DICCIONARIO MÉDICO
Factor de impacto
Para los pacientes, comprender qué es el factor de impacto puede ser útil cuando se enfrentan a noticias sobre nuevos hallazgos científicos, cuando consultan información sobre estudios médicos o cuando desean entender por qué algunas investigaciones aparecen citadas con más frecuencia que otras. Este indicador, sin embargo, tiene también limitaciones importantes que es necesario tener en cuenta para no sobrevalorar su significado. El factor de impacto es una medida bibliométrica que cuantifica el número medio de veces que los artículos publicados en una revista científica han sido citados por otros investigadores en un periodo determinado. Se trata, por tanto, de un indicador de la visibilidad y la influencia de una revista dentro de su campo, no necesariamente de la calidad individual de cada uno de sus artículos. El cálculo del factor de impacto se realiza siguiendo una fórmula concreta: para un año determinado, se divide el número de citas recibidas durante ese año por los artículos publicados en la revista en los dos años anteriores, entre el número total de artículos publicados en ese mismo periodo. El resultado es un valor numérico que permite comparar revistas dentro de una misma disciplina. Por ejemplo, un factor de impacto de 1,0 indica que, de media, los artículos publicados en los dos años anteriores fueron citados una vez cada uno durante el año analizado. Un factor de impacto de 5,0 indica que, de media, fueron citados cinco veces. Cuanto mayor es el valor, mayor es la frecuencia con la que esa revista es referenciada por otras publicaciones científicas. El concepto de factor de impacto fue desarrollado por el lingüista y especialista en información estadounidense Eugene Garfield, fundador del Institute for Scientific Information (ISI), en Filadelfia. Garfield propuso por primera vez la idea en 1955 y, junto con Irving Sher, introdujo el concepto formal de factor de impacto a comienzos de los años sesenta. Su objetivo inicial no era evaluar la calidad de los investigadores ni de los artículos individuales, sino ayudar a las bibliotecas a decidir qué revistas merecía la pena indexar y suscribir, ya que las publicaciones científicas crecían rápidamente y los recursos de los centros eran limitados. El factor de impacto permitía comparar revistas con volúmenes de publicación muy distintos, ya que ofrecía un indicador relativo (citas por artículo) en lugar de absoluto (número total de citas). A partir de 1975, los factores de impacto comenzaron a calcularse de forma anual y a publicarse en una herramienta llamada Journal Citation Reports (JCR). Esta base de datos, actualmente propiedad de la empresa Clarivate, sigue siendo la fuente oficial de los factores de impacto reconocida internacionalmente. El JCR recopila datos de miles de revistas científicas indexadas en el Web of Science, lo que constituye la base sobre la que se realizan los cálculos. El cálculo del factor de impacto sigue una fórmula sencilla, pero tiene varios matices que conviene conocer. La fórmula básica para el factor de impacto del año X es: Por ejemplo, para calcular el factor de impacto de una revista en 2024, se contarían las citas recibidas en 2024 por los artículos publicados en 2022 y 2023, y se dividiría ese número entre el total de artículos publicados durante esos dos años. Una particularidad importante es que no todos los contenidos publicados en una revista cuentan en el denominador: generalmente solo se consideran los artículos originales y los artículos de revisión, mientras que las cartas al editor, los editoriales, las noticias o las erratas pueden no incluirse, aunque sí pueden generar citas que se contabilizan en el numerador. Esta asimetría es uno de los aspectos técnicos que ha sido objeto de debate. Existe también una variante denominada factor de impacto a 5 años (5-Year Impact Factor), que utiliza una ventana temporal de cinco años en lugar de dos. Este indicador resulta más útil para disciplinas en las que las citas se acumulan más lentamente, como ocurre en algunas áreas de las ciencias sociales o de las humanidades. Para facilitar la comparación entre revistas, el Journal Citation Reports clasifica las publicaciones por categorías temáticas (por ejemplo, "Cardiología", "Oncología", "Pediatría", "Medicina interna") y, dentro de cada categoría, las ordena de mayor a menor factor de impacto. Esta ordenación se divide en cuatro cuartiles: La clasificación por cuartiles es útil porque permite comparar revistas dentro de un mismo campo, evitando algunas de las distorsiones que se producen al comparar disciplinas con patrones de citación muy diferentes. En general, las áreas de las ciencias biomédicas tienden a tener factores de impacto más altos que otras disciplinas debido al gran volumen de investigación y a la rapidez con la que se citan los nuevos hallazgos. El factor de impacto se ha extendido a numerosos ámbitos del mundo académico y científico, mucho más allá de su propósito original. Algunas de sus aplicaciones más habituales son: En el ámbito médico, el factor de impacto es habitual en los procesos de acreditación de profesores universitarios, en la valoración de los proyectos de investigación clínica y en la decisión sobre dónde difundir los resultados de los ensayos. También se utiliza para identificar las revistas de referencia en cada especialidad, lo que ayuda a los profesionales a mantenerse actualizados. Algunas de las revistas médicas de mayor factor de impacto del mundo son nombres muy conocidos en el ámbito sanitario: The New England Journal of Medicine, The Lancet, JAMA (Journal of the American Medical Association), Nature Medicine o BMJ, entre otras. Estas publicaciones suelen recibir un gran volumen de envíos y aplican procesos de revisión por pares especialmente exigentes. El hecho de que un estudio se publique en una revista con alto factor de impacto suele asociarse, en términos generales, con una mayor difusión, una mayor visibilidad mediática y un mayor seguimiento por parte de la comunidad científica. Sin embargo, esto no implica que cada uno de los artículos publicados en esas revistas sea necesariamente de mayor calidad o relevancia clínica que los publicados en revistas con factores de impacto más bajos. La calidad de un estudio individual depende de su diseño metodológico, del tamaño de la muestra, de la rigurosidad del análisis y de la pertinencia de la pregunta de investigación, entre otros factores. Aunque el factor de impacto es el indicador más conocido, no es el único. En las últimas décadas se han desarrollado otros índices bibliométricos que tratan de complementar o de superar algunas de sus limitaciones. Entre los más utilizados se encuentran: Cada uno de estos indicadores tiene sus propias ventajas y limitaciones. La tendencia actual es utilizar varios de ellos de forma complementaria, junto con la valoración cualitativa de expertos, para obtener una imagen más equilibrada del impacto y de la calidad de la investigación científica. A pesar de su popularidad, el factor de impacto ha sido objeto de numerosas críticas a lo largo de los años, incluso por parte del propio Eugene Garfield, su creador, que advirtió en repetidas ocasiones sobre los riesgos de su uso inadecuado para evaluar a investigadores individuales. Las principales limitaciones del factor de impacto son las siguientes: En 2012, un grupo de científicos y editores reunidos durante la Annual Meeting of the American Society for Cell Biology elaboró la Declaración de San Francisco sobre la Evaluación de la Investigación, conocida por sus siglas en inglés DORA (San Francisco Declaration on Research Assessment). Esta declaración, firmada posteriormente por miles de investigadores, instituciones y revistas de todo el mundo, propone abandonar el uso del factor de impacto como herramienta principal para evaluar la calidad de los investigadores individuales o de los artículos concretos. DORA recomienda valorar los trabajos científicos por sus méritos propios y utilizar una combinación de indicadores cuantitativos y cualitativos, además de la opinión experta de los pares, para obtener una visión más justa y completa de la actividad investigadora. Este movimiento ha contribuido a impulsar formas alternativas de evaluación, especialmente en el ámbito académico europeo. En el contexto de la medicina basada en la evidencia, el factor de impacto puede utilizarse como un indicador orientativo a la hora de seleccionar fuentes de información, pero no debe confundirse con un sello de calidad o de verdad científica. La validez de un estudio médico se valora en función de su diseño metodológico, del tipo de estudio (revisión sistemática, ensayo clínico aleatorizado, estudio observacional, serie de casos), del nivel de evidencia que aporta y de su capacidad para responder a una pregunta clínica concreta. Un ensayo clínico bien diseñado publicado en una revista de factor de impacto moderado puede aportar más información clínicamente relevante que un comentario o un editorial publicado en una revista de muy alto impacto. Por este motivo, los profesionales sanitarios deben combinar el conocimiento de los indicadores bibliométricos con una lectura crítica de los artículos y con el análisis de los datos a la luz de la situación de cada paciente. Para los pacientes y para el público general, el factor de impacto puede ofrecer una orientación inicial sobre la relevancia de las revistas en las que se publican los estudios mencionados en los medios de comunicación. Sin embargo, conviene tener en cuenta varias consideraciones: No existe un valor único que defina lo que es un "buen" factor de impacto, ya que depende del campo de investigación. En la medicina clínica, valores superiores a 5 o 10 suelen considerarse altos, y las grandes revistas médicas generales pueden alcanzar valores de varias decenas. En otras disciplinas, como las matemáticas o la filología, valores mucho más bajos pueden corresponder a las revistas más prestigiosas. Por este motivo, lo más adecuado es valorar el factor de impacto dentro de la categoría temática específica y observar el cuartil que ocupa la revista. No. El factor de impacto es una característica de la revista en su conjunto, no de los artículos individuales. Dentro de una misma publicación, los trabajos pueden recibir un número muy variable de citas, y muchos pueden no recibir ninguna durante el periodo analizado. Para valorar la calidad de un artículo concreto es preferible recurrir a métricas individuales, como el número real de citas que ha acumulado o las altmetrics, y, sobre todo, a una lectura crítica de su contenido. Las revistas científicas, incluso las de mayor prestigio, publican investigaciones que reflejan el conocimiento disponible en un momento dado. Es propio del método científico que algunos hallazgos se reproduzcan, otros no, y que algunos resultados iniciales se matizen o se modifiquen con estudios posteriores. Esto no significa necesariamente que la revista o los autores hayan cometido un error: forma parte del proceso de avance del conocimiento. Por eso es tan importante la replicación de los estudios y la integración de los resultados en el conjunto de la evidencia disponible. El factor de impacto se aplica únicamente a revistas científicas indexadas en el Journal Citation Reports. Los libros, los capítulos de libro, las actas de congresos o las tesis doctorales no tienen factor de impacto en sentido estricto, aunque existen otros indicadores específicos para evaluar su difusión e influencia. DORA es la Declaración de San Francisco sobre la Evaluación de la Investigación, una iniciativa internacional que aboga por reducir el peso del factor de impacto en la evaluación de los investigadores individuales y promover indicadores y métodos más completos y justos. Su importancia radica en que ha generado un cambio gradual en la forma de valorar la actividad científica, especialmente en algunos países e instituciones, y ha impulsado el desarrollo de nuevas formas de medir el impacto real de la investigación, incluida su contribución al cuidado de los pacientes y a la sociedad. © Clínica Universidad de Navarra 2026
El factor de impacto, conocido también como impact factor o factor de impacto de revista (en inglés, Journal Impact Factor o JIF), es uno de los indicadores más utilizados en el mundo académico y científico para valorar la relevancia de las revistas en las que se publican los resultados de la investigación. Aunque no se trata de un concepto estrictamente clínico, su conocimiento resulta importante en el ámbito de la medicina porque influye en cómo se difunde el conocimiento científico, en la forma en que los profesionales sanitarios acceden a la información y, en última instancia, en cómo evolucionan los criterios de evidencia que sustentan la práctica médica.Qué es el factor de impacto
Origen e historia del factor de impacto
Cómo se calcula el factor de impacto
Quartiles y categorías temáticas
Para qué se utiliza el factor de impacto
El factor de impacto en el ámbito médico
Otros indicadores bibliométricos
Limitaciones y críticas al factor de impacto
La Declaración DORA y el debate sobre la evaluación científica
Factor de impacto y medicina basada en la evidencia
El factor de impacto y la información médica para el público
Preguntas frecuentes sobre el factor de impacto
¿Qué es un buen factor de impacto?
¿El factor de impacto mide la calidad de un artículo concreto?
¿Por qué algunas revistas con alto factor de impacto publican estudios que después se desmienten?
¿El factor de impacto se aplica a libros o a otros tipos de publicaciones?
¿Qué es DORA y por qué es importante?
Enlaces de referencia para pacientes
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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