DICCIONARIO MÉDICO
Afecto negativo
El afecto negativo es un constructo de la psicología de la personalidad que designa la tendencia estable a experimentar estados emocionales displacenteros: ansiedad, tristeza, irritabilidad, culpa u hostilidad. No es un tipo de afecto en el sentido semiológico del término (como el aplanado o el lábil), sino una dimensión disposicional medida mediante escalas de autoinforme. El concepto fue formalizado por David Watson, Lee Anna Clark y Auke Tellegen en 1988, cuando publicaron el Positive and Negative Affect Schedule (PANAS), un cuestionario de 20 ítems que se convirtió en una de las herramientas más utilizadas en psicología para cuantificar la experiencia emocional. Watson y Tellegen habían propuesto ya en 1985 que la estructura del estado de ánimo podía reducirse a dos grandes factores ortogonales: afecto positivo y afecto negativo. El afecto negativo, según este modelo, no equivale a "sentirse mal". Es una dimensión que abarca un amplio abanico de estados emocionales desagradables y que varía entre personas de forma relativamente estable. Alguien con un nivel alto de afecto negativo rasgo tiende a percibir el entorno como amenazante, a rumiar con facilidad y a reaccionar de forma más intensa ante estímulos aversivos. Esa tendencia no constituye por sí misma un trastorno, pero cuando es pronunciada actúa como factor de vulnerabilidad. Una de las aportaciones del modelo de Watson y Clark fue demostrar que el afecto negativo es un rasgo compartido por la ansiedad y la depresión. De hecho, el llamado modelo tripartito (Clark y Watson, 1991) propuso que lo que distingue a la ansiedad de la depresión no es el nivel de afecto negativo (elevado en ambas), sino el componente de hiperactivación fisiológica (propio de la ansiedad) y el déficit de afecto positivo (característico de la depresión). El afecto negativo sería, por tanto, un factor transdiagnóstico. Fuera de la psiquiatría, la investigación epidemiológica ha vinculado niveles elevados de afecto negativo con mayor riesgo cardiovascular, alteraciones de la función inmunitaria y peor adherencia a pautas sanitarias. No se trata de una relación causal simple: el afecto negativo crónico suele acompañarse de hábitos de vida menos saludables, peor calidad de sueño y una percepción más catastrofista de los síntomas físicos, lo que dificulta separar el efecto directo del indirecto. No. El afecto negativo es una dimensión de la personalidad, no un diagnóstico clínico. Puede estar elevado en personas con depresión, con ansiedad, con trastornos de la personalidad o sin ningún trastorno diagnosticable. La depresión implica, además del afecto negativo elevado, un déficit específico de afecto positivo y una serie de criterios clínicos definidos. Estrictamente, no. Uno de los hallazgos centrales del modelo PANAS es que ambas dimensiones son relativamente independientes: una persona puede tener niveles altos de las dos, bajos de las dos, o una combinación asimétrica. No son extremos de un mismo continuo. Solo indirecta. Los tipos semiológicos (aplanado, embotado, lábil, inapropiado) describen cómo se expresa la emoción durante la exploración clínica. El afecto negativo describe qué tipo de emociones tiende a experimentar una persona a lo largo del tiempo. Son planos de análisis distintos. Si desea profundizar en conceptos asociados al afecto negativo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el afecto negativo
Relevancia clínica y transdiagnóstica
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo afecto negativo que depresión?
¿El afecto negativo y el afecto positivo son polos opuestos?
¿Tiene relación con los tipos de afecto que se evalúan en la entrevista psiquiátrica?
Referencias
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