DICCIONARIO MÉDICO
Antígeno eritrocitario
Un antígeno eritrocitario es cualquier molécula presente en la superficie de los eritrocitos que puede ser reconocida por el sistema inmunitario como ajena si se introduce en un individuo que no la posee. Estas moléculas determinan los grupos sanguíneos y son clave en la compatibilidad transfusional, el embarazo con incompatibilidad materno-fetal y la selección de donantes en trasplante de órganos. Su herencia es de carácter mendeliano y varía entre poblaciones. El término combina el griego ἐρυθρός (erythrós), "rojo", con el sufijo -cito (del griego κύτος, kýtos, "célula"), más el concepto de antígeno: sustancia reconocible por los receptores del sistema inmunitario. Se trata, por tanto, de las moléculas antigénicas de la célula roja de la sangre. Desde el punto de vista bioquímico, los antígenos eritrocitarios adoptan dos formas principales. Los de naturaleza proteica son grandes proteínas transmembrana que forman parte integral de la estructura de la membrana: el antígeno D del sistema Rh, por ejemplo, es una proteína con doce dominios transmembrana que atraviesa la bicapa lipídica repetidamente. Los de naturaleza glucídica, en cambio, son oligosacáridos unidos a glucolípidos o glucoproteínas de superficie; los antígenos ABO pertenecen a esta categoría. Un mismo eritrocito puede expresar simultáneamente cientos de antígenos distintos pertenecientes a sistemas diferentes, lo que hace que cada individuo tenga un fenotipo eritrocitario virtualmente único. Los genes que codifican los antígenos eritrocitarios siguen patrones de herencia mendeliana. El sistema ABO, por ejemplo, está controlado por un único locus con tres alelos principales: A, B y O. Los alelos A y B son codominantes entre sí y ambos dominantes sobre O, lo que explica los cuatro grupos sanguíneos posibles. El sistema Rh presenta una complejidad mayor: dos genes estrechamente ligados en el cromosoma 1, RHD y RHCE, codifican los antígenos principales, y numerosos reordenamientos entre ellos generan variantes antigénicas que complican la tipificación en ciertos pacientes. La distribución de los antígenos varía entre poblaciones. El antígeno D (Rh positivo) está presente en el 85 % de la población europea y en proporciones más altas en Asia y África. El antígeno K del sistema Kell afecta solo al 9 % de los caucásicos pero puede generar una respuesta inmunitaria intensa si alguien sin él recibe eritrocitos K positivos. El sistema Duffy (Fy) tiene importancia adicional porque el antígeno Fya actúa como receptor de entrada para Plasmodium vivax, el parásito responsable de una forma de malaria; los individuos con fenotipo Fy(a-b-), frecuente en poblaciones de origen africano subsahariano, son resistentes a esa infección parasitaria concreta. La Sociedad Internacional de Transfusión Sanguínea (ISBT) reconoce actualmente más de 40 sistemas antigénicos eritrocitarios, con varios centenares de antígenos catalogados. No todos tienen la misma relevancia clínica. Sistema ABO. Es el de mayor importancia transfusional. Los anticuerpos anti-A y anti-B son de clase IgM, están presentes de forma natural en el suero de quienes carecen del antígeno correspondiente, y pueden desencadenar reacciones hemolíticas graves e inmediatas si se transfunde sangre incompatible. Sistema Rh. El antígeno D es el segundo más importante. A diferencia del ABO, los anticuerpos anti-D no son naturales: se producen tras la exposición a eritrocitos Rh positivos (por transfusión o embarazo). Son de clase IgG, capaces de cruzar la placenta, lo que explica su papel en la enfermedad hemolítica del recién nacido. Sistema Kell (antígeno K), Duffy (Fya, Fyb), Kidd (Jka, Jkb) y MNS son los sistemas de relevancia clínica secundaria pero significativa. Los anticuerpos anti-Kidd, en particular, tienen fama de causar reacciones hemolíticas retardadas de identificación difícil porque los títulos de anticuerpos pueden descender hasta niveles indetectables entre exposiciones. Existe un grupo de antígenos que merecen mención aparte: los antígenos Lewis. Técnicamente no son antígenos eritrocitarios intrínsecos: se sintetizan en el epitelio intestinal, circulan en plasma unidos a lipoproteínas y se adsorben pasivamente en la membrana eritrocitaria. Su comportamiento es, por tanto, distinto al de los antígenos codificados directamente en el genoma del precursor eritroide. Eritrocitario deriva del griego ἐρυθρός (erythrós), "rojo", y κύτος (kýtos), "célula": literalmente "célula roja". Antígeno combina ἀντί (antí), "contra", y -γενής (-genḗs), "que genera". La expresión completa designa, pues, las moléculas de la célula roja capaces de generar oposición inmunitaria cuando se introducen en un individuo que no las posee. Karl Landsteiner describió en 1901 los grupos ABO al observar que mezclar sangre de personas distintas producía aglutinación; ese hallazgo marcó el inicio de la inmunohematología moderna. En condiciones normales, no. Los antígenos eritrocitarios están codificados en el ADN germinal y se expresan de forma estable a lo largo de la vida. Hay excepciones documentadas, aunque raras: en trasplantes de médula ósea alogénicos, el receptor puede adquirir el fenotipo sanguíneo del donante si los precursores eritroides del donante colonizan la médula. Algunas enfermedades hematológicas malignas también pueden alterar transitoriamente la expresión de ciertos antígenos. Depende del sistema implicado y de si el receptor tiene anticuerpos preformados o los desarrolla tras la exposición. La incompatibilidad ABO con anticuerpos IgM preformados puede causar una reacción hemolítica aguda intravascular de riesgo vital: los anticuerpos activan el complemento, los eritrocitos transfundidos se lisan rápidamente y se liberan hemoglobina y mediadores inflamatorios. Las incompatibilidades por otros sistemas, como Kidd, tienden a producir reacciones retardadas, menos inmediatas pero igualmente serias, mediadas por IgG y por destrucción extravascular en el bazo. Si la madre carece de un antígeno eritrocitario que el feto hereda del padre, su sistema inmunitario puede generar anticuerpos IgG contra ese antígeno tras el primer embarazo o una transfusión previa. En gestaciones posteriores, esos anticuerpos cruzan la placenta y atacan los eritrocitos fetales, produciendo la enfermedad hemolítica del recién nacido. El sistema Rh es el más implicado históricamente, aunque hoy existe profilaxis eficaz con inmunoglobulina anti-D. Otros sistemas, como Kell o Duffy, pueden provocar el mismo cuadro con menor frecuencia. Si desea profundizar en conceptos asociados al antígeno eritrocitario, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un antígeno eritrocitario
Herencia y distribución poblacional
Principales sistemas antigénicos eritrocitarios
Preguntas frecuentes
¿De dónde vienen las palabras "antígeno eritrocitario"?
¿Puede cambiar el grupo sanguíneo de una persona a lo largo de la vida?
¿Qué ocurre si se transfunde sangre incompatible?
¿Por qué son relevantes en el embarazo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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