DICCIONARIO MÉDICO
Centrífugo
Centrífugo es un adjetivo que designa todo movimiento, impulso o proceso que se dirige desde el centro de una estructura hacia su periferia. En neurología equivale a eferente (del sistema nervioso central hacia los órganos efectores), y en dermatología describe lesiones cutáneas cuyo crecimiento se expande radialmente desde un punto de origen. La palabra procede del latín científico centrifugus, compuesto a partir de centrum (centro) y fugere (huir). Su opuesto simétrico es centrípeto, del latín petere (dirigirse hacia). Isaac Newton empleó ambos términos en sus Principia de 1687 al describir las fuerzas que actúan sobre un cuerpo en rotación, y la terminología se trasladó a la fisiología a lo largo del siglo XIX, cuando los anatomistas necesitaron distinguir la dirección de la conducción nerviosa. En el sistema nervioso, los nervios centrífugos son los que transportan impulsos motores o secretores desde el encéfalo o la médula espinal hacia los músculos, las glándulas y otros órganos efectores. La denominación fue muy usada en la neurofisiología clásica; hoy se prefiere el término eferente, aunque centrífugo sigue apareciendo en textos de anatomía funcional. El transporte axónico anterógrado, por el que se desplazan vesículas sinápticas y enzimas desde el soma neuronal hacia las terminaciones nerviosas, recibe también el nombre de transporte centrífugo. La proteína motora que lo impulsa es la cinesina. En dermatología, el crecimiento centrífugo define la expansión de una lesión cutánea que se inicia en un punto y avanza radialmente hacia la piel circundante. El ejemplo más conocido es el eritema anular centrífugo, descrito por Jean Darier en 1916: una dermatosis crónica de placas arciformes con borde activo eritematoso que migra hacia fuera mientras la zona central se aclara. El patrón centrífugo aparece también en la tiña corporal, donde el hongo dermatofito avanza por el estrato córneo en dirección radial. Fuera del ámbito clínico directo, la centrifugación es una técnica de laboratorio que separa componentes de una mezcla por diferencia de densidad mediante fuerza centrífuga. El hemograma, por ejemplo, se sirve de ella para aislar el plasma de los elementos formes de la sangre. Del latín centrum (centro) y fugere (huir). Newton la popularizó en 1687 dentro de la física, y la fisiología la adoptó para describir los impulsos que se alejan del sistema nervioso central. En la práctica, sí. Ambos califican los nervios o impulsos que van del centro a la periferia. La diferencia es de registro: eferente predomina en la nomenclatura anatómica actual, mientras que centrífugo persiste sobre todo en textos clásicos y en la descripción dermatológica del crecimiento lesional. Es la expansión de una placa cutánea desde un punto inicial hacia la periferia. El borde de la lesión avanza activamente mientras la zona central puede aclararse o atenuarse, lo que da un aspecto anular característico en procesos como el eritema anular centrífugo o las tiñas corporales. Si desea profundizar en conceptos anatómicos y fisiológicos asociados a la dirección de los impulsos y procesos biológicos, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué significa centrífugo en medicina
Acepciones clínicas del término
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra centrífugo?
¿Centrífugo y eferente son sinónimos?
¿Qué es un crecimiento centrífugo en una lesión de piel?
Referencias
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