DICCIONARIO MÉDICO
Cardiomegalia
La cardiomegalia es el aumento anormal del tamaño del corazón detectable en pruebas de imagen. No constituye una enfermedad, sino un signo radiológico que puede obedecer a causas muy diversas: desde una miocardiopatía dilatada hasta una sobrecarga de presión mantenida durante años. Su hallazgo obliga a investigar la causa subyacente. El término procede del griego καρδία (kardía, «corazón») y μεγαλία (megalía, «gran tamaño»), derivado de μέγας (mégas, «grande»). La misma terminación aparece en voces como hepatomegalia o esplenomegalia, que designan el agrandamiento de hígado y bazo respectivamente. Conviene dejar claro desde el principio un matiz que se confunde a menudo: la cardiomegalia describe lo que se ve en una imagen, no la enfermedad que lo ha provocado. Es un hallazgo, no un diagnóstico. Cuando un radiólogo informa «cardiomegalia» en una radiografía de tórax, está indicando que la silueta cardíaca supera los límites esperados para ese paciente, pero la causa puede ser tan benigna como un corazón de deportista o tan grave como una insuficiencia cardíaca avanzada. El agrandamiento puede afectar a una sola cámara o a todo el corazón. Y puede adoptar dos patrones distintos, que conviene no mezclar: dilatación (las cavidades se expanden y las paredes se adelgazan) o hipertrofia (las paredes se engrosan sin que la cavidad se ensanche necesariamente). Cada patrón orienta hacia mecanismos diferentes. Para objetivar la cardiomegalia se emplea el índice cardiotorácico (ICT), que compara el diámetro transversal máximo del corazón con el diámetro interno del tórax en una radiografía posteroanterior tomada de pie. Un valor superior a 0,50 se considera indicativo de cardiomegalia. La cifra es orientativa: en personas obesas o con tórax estrecho puede haber falsos positivos, y en individuos longilíneos el corazón puede estar afectado sin que el ICT lo refleje. Existe además una situación que conviene conocer porque genera confusión frecuente. Cuando se acumula líquido en el saco pericárdico (un derrame pericárdico), la silueta cardíaca aparece grande en la placa aunque el corazón no haya crecido en absoluto. La imagen adopta una forma «en garrafa» bastante característica, pero solo el ecocardiograma permite distinguirla de una cardiomegalia verdadera. El corazón puede agrandarse por dos vías. Si la sobrecarga es de volumen (la cámara recibe más sangre de la que puede expulsar con eficacia), las fibras musculares se estiran y la cavidad se dilata: es lo que ocurre en las valvulopatías con insuficiencia o en la miocardiopatía dilatada. Si, por el contrario, la sobrecarga es de presión (el ventrículo tiene que vencer una resistencia elevada para expulsar la sangre), las paredes se engrosan para generar más fuerza: es el patrón típico de la hipertensión arterial crónica o de la estenosis aórtica. No todo agrandamiento es patológico. En deportistas de resistencia (ciclistas, corredores de fondo, nadadores), el entrenamiento sostenido produce una dilatación armónica de las cámaras con función ventricular conservada. Es el llamado «corazón de atleta», que puede alcanzar un ICT por encima de 0,50 sin que implique enfermedad. El dato relevante es que la función contráctil permanece normal. Cardiomegalia e insuficiencia cardíaca no son sinónimos. Muchos pacientes con cardiomegalia mantienen una función cardíaca aceptable durante años, mientras que hay formas de insuficiencia cardíaca (la diastólica con fracción de eyección preservada, sin ir más lejos) en las que el corazón no está agrandado. Tampoco debe confundirse con la cardiomiopatía, que es una enfermedad del músculo cardíaco. La cardiomiopatía puede causar cardiomegalia, pero la relación no es biunívoca: hay cardiomegalias sin cardiomiopatía (las secundarias a valvulopatías, por ejemplo) y fases iniciales de cardiomiopatía en las que el tamaño del corazón aún no ha variado. Del griego καρδία (kardía), «corazón», y el sufijo -μεγαλία (-megalía), «gran tamaño», formado sobre μέγας (mégas), «grande». La misma terminación está presente en hepatomegalia (hígado grande) y esplenomegalia (bazo grande). El término se acuñó en el vocabulario médico durante el siglo XIX, cuando la radiología permitió por primera vez visualizar el tamaño del corazón en el paciente vivo. Sí, «corazón grande» es la traducción coloquial del término médico. Pero la expresión popular puede inducir a pensar que se trata siempre de algo grave, y no es necesariamente así. Un deportista puede tener un corazón grande y perfectamente sano. Depende. Si la causa se corrige a tiempo (control de la presión arterial, corrección de una valvulopatía, resolución de un derrame pericárdico), el corazón puede recuperar un tamaño normal o próximo a él. En fases avanzadas, cuando el miocardio ha sufrido un remodelado extenso con fibrosis, la vuelta atrás es más difícil. Sí. Muchos casos se descubren de forma casual al realizar una radiografía de tórax por otro motivo. La ausencia de molestias no significa que el hallazgo carezca de importancia: conviene investigar la causa incluso si el paciente se encuentra bien. Si desea profundizar en conceptos asociados a la cardiomegalia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la cardiomegalia
El índice cardiotorácico y la medición radiológica
Mecanismos del agrandamiento cardíaco
Diferenciación con entidades relacionadas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra cardiomegalia?
¿Es lo mismo cardiomegalia que tener el corazón grande?
¿La cardiomegalia es reversible?
¿Puede la cardiomegalia no dar ningún aviso?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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