DICCIONARIO MÉDICO
Adenomegalia
Adenomegalia significa, en sentido estricto, aumento patológico del tamaño de una glándula. En la práctica clínica, sin embargo, el término se utiliza mayoritariamente como sinónimo de adenopatía para referirse al crecimiento de los ganglios linfáticos. Esa doble acepción genera confusiones terminológicas que conviene conocer. La palabra une dos raíces griegas: ἀδήν (adḗn, «glándula») y μέγας / μεγάλη (mégas / megálē, «grande»), con el sufijo -ία (-ía) que forma sustantivos abstractos. Su significado literal es «tamaño excesivo de una glándula», y esa es la definición que recoge la Real Academia Nacional de Medicina en su Diccionario de términos médicos: hipertrofia de una glándula. Documentada en inglés desde 1934, la voz es relativamente reciente en comparación con adenopatía, registrada en francés desde 1855. Si nos atenemos a la etimología, adenomegalia podría aplicarse a cualquier glándula que aumente de tamaño: un tiroides que crece hasta formar un bocio, una parótida inflamada por parotiditis o una glándula suprarrenal expandida por un adenoma. Sin embargo, el uso clínico se ha decantado abrumadoramente hacia los ganglios linfáticos, hasta el punto de que muchos textos equiparan adenomegalia y linfadenopatía sin más. La Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) codifica la adenomegalia como R59.9, dentro del capítulo de signos y hallazgos anormales relativos a los ganglios linfáticos. El sufijo -megalia alude exclusivamente al tamaño. El sufijo -patía (del griego πάθος, páthos, «afección, sufrimiento») alude a enfermedad. Desde un punto de vista morfológico, la diferencia es clara: adenomegalia describe un hallazgo físico (la glándula está grande), mientras que adenopatía implica un proceso patológico en la glándula, que puede incluir el aumento de tamaño pero también cambios en la consistencia, la movilidad o la estructura interna sin que el volumen varíe necesariamente. En la consulta real, pocos clínicos se detienen en esta distinción. Ambas palabras se usan como intercambiables. Merece la pena no perder de vista la diferencia, sobre todo al redactar informes, porque elegir un término u otro transmite matices: decir «adenomegalia cervical» sugiere que lo que se ha constatado es un ganglio de tamaño aumentado; decir «adenopatía cervical» sugiere que, además del tamaño, existe sospecha de un proceso subyacente. Que esa sutileza se respete o no depende del autor y del contexto. Del griego ἀδήν (adḗn, «glándula») y μεγάλη (megálē, «grande»). Significa literalmente «glándula grande» o «tamaño excesivo de una glándula». Etimológicamente, no. Adenomegalia se refiere al tamaño; adenopatía, a la enfermedad. En la práctica clínica, la mayoría de los profesionales las utilizan como sinónimos cuando hablan de ganglios linfáticos aumentados de tamaño. Es una imprecisión extendida, no un error grave, pero el matiz existe. En sentido estricto, puede aplicarse a cualquier glándula. En la práctica, casi siempre se refiere a los ganglios. Si un endocrinólogo quiere indicar que el tiroides está agrandado, dirá «bocio», no «adenomegalia tiroidea». Si desea profundizar en conceptos asociados a la adenomegalia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la adenomegalia
Adenomegalia y adenopatía: lo que separa a ambos términos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «adenomegalia»?
¿Es lo mismo adenomegalia que adenopatía?
¿Solo se refiere a los ganglios linfáticos?
Referencias
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