DICCIONARIO MÉDICO
Citoplasma
El citoplasma es el contenido celular comprendido entre la membrana plasmática y la envoltura del núcleo. Constituido por una fase acuosa (el citosol), una red de filamentos proteicos (el citoesqueleto) y un conjunto variable de orgánulos, en él tienen lugar la mayoría de las reacciones metabólicas que mantienen con vida a la célula. La palabra proviene del griego κύτος (kýtos, «cavidad», «recipiente») y πλάσμα (plásma, «cosa moldeada», «formación»), derivado a su vez del verbo πλάσσειν, «moldear». El término lo acuñó el histólogo suizo Albert von Kölliker hacia 1863 en su Handbuch der Gewebelehre des Menschen, y lo hizo para reemplazar una palabra que ya circulaba con fuerza entre los biólogos de la época: protoplasma. Protoplasma (del griego πρῶτος, «primero», y πλάσμα) había sido empleado por el fisiólogo checo Jan Evangelista Purkyně en 1839 para designar la sustancia viva del interior de los embriones animales; poco después, en 1846, el botánico Hugo von Mohl lo aplicó al contenido gelatinoso de las células vegetales. Durante décadas, protoplasma sirvió como sinónimo del material vivo celular en su conjunto. Kölliker quiso distinguir con más precisión: propuso llamar citoplasma solo a la región que rodea el núcleo, reservando el término más antiguo para la totalidad del material vivo. La distinción se impuso. Hoy, protoplasma ha caído prácticamente en desuso, mientras que citoplasma designa con claridad todo lo que queda dentro de la membrana plasmática y fuera de la envoltura nuclear. El componente más abundante del citoplasma es agua, que representa alrededor del 70 % de su volumen. Disueltos en ella se encuentran iones, aminoácidos, nucleótidos, glucosa y miles de enzimas que catalizan las rutas metabólicas celulares. A esta solución acuosa se la conoce como citosol o hialoplasma, y no conviene confundirla con el citoplasma en su totalidad: el citosol es la fase líquida, mientras que el citoplasma incluye, además, todos los orgánulos y el citoesqueleto. Suspendidos en el citosol se disponen los orgánulos membranosos: mitocondrias, retículo endoplásmico rugoso y liso, aparato de Golgi, lisosomas, peroxisomas y diversas vesículas de transporte. Cada uno cumple funciones metabólicas diferenciadas, pero no trabajan de forma aislada; dependen del tráfico vesicular y de las señales que circulan por el citosol para coordinarse. Los ribosomas, que carecen de membrana propia, también residen aquí (ya sea libres en el citosol o adheridos al retículo endoplásmico rugoso) y constituyen la maquinaria encargada de la síntesis de proteínas. Atravesando este medio hay una red tridimensional de filamentos proteicos que recibe el nombre de citoesqueleto. No es una armadura rígida. Sus tres componentes principales (microfilamentos de actina, filamentos intermedios y microtúbulos) se ensamblan y desensamblan continuamente, lo que permite a la célula cambiar de forma, desplazar orgánulos y repartir los cromosomas durante la división celular. La confusión entre estos tres términos es frecuente en textos divulgativos. Citoplasma designa todo lo que hay entre la membrana plasmática y la envoltura nuclear, orgánulos incluidos. Citosol se refiere exclusivamente a la fracción acuosa, es decir, al líquido que baña los orgánulos. Y protoplasma, término histórico que ya casi no se emplea en la literatura científica actual, englobaba tanto el citoplasma como el núcleo: la totalidad del material vivo de la célula. En las células procariotas, que carecen de envoltura nuclear, no existe la separación citoplasma/núcleo. El material genético flota directamente en el citoplasma, y el conjunto se denomina a veces protoplasma, aunque también aquí la tendencia moderna es simplemente hablar de citoplasma. Procede del griego κύτος (kýtos, «cavidad» o «célula») y πλάσμα (plásma, «formación»). Lo introdujo Albert von Kölliker hacia 1863 para distinguir la región que rodea al núcleo del concepto más amplio de protoplasma, que llevaba en uso desde los trabajos de Purkyně (1839) y von Mohl (1846). No. El citosol es la fase líquida del citoplasma, la solución acuosa donde se disuelven iones, proteínas y metabolitos. El citoplasma, en cambio, abarca el citosol y también los orgánulos, las vesículas y el citoesqueleto. Pensar en el citosol como el «agua de la piscina» y en el citoplasma como la piscina entera, con sus objetos flotantes, puede ayudar a retener la diferencia. En las células procariotas (bacterias y arqueas) no hay envoltura nuclear, de modo que el ADN, los ribosomas y todas las enzimas metabólicas conviven en un mismo compartimento citoplasmático. Tampoco poseen orgánulos membranosos como mitocondrias o aparato de Golgi; las reacciones que en eucariotas se compartimentan en esos orgánulos se producen directamente en el citoplasma o asociadas a la membrana plasmática. Sí, aunque de forma indirecta. Diversas enfermedades genéticas alteran orgánulos que residen en el citoplasma. Las enfermedades lisosomales, por ejemplo, se deben a déficits enzimáticos dentro de los lisosomas; las miopatías mitocondriales afectan a las mitocondrias. Los patólogos analizan con frecuencia las inclusiones citoplasmáticas (cuerpos de inclusión, vacuolas anómalas, depósitos) como indicios para clasificar la lesión desde el punto de vista histológico. Si desea profundizar en conceptos asociados al citoplasma, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el citoplasma
Composición y organización interna
Diferenciación entre citoplasma, citosol y protoplasma
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el origen de la palabra citoplasma?
¿Es lo mismo citoplasma que citosol?
¿Qué ocurre en el citoplasma de las células procariotas?
¿Tiene el citoplasma alguna relación con enfermedades?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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