Inmunoterapia, cribado y biopsia líquida, claves en el abordaje del cáncer de pulmón

La Clínica Universidad de Navarra organiza un simposio, junto a la Fundación Jiménez Díaz y CIBERES ISCIII, y con la colaboración de ESTEVE, para la puesta en común de las novedades en esta patología y su vinculación con otras enfermedades como la EPOC y el síndrome de apnea del sueño

Imagen de los codirectores del Departamento de Neumología de la Clínica Universidad de Navarra Luis Seijo y Javier Zulueta.
Los Dres. Luis Seijo y Javier Zulueta, codirectores del Departamento de Neumología en la Clínica Universidad de Navarra.

29 DE OCTUBRE de 2018


A pesar de que la inmunoterapia no resulta beneficiosa en todos los pacientes con cáncer y de la enorme mortalidad asociada al cáncer de pulmón metastásico, entre el 15 y 20% de los pacientes con este tipo de tumor que reciben inmunoterapia permanecen vivos a los cinco años, logro nunca antes alcanzado con ningún otro tipo de tratamiento.

En este sentido, el tratamiento inmunoterápico ha cambiado el panorama en el cáncer y, más en concreto, en el tumor pulmonar, uno de los que mejor ha respondido hasta el momento a esta terapia.

Así se ha observado en el Simposio de EPOC, SAHS y Cáncer de Pulmón celebrado en el pasado viernes en la Clínica Universidad de Navarra en Madrid. La reunión se ha organizado por la Clínica de forma conjunta con la Fundación Jiménez Díaz y CIBERES ISCIII (Centro de Investigación Biomédica en Red del Instituto Carlos III), en colaboración con la compañía farmacéutica ESTEVE. En ella, se han puesto en común las novedades en cáncer de pulmón, EPOC y apnea del sueño, y la importancia de un diagnóstico precoz, así como el papel actual de la biopsia líquida.

Una de las novedades que está cambiando el paradigma del tratamiento del cáncer de pulmón es la inmunoterapia. “Por primera vez, hay un porcentaje relevante de pacientes que a los cinco años de comenzar el tratamiento inmunoterápico mantienen la enfermedad sin progresión, lo que sería lo más parecido a estar curado sin estarlo, según el concepto clásico de curación”, reconoce el Dr. Ignacio Gil Bazo, codirector del Departamento de Oncología Médica de la Clínica y experto en cáncer de pulmón e inmunoterapia.

“Conviene recordar que en el año 2002 la supervivencia estimada de los pacientes, independientemente de las combinaciones con quimioterapia que recibieran, era de tan solo 7 u 8 meses de vida desde el diagnóstico”, añade.

Los fármacos de inmunoterapia logran desactivar parcialmente algunos de los frenos que el propio sistema inmune tiene como mecanismo de control y que permiten a las células tumorales escapar  de su acción. De esta forma, el tratamiento inmunomodulador mejora la capacidad del sistema inmune para identificar el tumor y actuar frente a él.

Sin embargo, todavía quedan retos para la investigación. La inmunoterapia no se ha mostrado eficaz en todos los pacientes, ni igual de efectiva según la tipología del tumor. Además, las diferentes líneas de estudio, como en las que se trabaja en el Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) de la Universidad de Navarra, buscan mejorar esa eficacia mediante su empleo combinado con otros fármacos o tratamientos, como la quimioterapia y radioterapia.

La detección precoz, clave para la curación

Una de las dificultades añadidas en el cáncer de pulmón reside en su difícil diagnóstico, en torno al 85% de los casos se detectan en estadios avanzados (estadio III o IV). Por lo que los programas de detección precoz son una pieza clave para conseguir la curación de la enfermedad, ya que tan solo la cirugía es capaz de eliminar el tumor y para ello es necesario que se encuentre en estadios tempranos.

“El cáncer de pulmón no produce síntomas hasta que está en fases avanzadas”, reconoce el Dr. Javier Zulueta, director del Departamento de Neumología y codirector del Área de Cáncer de Pulmón, durante su intervención acerca del cribado. “En estadio I y II el cáncer puede ir creciendo en el pulmón todo lo que quiera sin producir ningún síntoma, ya que el pulmón no tiene terminaciones nerviosas sensitivas que den señales de alarma”.

La Clínica lleva más de 18 años desarrollando un programa de detección precoz de cáncer de pulmón en el que han participado 3.676 pacientes, en los que se ha detectado 84 cánceres de pulmón, más del 80% de ellos en el estadio más temprano posible (estadio I). Unos resultados obtenidos gracias a un protocolo en el que se realiza un TAC de baja dosis de forma anual a pacientes en riesgo de desarrollar este tumor.

Su aplicación quedó refrendada hace un mes cuando se publicó el estudio NELSON, primer estudio de cribado en Europa que reafirmó lo demostrado en los estudios americanos. En este estudio se observó que el número de muertes por cáncer de pulmón en hombres se redujo un 26% mientras que en mujeres disminuyó un 39%.

Biopsia líquida, medicina personalizada

Un diagnóstico precoz que se basa en el conocimiento cada vez más amplio de los genes y su comportamiento. La biopsia líquida, o mediante la determinación del ADN tumoral circulante, consiste en tomar una muestra de sangre periférica en la que se detectan las mutaciones específicas de un tumor.

Gracias a ello, es posible una mejor caracterización del tumor y de su evolución, lo que permite establecer un tratamiento específico frente a la alteración genética detectada que resulta más eficaz y menos tóxico, así como valorar su eficacia y detectar posibles recidivas.

“Cada vez hay más alteraciones de genes conocidas y, por tanto, fármacos más específicos. Estamos hablando de una medicina más precisa y personalizada mediante terapias dirigidas”, afirma el Dr. Gil Bazo, ponente en el simposio. Los paneles genéticos permiten investigar de forma simultánea, como la misma muestra de tejido tumoral o de sangre, todas las posibles alteraciones en dichos genes con implicación terapéutica.

De esta forma, “evitas emplear un tratamiento poco selectivo y, en ocasiones, muy tóxico, como es la quimioterapia no selectiva, que daña las células que crecen más rápido”. Unas de esas células son las tumorales, pero también lo son las de la sangre, médula ósea, las mucosas o las del pelo, que dan origen a los efectos secundarios.

“Solo cuando uno conoce que ese paciente tiene una alteración genética específica, que es la que dirige el tumor, tiene la llave que permite implementar un tratamiento dirigido frente a ella, con escasa toxicidad y muy efectivo para ese paciente”, concluye el especialista.

Con apnea del sueño, más riesgo de cáncer de pulmón

Además de la inmunoterapia, el simposio trata también la relación del cáncer con otras dolencias pulmonares como el enfisema y la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica). También se ha demostrado la existencia de una asociación entre el síndrome de apneas hipopneas del sueño (SAHS) y el cáncer de pulmón.

“Mientras que los mecanismos genéticos y moleculares que condicionan los vínculos entre el enfisema, la EPOC y el cáncer de pulmón comienzan a esclarecerse, se sabe muy poco de la confluencia entre esas tres patologías y la hipoxia nocturna provocada por el SAHS”, explica el Dr. Luis Seijo, codirector del Departamento de Neumología de la Clínica y coordinador del simposio.

“Los estudios realizados por nuestro grupo demuestran que los pacientes con SAHS y, especialmente con hipoxemia nocturna, tienen más riesgo de desarrollar cáncer de pulmón o nódulos pulmonares”, concluye el Dr. Seijo.

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