DICCIONARIO MÉDICO
Anión
Un anión es un ion con carga eléctrica negativa, es decir, un átomo o molécula que ha ganado uno o más electrones. Los aniones son indispensables para el funcionamiento del organismo: intervienen en el equilibrio ácido-base, la transmisión nerviosa y el mantenimiento de la neutralidad eléctrica de los líquidos corporales. La palabra fue acuñada en 1834 por el físico británico Michael Faraday, con la ayuda del filólogo William Whewell, a partir del griego ἀνιόν (anión), participio presente neutro de ἀνιέναι (aniénai, «subir»), compuesto por ἀνά (aná, «hacia arriba») e ἰέναι (iénai, «ir»). Faraday llamó así a los iones que durante la electrólisis se desplazan hacia el ánodo (electrodo positivo). Su contrapunto es el catión, que migra hacia el cátodo (electrodo negativo). En la misma sesión de trabajo Faraday fijó los términos electrodo, ánodo y cátodo, un vocabulario que desde entonces no ha cambiado. En el plasma sanguíneo, el anión más abundante es el cloruro (Cl⁻). Su concentración se sitúa habitualmente entre 96 y 106 mEq/L y guarda una relación estrecha con la del sodio, el catión predominante en el líquido extracelular. El segundo anión en importancia cuantitativa es el bicarbonato (HCO₃⁻), pieza central del sistema tampón que amortigua las variaciones de pH en la sangre; su concentración normal ronda los 22-26 mEq/L. Junto a ellos existen aniones que los paneles analíticos habituales no cuantifican de forma directa. Las proteínas plasmáticas, con la albúmina a la cabeza, portan cargas negativas netas al pH fisiológico y representan una fracción considerable de la carga aniónica total. Fosfatos, sulfatos y ácidos orgánicos como el lactato completan el repertorio. La diferencia entre los cationes medidos y los aniones medidos en una analítica estándar es lo que se conoce como anión gap o brecha aniónica, un parámetro de gran utilidad en la valoración de las acidosis metabólicas. En cualquier compartimento del organismo la suma de cargas positivas y negativas es igual. Eso no significa que cationes y aniones estén presentes en las mismas cantidades molares: la distribución varía. Dentro de la célula domina el potasio como catión y los fosfatos orgánicos y las proteínas como aniones; fuera de la célula, sodio y cloruro llevan la mayor parte de la carga. Lo que se mantiene invariable es la neutralidad neta. Cualquier acumulación de un anión nuevo (por ejemplo, lactato en la acidosis láctica) se acompaña necesariamente de un descenso de otro anión (típicamente bicarbonato) o de un aumento proporcional de cationes para preservar ese equilibrio eléctrico. Faraday la creó en 1834 a partir del griego ἀνιόν, «el que va hacia arriba», porque en sus experimentos de electrólisis estos iones se desplazaban hacia el ánodo. Whewell, profesor en Cambridge, le ayudó a dar forma al vocabulario electroquímico que seguimos usando hoy. La carga. Un anión tiene carga negativa (ha ganado electrones); un catión tiene carga positiva (ha perdido electrones). En el cuerpo, el anión más abundante del líquido extracelular es el cloruro y el catión más abundante es el sodio. Porque su concentración condiciona el pH sanguíneo, el volumen de los líquidos corporales y la función neuromuscular. Medir los aniones en sangre permite detectar desequilibrios ácido-base, como la acidosis metabólica, y orientar su causa mediante el cálculo del anión gap. Si desea profundizar en conceptos asociados al anión, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un anión
Aniones de relevancia fisiológica
Principio de electroneutralidad
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra anión?
¿Cuál es la diferencia entre un anión y un catión?
¿Por qué los aniones son importantes en medicina?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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