DICCIONARIO MÉDICO

Cavidad

En anatomía, una cavidad es un espacio delimitado dentro del cuerpo que contiene órganos, líquidos o aire. Las cavidades corporales se agrupan en dos grandes categorías (dorsal y ventral) y están tapizadas, en su mayoría, por membranas serosas cuya función es reducir la fricción entre los órganos y las paredes que los rodean.

Qué es una cavidad

El término procede del latín cavĭtas, -ātis, derivado del adjetivo cavus ("hueco"). En latín clásico, cavus designaba cualquier espacio vacío o cóncavo; el sustantivo abstracto cavitas no se documenta hasta el latín tardío, entre los siglos IV y V, y de él proceden también voces afines como cueva, caverna y cóncavo (del compuesto cum cavus). En castellano, la primera aparición lexicográfica registrada data de 1617.

La RAE define cavidad como "espacio hueco dentro de un cuerpo cualquiera". En medicina, el uso se restringe a los espacios anatómicos delimitados por paredes óseas, musculares o membranosas que alojan vísceras, tejido nervioso o fluidos corporales. Conviene distinguir dos acepciones: la cavidad como espacio macroscópico continente (la cavidad craneal, la cavidad torácica, la cavidad abdominal) y la cavidad como espacio virtual generado entre dos hojas de una membrana serosa (la cavidad pleural, la cavidad pericárdica, la cavidad peritoneal). No son lo mismo, y la confusión entre ambas acepciones es una de las fuentes de error más habituales en textos de divulgación.

Clasificación de las cavidades corporales

El esquema clásico divide las cavidades del cuerpo humano en dos grandes grupos según su posición respecto al eje anteroposterior.

Cavidad dorsal. Situada en la parte posterior del cuerpo, comprende la cavidad craneal (el estuche óseo del cráneo que aloja el encéfalo) y el conducto vertebral (la sucesión de forámenes vertebrales que protege la médula espinal). Ambas se continúan entre sí a través del agujero magno del hueso occipital y comparten un revestimiento meníngeo triple: duramadre, aracnoides y piamadre.

Cavidad ventral. Ocupa la parte anterior del tronco y se subdivide, a su vez, en la cavidad torácica y la cavidad abdominopélvica, separadas por el diafragma. La primera alberga los pulmones, el corazón y las estructuras del mediastino; la segunda reúne en un continuo sin barrera anatómica fija la cavidad abdominal propiamente dicha y la cavidad pélvica. Todas las cavidades ventrales están tapizadas por membranas serosas que delimitan espacios virtuales en su interior.

Junto a las anteriores, existen cavidades corporales menores que no encajan en la dicotomía dorsal-ventral: la cavidad bucal, las fosas nasales, las cavidades orbitarias, la cavidad timpánica del oído medio y las cavidades articulares como la glenoidea o la cotiloidea. Cada una posee un revestimiento propio (mucosa, sinovial o periostio, según el caso) y funciones que no se solapan.

El celoma embrionario y las membranas serosas

Todas las cavidades serosas del tronco proceden de un origen embrionario común: el celoma. Durante las primeras semanas de desarrollo, el mesodermo lateral se escinde en dos láminas (somática y esplácnica) y entre ambas se abre una hendidura que acabará formando la cavidad celómica intraembrionaria. A medida que el embrión crece y los pliegues corporales cierran el tronco, ese celoma primitivo se compartimenta en tres regiones: la cavidad pericárdica, las dos cavidades pleurales y la cavidad peritoneal.

Las membranas que tapizan esos espacios son las serosas: cada una tiene una hoja parietal adherida a la pared corporal y una hoja visceral que envuelve el órgano. Entre ambas queda un espacio virtual con unos pocos mililitros de líquido seroso. Ese líquido no es accesorio: permite que el pulmón se deslice contra la pared torácica durante la respiración, que el corazón se contraiga sin adherirse al saco pericárdico y que las asas intestinales se desplacen unas sobre otras durante la digestión.

Cavidades fisiológicas y cavidades patológicas

Las cavidades descritas hasta aquí son espacios fisiológicos, presentes en la anatomía normal. Conviene no confundirlas con las cavidades patológicas, que aparecen como consecuencia de procesos de enfermedad: un absceso es una cavidad neoformada ocupada por material purulento; un quiste es un espacio cerrado revestido por epitelio y lleno de líquido o material semisólido; una caverna pulmonar, frecuente en la tuberculosis, resulta de la necrosis y evacuación del parénquima. El adjetivo "cavitado" o "cavitario" aplicado a una lesión radiológica indica precisamente la presencia de un espacio hueco donde antes había tejido sólido.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra cavidad?

Del latín cavĭtas, -ātis, formado sobre el adjetivo cavus ("hueco") y el sufijo abstracto -itas. La misma raíz latina origina cueva, caverna, cóncavo y excavar. En castellano se registra desde 1617.

¿Son lo mismo la cavidad abdominal y la cavidad peritoneal?

No. La cavidad abdominal es el espacio macroscópico delimitado por las paredes abdominales, el diafragma y el suelo pélvico. La cavidad peritoneal es el espacio virtual comprendido entre las dos hojas del peritoneo, contenido dentro de la abdominal pero mucho más reducido: en condiciones normales apenas alberga unos mililitros de líquido lubricante. La distinción tiene relevancia clínica porque ciertos órganos, como los riñones, son retroperitoneales: se encuentran dentro de la cavidad abdominal pero fuera de la cavidad peritoneal.

¿Cuántas cavidades corporales principales tiene el ser humano?

Depende de cómo se cuenten. El esquema más habitual en los manuales de anatomía distingue cinco grandes cavidades: craneal, vertebral, torácica, abdominal y pélvica. Si se añaden las tres cavidades serosas (pleural, pericárdica, peritoneal) y las cavidades menores (bucal, nasal, orbitaria, timpánica), la cifra supera la docena.

¿Qué significa que una cavidad esté "ocupada" en un informe radiológico?

Que el espacio contiene material que normalmente no debería estar ahí: líquido en exceso, aire (cuando no corresponde), tejido tumoral o colecciones purulentas. El hallazgo obliga siempre a investigar la causa.

Referencias

  1. Real Academia Española. Cavidad. Diccionario de la lengua española.
  2. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Anatomía. MedlinePlus en español.
  3. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Órganos torácicos. Enciclopedia médica en español.
  4. Murube del Castillo, J. Sobre la expresión cavidad orbitaria y otras cuestiones. Archivos de la Sociedad Española de Oftalmología.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a las cavidades corporales, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Cavidad craneal: espacio óseo formado por el cráneo que aloja y protege el encéfalo.
  • Cavidad torácica: espacio del tronco superior que contiene los pulmones, el corazón y el mediastino.
  • Cavidad abdominal: espacio interior del tronco delimitado por las paredes abdominales, el diafragma y el suelo pélvico.
  • Cavidad pleural: espacio virtual entre las dos hojas de la pleura que rodea cada pulmón.
  • Cavidad pericárdica: espacio entre las hojas del pericardio seroso que envuelve el corazón.
  • Cavidad peritoneal: espacio virtual entre las dos hojas del peritoneo, dentro de la cavidad abdominal.
  • Cavidad bucal: espacio oral delimitado por labios, mejillas, paladar y suelo de la boca.
  • Celoma: cavidad embrionaria del mesodermo de la que derivan las cavidades serosas del tronco.
  • Membrana serosa: doble lámina que tapiza las cavidades corporales del tronco.
  • Diafragma: músculo que separa la cavidad torácica de la abdominal.

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