DICCIONARIO MÉDICO
Signo silueta
El signo de la silueta es la pérdida del contorno normalmente visible entre dos estructuras torácicas de densidad radiológica similar, cuando una lesión pulmonar las pone en contacto directo en la radiografía de tórax. La primera descripción se atribuye a Henry Kennon Dunham, médico torácico estadounidense, a finales de la década de 1920. Quienes le dieron forma definitiva y nombre fueron los hermanos Benjamin y Henry Felson, radiólogos también estadounidenses, en un artículo de 1950 publicado en la revista Radiology bajo el título Localization of Intrathoracic Lesions by Means of the Postero-Anterior Roentgenogram: the Silhouette Sign. Fueron ellos mismos quienes reconocieron públicamente la prioridad de Dunham, quince años antes. El principio que describieron es sencillo de enunciar y muy útil en la práctica. Una radiografía de tórax dibuja contornos porque estructuras de densidad distinta quedan una junto a otra: el aire del pulmón, más radiolúcido, frente al corazón o el diafragma, más radiopacos. Cuando una enfermedad rellena de líquido, pus o tejido el pulmón que toca uno de esos bordes, la densidad de ambos lados se iguala y el borde desaparece por completo. No se trata de una superposición ni de una sombra añadida: es la desaparición literal de una línea que antes existía. La utilidad clínica del signo está en su capacidad de localizar. Si desaparece el borde derecho del corazón, la causa casi siempre asienta en el lóbulo medio derecho, la porción de pulmón que roza esa silueta. Si se pierde el borde izquierdo, la sospecha recae sobre la língula, el equivalente anatómico en el lado izquierdo. La obliteración de la cúpula diafragmática apunta, en cambio, hacia los lóbulos inferiores. Lo contrario también orienta el diagnóstico: una lesión que no toca ninguno de estos bordes, aunque se vea próxima a ellos en la proyección posteroanterior, no los borra. Felson resumió el principio en una fórmula que sus alumnos repitieron durante décadas: una lesión intratorácica que contacta con el borde del corazón, la aorta o el diafragma borra ese borde; una que no contacta, no lo borra. La proyección lateral suele confirmar o descartar la sospecha que plantea la posteroanterior. La familia de signos radiológicos torácicos que se apoyan en el mismo principio de contraste de densidades es amplia. El signo del hilio tapado aplica la misma lógica a la región hiliar, para distinguir si una masa mediastínica se sitúa por delante o por detrás de los vasos pulmonares. El signo cérvico-torácico resuelve una duda parecida en el cuello: si el borde superior de una masa se pierde por encima de las clavículas, la lesión es posterior; si se mantiene visible, es anterior. Ninguno de los dos sustituye al signo de la silueta, lo complementan. Distinto es el caso del signo del broncograma aéreo, que no depende del contacto entre estructuras de distinta densidad sino de la visibilidad de bronquios llenos de aire dentro de un pulmón consolidado. Ambos signos aparecen a menudo en la misma placa, porque comparten la misma causa (la consolidación alveolar), pero describen fenómenos ópticos diferentes: uno borra un contorno externo, el otro revela una estructura interna que normalmente pasa inadvertida. Formalmente, los hermanos Benjamin y Henry Felson, en 1950. Pero fueron ellos mismos quienes reconocieron que Henry Kennon Dunham ya lo había descrito quince años antes, a finales de la década de 1920, sin que el hallazgo llegara a popularizarse en su momento. No exclusivamente, aunque es ahí donde se describió y donde más se utiliza. El mismo principio óptico opera en cualquier radiografía simple, siempre que dos estructuras de densidad parecida entren en contacto. Porque el contorno también puede perderse por razones puramente técnicas o anatómicas. Una radiografía mal centrada, con rotación del paciente, puede simular la pérdida de un borde que en realidad sigue intacto. Una masa mediastínica o una variante anatómica congénita pueden situarse junto al corazón sin que exista ninguna enfermedad pulmonar. Incluso una inspiración incompleta, con el diafragma elevado, borra parcialmente contornos que con una inspiración completa se verían con normalidad. Por eso conviene revisar siempre la técnica de la placa antes de interpretar un borde ausente como un hallazgo patológico. La radiografía lateral, de nuevo, ayuda a resolver la duda. Sí, son sinónimos. En la literatura en español conviven varias traducciones (signo de la silueta, signo del contorno, signo de pérdida de silueta) para el mismo hallazgo descrito originalmente en inglés como silhouette sign.Qué es el signo de la silueta
Cómo se localiza la lesión según el borde afectado
Signos que acompañan y con los que no debe confundirse
Preguntas frecuentes
¿Quién describió primero el signo de la silueta?
¿El signo aparece solo en el tórax?
¿Por qué a veces el signo aparece sin que haya enfermedad pulmonar?
¿Es lo mismo signo de la silueta que signo de pérdida de contorno?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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