DICCIONARIO MÉDICO
Falso negativo
Un falso negativo es el resultado de una prueba diagnóstica que indica, erróneamente, que una persona no padece una determinada enfermedad cuando en realidad sí la tiene. Cuando un profesional sanitario solicita una prueba (un análisis de sangre, una imagen radiológica, un test rápido de antígeno), el resultado puede encajar en una de cuatro categorías: verdadero positivo, verdadero negativo, falso positivo o falso negativo. El falso negativo corresponde al caso en que la prueba «no detecta» lo que está buscando, aunque la enfermedad exista. Dicho de otro modo, el paciente recibe un resultado tranquilizador que no refleja su situación real. La expresión procede del latín falsus (participio de fallere, «engañar») y negativus (de negare, «negar»): literalmente, una negación que engaña. En el ámbito estadístico se denomina también error de tipo II, aunque este último término tiene un significado algo más amplio que abarca contextos no médicos. Para entender por qué se producen los falsos negativos conviene conocer un concepto clave en medicina diagnóstica: la sensibilidad. La sensibilidad de una prueba mide su capacidad para identificar correctamente a las personas que padecen la enfermedad. Se calcula dividiendo el número de verdaderos positivos entre el total de enfermos, y se expresa como porcentaje. Una prueba con una sensibilidad del 95 % detecta correctamente a 95 de cada 100 enfermos; los 5 restantes reciben un resultado negativo erróneo. Si la sensibilidad es del 70 %, casi un tercio de los enfermos pasan inadvertidos. Por esta razón, las pruebas de cribado poblacional se diseñan con sensibilidades muy altas, aceptando a cambio un cierto número de falsos positivos que se resolverán con estudios confirmatorios. Las razones son múltiples y dependen del tipo de prueba. El momento de realización es una de las más frecuentes: en muchas infecciones existe un intervalo entre el contagio y la aparición de marcadores detectables (el llamado período ventana), durante el cual la prueba resulta negativa aunque la infección esté presente. Algo similar ocurre con ciertas determinaciones hormonales o con la detección de células tumorales en estadios muy precoces, cuando la carga todavía no alcanza el umbral de detección del test. La calidad de la muestra biológica influye considerablemente. Un frotis nasofaríngeo poco profundo, una biopsia que no incluya la zona afectada o una muestra de orina excesivamente diluida pueden arrojar resultados falsamente negativos sin que exista ningún defecto en la técnica analítica en sí. También intervienen factores propios de la prueba (sensibilidad limitada del reactivo, errores de calibración, variantes del agente infeccioso no reconocidas por el ensayo) y factores del paciente: la respuesta inmunitaria de una persona inmunodeprimida puede ser insuficiente para generar los anticuerpos que la prueba busca, y determinadas características anatómicas pueden dificultar la obtención de una muestra representativa. En los programas de detección precoz (mamografía, sangre oculta en heces, citología cervical, cribado neonatal) los falsos negativos son especialmente relevantes porque pueden retrasar el diagnóstico de una enfermedad todavía asintomática. Ningún programa de cribado es infalible, y esa es la razón por la que se programan repeticiones periódicas: lo que una mamografía no detecta en un ciclo puede hacerse visible en el siguiente. Un resultado negativo en un programa de cribado no sustituye la consulta médica si aparecen posteriormente signos o molestias. Del latín falsus («engañoso», participio de fallere) y negativus (de negare, «negar»). La combinación designa una negación que no corresponde a la realidad. En estadística recibe también el nombre de error de tipo II. No con el resultado aislado. La sospecha surge cuando la clínica del paciente (sus molestias, su exploración, sus antecedentes) no concuerda con un resultado normal. En esos casos, el médico valorará repetir la prueba, solicitar una de mayor sensibilidad o ampliar el estudio con técnicas complementarias. Son propiedades complementarias de una prueba diagnóstica. La sensibilidad mide la capacidad de detectar a los enfermos (su déficit genera falsos negativos); la especificidad mide la capacidad de identificar correctamente a los sanos (su déficit genera falsos positivos). Aumentar mucho una de ellas suele reducir la otra, y la elección del punto de corte depende del objetivo clínico de la prueba.Qué es un falso negativo
Sensibilidad: la propiedad que determina los falsos negativos
Causas del falso negativo
Los falsos negativos en los programas de cribado
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la expresión «falso negativo»?
¿Puede saberse con certeza si un resultado es un falso negativo?
¿Qué relación tienen la sensibilidad y la especificidad?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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