DICCIONARIO MÉDICO
Anticuerpo antiDNA
El anticuerpo anti-ADN es un autoanticuerpo dirigido contra el ácido desoxirribonucleico (ADN). En la práctica clínica, el término se refiere casi siempre a los anticuerpos contra el ADN de doble cadena (anti-dsDNA, del inglés double-stranded), que presentan una especificidad superior al 95 % para el lupus eritematoso sistémico y cuyos títulos fluctúan en paralelo con la actividad de la enfermedad. Pertenece al grupo de los anticuerpos antinucleares (ANA) y reconoce específicamente la doble hélice del ADN. El prefijo anti- (del griego ἀντί, «contra») se une a la sigla ADN, que a su vez descompone ácido desoxirribonucleico: «desoxirribo-» señala que el azúcar de la molécula es una desoxirribosa (una ribosa que ha perdido un átomo de oxígeno), y «-nucleico» alude al núcleo celular, donde reside la mayor parte del ADN. Existen en realidad dos variedades. Los anticuerpos contra el ADN de doble cadena (anti-dsDNA) son los que tienen relevancia clínica: aparecen en el 65-85 % de los pacientes con lupus eritematoso sistémico y en menos del 1 % de la población sana, lo que les confiere una combinación de sensibilidad razonable y especificidad muy alta. Los anticuerpos contra el ADN de cadena simple (anti-ssDNA) resultan menos útiles porque pueden encontrarse en múltiples enfermedades autoinmunes e incluso en personas sanas, sin aportar información específica sobre el lupus. En condiciones normales, el sistema inmunitario no genera respuestas contra el ADN propio porque este se encuentra protegido dentro del núcleo celular. Cuando las células mueren por apoptosis, el ADN queda expuesto al medio extracelular envuelto en histonas, formando unas estructuras denominadas nucleosomas. En la mayoría de las personas, esos nucleosomas se eliminan con eficacia. En los pacientes con lupus, varios mecanismos (defectos en la eliminación de restos apoptóticos, activación excesiva de linfocitos B, predisposición genética ligada a ciertos alelos HLA) convergen para que el sistema inmunitario pierda la tolerancia frente al ADN y comience a fabricar anticuerpos contra él. Una vez formados, los anti-dsDNA pueden unirse al ADN circulante y generar inmunocomplejos que se depositan en tejidos, activando el complemento y desencadenando inflamación. El riñón es especialmente vulnerable a ese depósito: la nefritis lúpica, la complicación renal del lupus, se asocia con frecuencia a títulos elevados de anti-dsDNA y a descenso simultáneo de las fracciones C3 y C4 del complemento. La determinación puede realizarse por varias técnicas, cada una con sus ventajas. El ELISA (enzimoinmunoanálisis) es el más accesible y automatizable, pero detecta anticuerpos de diversa afinidad, lo que puede generar falsos positivos a títulos bajos. La inmunofluorescencia indirecta sobre Crithidia luciliae, un hemoflagelado cuyo cinetoplasto contiene ADN de doble cadena sin proteínas asociadas, ofrece una especificidad próxima al 100 %. El ensayo de Farr, basado en la precipitación de ADN radiactivo, selecciona anticuerpos de alta afinidad y fue durante décadas el método de referencia, aunque su uso ha ido disminuyendo por la necesidad de manejar isótopos. Describe literalmente su diana: un anticuerpo que reconoce el ácido desoxirribonucleico. La primera descripción clara de estos anticuerpos data de finales de la década de 1950, cuando varios grupos demostraron que el suero de pacientes con lupus reaccionaba contra extractos de ADN purificado. Un título alto en el contexto clínico adecuado apoya con fuerza ese resultado, pero ningún anticuerpo aislado establece por sí solo la presencia de una enfermedad. Los criterios de clasificación EULAR/ACR de 2019 asignan puntos al anti-dsDNA dentro del dominio inmunológico; esos puntos se suman a los de otros dominios (articular, renal, hematológico, cutáneo) para alcanzar o no el umbral de clasificación. Un anti-dsDNA positivo sin clínica compatible puede deberse a títulos bajos transitorios tras una infección. No exactamente. Los ANA son un grupo amplio de autoanticuerpos contra componentes nucleares; los anti-ADN son un subconjunto de ese grupo. Un paciente puede tener ANA positivos por anticuerpos contra histonas, contra ribonucleoproteínas o contra muchos otros antígenos nucleares, sin que los anti-dsDNA estén presentes. Sí, y esa variación tiene utilidad clínica. En muchos pacientes con lupus, un ascenso de los títulos de anti-dsDNA, acompañado de caída del complemento sérico, precede a los brotes de actividad de la enfermedad, especialmente a la afectación renal. El seguimiento periódico de ambos parámetros ayuda a anticipar recaídas. Si desea profundizar en conceptos vinculados al anticuerpo anti-ADN, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el anticuerpo anti-ADN
Por qué se producen: nucleosomas y pérdida de tolerancia
Métodos de detección
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre «anti-ADN»?
¿Un título alto de anti-dsDNA confirma que se tiene lupus?
¿Es lo mismo anti-ADN que ANA?
¿Varían los títulos de anti-dsDNA con el tiempo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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