DICCIONARIO MÉDICO
Aglicona
La aglicona es la porción no azucarada de un glucósido. Se obtiene cuando el enlace que une el componente glucídico (glicona) al resto de la molécula se rompe por hidrólisis ácida o enzimática. En la mayoría de los glucósidos de interés farmacológico, es la aglicona la que concentra la actividad biológica del compuesto. Un glucósido consta de dos partes: una molécula de azúcar, llamada glicona, y un componente no glucídico que recibe el nombre de aglicona o genina. Ambas se mantienen unidas por un enlace glicosídico, generalmente de tipo O-glicosídico, que puede romperse por acción de ácidos o de enzimas específicas (las glucósido hidrolasas). La IUPAC define el aglicón como «el compuesto no azucarado que permanece tras sustituir por un átomo de hidrógeno el grupo glicosilo de un glucósido». El término procede del griego: el prefijo privativo ἀ- (a-, «sin») y γλυκύς (glykýs, «dulce»). Literalmente, lo que queda cuando se retira lo dulce. En la bibliografía española se emplean indistintamente las formas aglicona, aglucona y genina, aunque esta última se reserva con frecuencia para las agliconas de los glucósidos cardiotónicos. Desde el punto de vista químico, las agliconas pueden adoptar forma de alcohol, fenol, esteroide o compuesto nitrogenado y azufrado, entre otras estructuras. Esta diversidad explica que sean las agliconas, y no los azúcares, las que determinan la familia a la que pertenece cada glucósido y condicionan su efecto sobre el organismo. La glicona, por su parte, modifica la solubilidad y la absorción intestinal del compuesto, pero rara vez contribuye de forma directa a la acción farmacológica. Los glucósidos se clasifican habitualmente por la naturaleza química de su porción no azucarada. Las agliconas esteroideas forman el núcleo de los glucósidos cardiotónicos; la digitoxigenina, por ejemplo, es la genina más sencilla del lanatósido A de Digitalis lanata, y su esqueleto tetracíclico derivado del colesterol es la pieza que inhibe la bomba Na⁺/K⁺-ATPasa en la célula miocárdica. Las agliconas flavonoides constituyen un grupo extenso. La quercetina, la hesperidina o la genisteína son agliconas presentes en frutas, verduras y leguminosas, con propiedades antioxidantes que han despertado interés en la investigación nutricional. Su biodisponibilidad depende, en parte, de la capacidad de las enzimas intestinales y de la flora del colon para liberar la aglicona del azúcar original. Existen también agliconas antraquinónicas, responsables de la acción laxante de plantas como la sen o el ruibarbo, y agliconas cianogénicas, capaces de liberar ácido cianhídrico tras la hidrólisis. La amigdalina de las almendras amargas pertenece a este último grupo. Fue, de hecho, el primer glucósido identificado como tal: Pierre-Jean Robiquet y Antoine Boutron-Charlard lo aislaron en 1830 a partir de almendras, en un trabajo que abrió la puerta al estudio sistemático de esta clase de compuestos. Cuando un glucósido se ingiere con los alimentos o como parte de un preparado farmacológico, las glucosidasas del borde en cepillo intestinal y las enzimas de la microbiota del colon escinden el enlace glicosídico. La aglicona liberada, al ser más lipófila que el glucósido intacto, atraviesa con mayor facilidad la mucosa intestinal. En el hígado, sufre conjugación (fundamentalmente glucuronidación y sulfatación) antes de pasar a la circulación sistémica. Este proceso varía según el tipo de azúcar unido a la aglicona: los glucósidos de glucosa suelen absorberse más rápido que los de ramnosa o los diglucósidos como la rutina. No todas las agliconas resultan beneficiosas. Algunas, como la que se libera de la amigdalina, generan productos tóxicos. La diferencia entre efecto terapéutico y toxicidad reside muchas veces en la dosis y en la velocidad con que se libera la aglicona, algo que los farmacéuticos del siglo XIX ya intuían al manipular extractos vegetales sin conocer aún los mecanismos moleculares implicados. Del griego ἀ- (a-, prefijo privativo que indica ausencia) y γλυκύς (glykýs, «dulce»). Designa la parte «no dulce» de un glucósido, es decir, todo lo que queda cuando se elimina el componente azucarado. El sinónimo genina procede del latín gignere («engendrar»), porque se consideraba que esta fracción era la «generadora» de la actividad farmacológica. Sí. Ambos términos se refieren al componente no glucídico de un glucósido. Genina se emplea sobre todo en farmacología cardiovascular, al hablar de los glucósidos cardiotónicos de la digital. Aglicona es el término general preferido por la IUPAC y el más habitual en bioquímica. Porque es la porción de la molécula que interacciona directamente con dianas biológicas (receptores, enzimas, canales iónicos). El azúcar cumple funciones de transporte y solubilización, pero, una vez en el interior del organismo, la hidrólisis lo retira y deja libre la aglicona para ejercer su efecto. Hay excepciones: en ciertos glucósidos la presencia del azúcar modula la potencia o la selectividad de la acción, y no es simplemente un vehículo pasivo. La amigdalina, extraída de las almendras amargas por los químicos franceses Pierre-Jean Robiquet y Antoine Boutron-Charlard en 1830. Aquel hallazgo estableció el concepto de que una molécula vegetal podía estar formada por un azúcar unido a un componente no azucarado con actividad propia. Si desea profundizar en conceptos vinculados a la aglicona, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la aglicona
Clasificación según la estructura de la aglicona
Liberación y absorción de la aglicona en el organismo
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra aglicona?
¿Es lo mismo aglicona que genina?
¿Por qué la aglicona suele ser la parte activa del glucósido?
¿Cuál fue el primer glucósido del que se aisló su aglicona?
Referencias
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