DICCIONARIO MÉDICO

Enfermedad del injerto contra huésped (EICH)

La enfermedad injerto contra huésped (EICH), conocida en inglés como graft-versus-host disease (GVHD), es una complicación potencialmente grave que aparece cuando las células inmunitarias de un aloinjerto reconocen como extraños los tejidos del receptor y desencadenan una respuesta inmunitaria contra ellos. Se asocia principalmente al trasplante de progenitores hematopoyéticos (médula ósea, sangre periférica movilizada o sangre de cordón umbilical) y constituye una de las principales causas de morbilidad en este contexto.

Qué es la enfermedad injerto contra huésped

El nombre describe con precisión lo que ocurre: el injerto (las células trasplantadas del donante) agrede al huésped (el organismo del receptor). Es, en cierto modo, el fenómeno inverso al rechazo clásico de un trasplante de órgano sólido, donde es el sistema inmunitario del receptor el que ataca al injerto. En la EICH, la dirección se invierte porque el trasplante aporta un sistema inmunitario nuevo y funcional a un receptor cuyas defensas han sido previamente suprimidas por un acondicionamiento (quimioterapia, radioterapia o ambos).

En 1966, el biólogo Rupert Billingham formuló las tres condiciones que deben cumplirse para que la EICH se desarrolle: primera, que el injerto contenga células inmunológicamente competentes (linfocitos T, principalmente); segunda, que el receptor posea antígenos tisulares ausentes en el donante, de modo que el injerto los reconozca como extraños; y tercera, que el receptor sea incapaz de montar una respuesta inmunitaria eficaz contra las células del injerto. Esos tres requisitos, conocidos como criterios de Billingham, siguen vigentes como marco conceptual.

Los linfocitos T del donante como agentes del daño tisular

Los protagonistas celulares de la EICH son los linfocitos T maduros del donante que viajan con el injerto. Tras el trasplante, estos linfocitos encuentran un organismo dañado por el acondicionamiento previo, con tejidos inflamados y células presentadoras de antígenos activadas. Esas células presentan al linfocito T los antígenos del receptor que difieren de los del donante, en particular los codificados por el sistema HLA (antígeno leucocitario humano). Cuando la compatibilidad HLA entre donante y receptor no es completa, el riesgo de EICH aumenta de forma considerable.

Activados por ese reconocimiento, los linfocitos T proliferan y se diferencian en células efectoras que atacan tejidos específicos del huésped. El proceso implica la liberación de citocinas inflamatorias (como el factor de necrosis tumoral y las interleucinas 1 y 6) y la destrucción directa de células del receptor por mecanismos citotóxicos. Los órganos más vulnerables son la piel, el tubo digestivo y el hígado, todos ellos tejidos con alta tasa de recambio celular y una exposición constante a antígenos ambientales.

Hay un matiz importante. Los mismos linfocitos T del donante que causan la EICH pueden ejercer un efecto beneficioso: el llamado efecto injerto contra tumor (graft-versus-tumor), en el que las células del donante reconocen y eliminan células tumorales residuales del receptor. Separar uno del otro (reducir la EICH sin perder el efecto antitumoral) es uno de los retos abiertos de la inmunología del trasplante.

Formas aguda y crónica

Clásicamente se ha dividido la EICH en aguda y crónica según el momento de aparición. La forma aguda se definía por su inicio dentro de los primeros 100 días tras el trasplante, con una tríada característica: erupción cutánea, diarrea y elevación de la bilirrubina (indicativa de daño hepático). Hoy se acepta que la EICH aguda puede presentarse más allá de ese límite temporal y que la clasificación debe basarse en las características clínicas e histopatológicas, no solo en el calendario.

La forma crónica se manifiesta habitualmente después de los primeros tres meses y puede prolongarse durante años. Sus manifestaciones son más heterogéneas y recuerdan a enfermedades autoinmunes: lesiones cutáneas que pueden simular un liquen plano o una esclerodermia, sequedad ocular y oral, fibrosis pulmonar y rigidez articular, entre otras. La piel y las mucosas son los órganos afectados con mayor frecuencia (estimaciones sitúan la afectación cutánea entre el 20 y el 70 % de los casos de EICH), lo que convierte la exploración dermatológica en una herramienta de vigilancia temprana.

Contexto histórico del concepto

El fenómeno se observó por primera vez en modelos animales durante la década de 1950, en los trabajos de Billingham, Brent y Medawar sobre tolerancia inmunológica. Inyectaron células de bazo de ratones adultos en embriones o neonatos de otra cepa y describieron un cuadro de retraso del crecimiento, diarrea, hepatitis y muerte que llamaron "runt disease" (enfermedad del enano). Poco después se identificó el mismo fenómeno en humanos que recibían los primeros trasplantes de médula ósea alogénicos. El término "graft-versus-host disease" se consolidó en la literatura anglosajona a lo largo de la década de 1960; la traducción al español, "enfermedad injerto contra huésped", calca la estructura del original.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa la sigla EICH?

Enfermedad Injerto Contra Huésped. Es la traducción directa de la sigla inglesa GVHD (Graft-Versus-Host Disease). Ambas abreviaturas se emplean en la literatura médica en español.

¿Puede producirse en un trasplante de órgano sólido?

No es habitual. La EICH se asocia de forma predominante al trasplante de progenitores hematopoyéticos porque el injerto contiene un gran número de linfocitos T maduros. En los trasplantes de órgano sólido (riñón, hígado, corazón), los linfocitos T del donante son muchos menos y el riesgo de EICH es muy bajo, aunque se han documentado casos, sobre todo tras el trasplante de intestino delgado y de hígado.

¿Es lo mismo EICH que rechazo del trasplante?

Son procesos inmunológicos opuestos. En el rechazo, el sistema inmunitario del receptor ataca al injerto. En la EICH, las células inmunitarias del injerto atacan al receptor. El rechazo es el problema habitual de los trasplantes de órgano sólido; la EICH, del trasplante de células hematopoyéticas.

¿Quién formuló los criterios para que se produzca la EICH?

El biólogo británico Rupert Billingham, en 1966. Sus tres requisitos (injerto con células inmunocompetentes, antígenos del huésped diferentes a los del injerto e incapacidad del huésped para rechazar el injerto) siguen siendo el marco teórico de referencia y se conocen como criterios de Billingham.

Referencias

  1. MedlinePlus en español. Enfermedad injerto contra huésped.
  2. Juntos by St. Jude. Enfermedad de injerto contra huésped (EICH).
  3. Brufau Redondo C et al. Enfermedad injerto contra huésped. Actas Dermo-Sifiliográficas.
  4. Red Europea de Información sobre Ensayos Clínicos. Enfermedad aguda de injerto contra huésped.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la enfermedad injerto contra huésped, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • EICH postransfusional: variante infrecuente y de alta mortalidad asociada a transfusiones de hemoderivados.
  • Trasplante hematopoyético: procedimiento que reemplaza los progenitores hematopoyéticos del paciente por los de un donante.
  • Trasplante de médula ósea: modalidad clásica de trasplante hematopoyético y contexto habitual de la EICH.
  • Alotrasplante: trasplante entre individuos genéticamente distintos de la misma especie.
  • HLA: sistema de antígenos leucocitarios humanos cuya compatibilidad entre donante y receptor condiciona el riesgo de EICH.
  • Rechazo: respuesta inmunitaria del receptor contra el injerto, proceso inverso a la EICH.

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