DICCIONARIO MÉDICO
Colecistografía
La colecistografía es una técnica de imagen radiológica que permite visualizar la vesícula biliar mediante la administración de un medio de contraste radiopaco. Fue durante décadas el método de referencia para detectar cálculos biliares, hasta que la ecografía abdominal la desplazó a partir de los años ochenta del siglo XX. El nombre combina tres elementos griegos: χολή (cholḗ, bilis), κύστις (kýstis, vejiga) y γράφειν (gráphein, escribir, registrar). Literalmente, «registro gráfico de la bolsa de la bilis». La traducción resulta bastante fiel al procedimiento: se busca que la vesícula «escriba» su silueta sobre la placa radiográfica gracias a un contraste que la rellena. La técnica fue desarrollada en 1924 por los radiólogos Evarts Graham y Warren Cole en la Universidad de Washington en San Luis (Misuri). Graham y Cole administraron por vía intravenosa un compuesto yodado que, al ser excretado por el hígado y concentrado en la vesícula, hacía visible su contorno en las radiografías. El logro les valió un reconocimiento duradero en la historia de la radiología. Una variante posterior, la colecistografía oral, permitía que el paciente ingiriese cápsulas de contraste la noche anterior al estudio, simplificando enormemente la exploración. La colecistografía oral fue la forma más utilizada en la práctica clínica habitual. El paciente tomaba pastillas de contraste yodado tras una cena rica en grasa (que vaciaba la vesícula) y acudía a la sala de rayos X en ayunas a la mañana siguiente. Si la vesícula concentraba adecuadamente el contraste, su imagen aparecía opacificada en la radiografía; los cálculos se mostraban como defectos de llenado radiotransparentes. Una vesícula que no se visualizaba (la llamada «vesícula excluida») sugería obstrucción del conducto cístico o enfermedad vesicular avanzada. La colecistografía intravenosa inyectaba el contraste directamente en vena, lo que permitía valorar no solo la vesícula sino también parte de la vía biliar. Se reservaba para casos en los que la vía oral fracasaba o se necesitaba información adicional sobre los conductos. A partir de los años ochenta, la ecografía abdominal se impuso como primera elección para el estudio de la patología vesicular. Las razones fueron contundentes: no utiliza radiación ionizante, no precisa contraste, se realiza a la cabecera del paciente, sus resultados son inmediatos y su sensibilidad para detectar cálculos supera el 95 %. Un estudio comparativo clásico cifró la eficacia diagnóstica de la colecistografía oral en un 93 % frente al 98 % de la ecografía, con la desventaja añadida de que la colecistografía dejaba sin visualizar entre un 10 y un 20 % de vesículas. Hoy, la colecistografía oral apenas se utiliza. Conserva un interés residual en algunos centros con acceso limitado a ecografía o cuando se requiere valorar específicamente la función contráctil vesicular, aunque incluso para eso la gammagrafía hepatobiliar con ácido iminodiacético (gammagrafía HIDA) ofrece información más precisa. Procede del griego χολή (bilis), κύστις (vejiga) y γράφειν (escribir, registrar). La traducción literal sería «registro gráfico de la vejiga de la bilis», es decir, una imagen radiológica de la vesícula biliar. En la práctica, no. La ecografía abdominal la ha sustituido casi por completo desde los años ochenta por ofrecer mayor sensibilidad, rapidez y seguridad, sin necesidad de contraste ni radiación. Evarts Graham y Warren Cole, en 1924, en la Universidad de Washington en San Luis. Su técnica con contraste yodado intravenoso permitió visualizar la vesícula por primera vez en una radiografía y abrió el camino al estudio por imagen de la patología biliar. Si desea profundizar en conceptos asociados a la colecistografía, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la colecistografía
Modalidades de la técnica
Desplazamiento por la ecografía
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la palabra colecistografía?
¿Se sigue haciendo la colecistografía?
¿Quién inventó la colecistografía?
Referencias
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