DICCIONARIO MÉDICO
Reperfusión
La reperfusión es el restablecimiento del flujo sanguíneo en un territorio que había quedado sin riego por una obstrucción arterial. Puede producirse de forma espontánea, si el organismo disuelve el coágulo por sí mismo, o de forma inducida, mediante fármacos o procedimientos diseñados para reabrir el vaso lo antes posible. El término añade el prefijo re- (de nuevo) a perfusión, palabra que designa el paso de sangre a través de un órgano hasta el nivel capilar. Restablecer esa perfusión después de una interrupción es, literalmente, reperfundir el tejido. Puede consultar la entrada perfusión para el origen latino completo de la raíz. La obstrucción que precede a la reperfusión suele deberse a un trombo que bloquea una arteria coronaria, cerebral o de otro territorio. Mientras dura el bloqueo, el tejido situado más allá del punto de obstrucción sufre isquemia, es decir, un aporte insuficiente de oxígeno y nutrientes. Cuanto antes se restablezca el flujo, menor es la extensión del daño definitivo. Durante buena parte del siglo XX, el tratamiento del infarto agudo de miocardio se limitaba a controlar sus complicaciones, sin actuar sobre la arteria obstruida. Eso cambió en 1986, cuando el estudio italiano GISSI, con más de once mil pacientes, demostró que administrar estreptoquinasa por vía intravenosa para disolver el trombo reducía la mortalidad hospitalaria en torno a un 18 por ciento frente al tratamiento convencional. El beneficio era mayor cuanto antes se administraba el fármaco tras el inicio de los síntomas. Ese hallazgo consolidó una idea que hoy resume el lema tiempo es músculo: cada minuto de retraso en reabrir la arteria se traduce en más tejido cardíaco perdido de forma irreversible. Con los años, la angioplastia coronaria primaria, que abre mecánicamente la arteria con un catéter y un balón, desplazó a la trombolisis farmacológica como primera opción allí donde puede realizarse con rapidez, aunque la trombolisis sigue siendo la alternativa cuando el traslado a una sala de hemodinámica no es posible a tiempo. En el cerebro, el mismo principio tardó casi una década más en trasladarse a la práctica clínica. El ensayo del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares de Estados Unidos, publicado en 1995, demostró que administrar el activador tisular del plasminógeno dentro de las tres primeras horas tras el inicio de un ictus isquémico aumentaba en al menos un 30 por ciento las probabilidades de recuperación funcional a los tres meses. El lema equivalente en neurología es tiempo es cerebro. La trombolisis intravenosa tiene, sin embargo, un límite: apenas disuelve los coágulos grandes que obstruyen las arterias cerebrales de mayor calibre. La solución llegó en enero de 2015, con la publicación del ensayo neerlandés MR CLEAN, el primero de cinco estudios que ese mismo año demostraron el beneficio de la trombectomía mecánica, técnica que extrae el trombo con un dispositivo introducido por vía arterial. Desde entonces, ambas herramientas, trombolisis y trombectomía, se combinan según el tamaño del vaso ocluido y el tiempo transcurrido. Restablecer la circulación no siempre es un proceso inocuo. El propio retorno de sangre oxigenada a un tejido que se había adaptado a la falta de oxígeno puede desencadenar una respuesta inflamatoria capaz de añadir daño al ya causado por la isquemia. Ese fenómeno, la lesión por reperfusión, tiene un mecanismo propio y una entidad clínica asociada que se explican en las entradas lesión isquémica y síndrome de reperfusión. Del prefijo latino re- (de nuevo) sumado a perfusión, del verbo perfundere (verter a través de, bañar por completo). Designa, por tanto, el acto de volver a perfundir un tejido que había dejado de recibir flujo. No. La reperfusión es el objetivo, restablecer el flujo. La trombolisis es uno de los métodos para conseguirlo, el que disuelve el coágulo con fármacos. La angioplastia y la trombectomía mecánica son otros dos caminos hacia el mismo fin, esta vez mecánicos en lugar de farmacológicos. Depende del trombo. Algunos se fragmentan y se disuelven por la propia actividad fibrinolítica del organismo, lo que produce una reperfusión espontánea. Otros permanecen estables y solo se resuelven mediante una intervención médica, o no se resuelven, con la consiguiente pérdida permanente del tejido afectado. El ensayo GISSI, publicado en la revista The Lancet en febrero de 1986. Fue el primero en demostrar, con un tamaño muestral amplio, que disolver el trombo con estreptoquinasa reducía la mortalidad del infarto agudo de miocardio.Qué es la reperfusión
El nacimiento de la terapia de reperfusión en el infarto
La reperfusión en el ictus: otra carrera contrarreloj
El precio de restaurar el flujo
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra reperfusión?
¿Es lo mismo reperfusión que trombolisis?
¿Toda obstrucción arterial revierte con el tiempo de forma espontánea?
¿Qué estudio demostró primero el beneficio de reabrir la arteria en el infarto?
Referencias
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