientes. N-acetilaspartato (NAA), situado en torno a 2,0 ppm. Es el pico más alto en el cerebro sano del adulto y se considera un marcador de integridad neuronal. Cuando desciende, sugiere pérdida o disfunción de neuronas. Colina (Cho), en torno a 3,2 ppm. Refleja el recambio de membranas celulares. Un aumento puede indicar proliferación celular, lo que lo convierte en un dato relevante en la valoración de lesiones ocupantes de espacio. Creatina y fosfocreatina (Cr), en torno a 3,0 ppm. Se utilizan habitualmente como referencia interna porque su concentración se mantiene relativamente estable en condiciones normales. Pero esa estabilidad no es absoluta (en tumores de alto grado puede disminuir, y conviene no dar por sentada su constancia sin más). Lactato, cerca de 1,3 ppm. Su presencia en cantidades apreciables indica metabolismo anaerobio, e informa sobre isquemia o necrosis tisular. En el cerebro normal apenas es visible; que aparezca un pico definido es siempre un dato que merece atención. Con tiempos de eco cortos pueden observarse además mioinositol (marcador glial), glutamato y glutamina, y lípidos libres, aunque su interpretación requiere mayor experiencia porque los picos se solapan con facilidad. La ERM puede adquirirse de dos maneras. En la técnica monovóxel se selecciona un único volumen de interés (vóxel) y se obtiene un espectro de alta calidad con buena relación señal-ruido en un tiempo relativamente breve. Es la modalidad más robusta y la preferida cuando se quiere analizar una lesión concreta ya identificada en la RM convencional. La técnica multivóxel (también llamada chemical shift imaging) registra simultáneamente los espectros de una rejilla de vóxeles que cubre un área más amplia. Eso permite comparar la composición bioquímica de distintas regiones en un mismo estudio, pero a costa de una resolución espectral algo menor y de un tiempo de adquisición más largo. Elegir una u otra depende de la pregunta clínica. De la unión de tres conceptos: espectroscopia (observación del espectro), resonancia (el fenómeno físico por el cual los núcleos atómicos absorben energía a frecuencias específicas) y magnética (por el campo magnético intenso que necesita el equipo). En la literatura en español se abrevia como ERM; en inglés, MRS (magnetic resonance spectroscopy). Sí. Ambas se realizan en el mismo equipo, pero la RM convencional genera imágenes anatómicas, mientras que la ERM produce un gráfico de metabolitos. Las dos pueden obtenerse en la misma sesión; de hecho, es frecuente que la ERM se añada a un protocolo de RM cerebral cuando el radiólogo necesita información bioquímica adicional. No. Al igual que la RM convencional, la ERM emplea campos magnéticos y ondas de radiofrecuencia. No se expone al paciente a rayos X ni a isótopos radiactivos. Con más frecuencia en neuroradiología: para orientar el grado de agresividad de una lesión cerebral antes de la biopsia, para distinguir entre recidiva tumoral y cambios postratamiento (radionecrosis), y para aportar datos en enfermedades metabólicas o desmielinizantes. Se ha explorado también en patología prostática, hepática y mamaria, aunque su uso fuera del cerebro es menos habitual. Si desea profundizar en conceptos relacionados con la espectroscopia por resonancia magnética, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la espectroscopia por resonancia magnética
Metabolitos visibles en el cerebro
Técnica monovóxel y multivóxel
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre de esta técnica?
¿Es diferente de una resonancia magnética normal?
¿Utiliza radiación ionizante?
¿En qué situaciones clínicas se solicita?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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