DICCIONARIO MÉDICO

Somatomedina

Somatomedina es el nombre con el que la endocrinología conoció, entre 1972 y mediados de los años ochenta, a los péptidos que hoy se identifican como factores de crecimiento similares a la insulina (IGF), las moléculas que trasladan a los tejidos buena parte de los efectos de la hormona del crecimiento. El término ha caído en desuso en la literatura científica actual, aunque todavía aparece en textos clásicos de endocrinología y en algún informe de laboratorio antiguo.

Qué es la somatomedina

Bajo ese nombre se agrupaban originalmente dos sustancias de estructura y función distintas: la somatomedina C, que hoy se conoce como factor de crecimiento análogo a la insulina tipo 1 (IGF-1), y la somatomedina A, renombrada IGF-2. Ambas se producen sobre todo en el hígado por estímulo de la hormona del crecimiento, y actúan sobre el hueso, el cartílago y el músculo favoreciendo la proliferación celular.

La voz procede del griego σῶμα (sôma, "cuerpo") combinado con el término latino mediator ("el que media"), en alusión a su papel de intermediario entre la hormona hipofisaria y el tejido diana. No traduce, por tanto, una raíz griega clásica completa, sino una acuñación científica del siglo XX pensada para nombrar una función, no una estructura anatómica.

De la "sulfation factor" al IGF: la historia de un nombre que cambió tres veces

En 1957, William Daughaday y Wallace Salmon describieron en suero un factor, regulado por la hipófisis, capaz de estimular la incorporación de sulfato al cartílago en cultivo. Lo llamaron "sulfation factor". Durante los quince años siguientes, esa fue la única etiqueta disponible para lo que hoy conocemos como eje GH-IGF.

En enero de 1972, Daughaday y un grupo de colegas propusieron en la revista Nature un nombre menos restrictivo: somatomedina, porque el factor hacía mucho más que estimular la sulfatación del cartílago. Poco después se observó algo desconcertante: el efecto insulínico de la sustancia no desaparecía al añadir anticuerpos contra la insulina, lo que llevó a bautizarla también, durante unos años, "actividad no suprimible símil-insulina" (NSILA). El enigma se resolvió en 1978, cuando Rinderknecht y Humbel secuenciaron los dos péptidos principales y hallaron una homología de casi el 50 % con la proinsulina. De ahí nació el nombre que ha perdurado: factor de crecimiento similar a la insulina.

Un tercer nombre que no llegó a cuajar: la somatomedina B

Durante un tiempo se habló también de una somatomedina B, aislada del suero junto con las otras dos. Los estudios bioquímicos posteriores mostraron que no compartía la familia estructural de las somatomedinas A y C. Era, en realidad, el fragmento amino-terminal de una proteína completamente distinta, la vitronectina, una glucoproteína de adhesión que circula en el plasma y participa en la coagulación. Por eso nunca recibió una denominación IGF: sencillamente, no lo era.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo somatomedina que IGF-1?

Cuando se habla de somatomedina C, sí. Ese nombre designaba exactamente lo que hoy se llama IGF-1. La somatomedina A, en cambio, corresponde al IGF-2, una molécula distinta con mayor peso en el crecimiento fetal que en la vida adulta.

¿Por qué se abandonó el término somatomedina?

Porque el nombre IGF describe mejor el origen bioquímico de la molécula, su parentesco estructural con la insulina, algo que "somatomedina" no reflejaba. El cambio de nomenclatura se consolidó en los años ochenta, aunque ningún organismo lo impuso de forma oficial de un día para otro.

¿Qué fue la somatomedina B?

No fue nunca un IGF. Un fragmento de la vitronectina, mal caracterizado en los primeros ensayos de los años setenta, se confundió durante un tiempo con una tercera somatomedina.

¿Quién propuso el nombre somatomedina y cuándo?

William Daughaday, endocrinólogo de la Universidad de Washington en San Luis, junto con Kerstin Hall, Maurice Raben, Wallace Salmon, Jan van den Brande y Judson Van Wyk, en un artículo publicado en Nature el 14 de enero de 1972. El artículo ocupaba una sola página; bastó para fijar un nombre que se usaría durante más de una década.

Referencias

  1. Daughaday WH, Hall K, Raben MS, Salmon WD Jr, Van den Brande JL, Van Wyk JJ. Somatomedin: proposed designation for sulphation factor. Nature, 1972.
  2. Granada Ybern ML. Factor de crecimiento similar a la insulina y sus proteínas de transporte. Endocrinología y Nutrición, 2006.
  3. Jenne D, Stanley KK. A new complement-related gene coding for the identical sequence found in the somatomedin B domain. Biosci Rep, 1985.
  4. Factores de crecimiento similares a la insulina: reseña histórica y nomenclatura. Gaceta Médica de México, 2003.

Entradas relacionadas

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
Infografías realizadas con https://BioRender.com

© Clínica Universidad de Navarra 2026