DICCIONARIO MÉDICO
Accidente isquémico transitorio
El accidente isquémico transitorio (AIT) es un episodio neurológico breve causado por una interrupción temporal del flujo sanguíneo a una zona del cerebro, la médula espinal o la retina, que se resuelve sin dejar lesión permanente. Aproximadamente un tercio de las personas que lo sufren presentará un ictus en algún momento posterior, con un riesgo especialmente elevado en las primeras 48 horas. Un accidente isquémico transitorio consiste en la aparición súbita de déficits neurológicos focales que se deben a una isquemia cerebral transitoria y que se resuelven por completo en un plazo corto, sin evidencia de infarto en las pruebas de imagen. En la práctica coloquial se le ha llamado «mini ictus», una denominación que, si bien resulta gráfica, puede inducir a subestimar su gravedad clínica. La sigla AIT es la forma abreviada habitual en español; en inglés se emplea TIA (transient ischemic attack). Tres raíces clásicas componen el término. «Accidente» procede del latín accĭdens, -entis, participio de accidĕre (suceder de forma imprevista). «Isquémico» deriva del griego ἰσχαιμία (iskhaimía), compuesto de ἴσχω (ískhō, retener) y αἷμα (haîma, sangre): literalmente, retención de la sangre. «Transitorio» viene del latín transitorius, lo que pasa o atraviesa sin quedarse. Juntas, las tres palabras describen con precisión lo que ocurre: un evento vascular cerebral abrupto, de naturaleza isquémica, que no permanece. La definición médica ha cambiado de forma sustancial con el tiempo. Hasta 2009, el criterio era exclusivamente temporal: se consideraba accidente isquémico transitorio cualquier episodio de déficit neurológico focal de origen vascular que se resolviese antes de 24 horas. Ese umbral, establecido en 1975 por un comité ad hoc del National Institute of Neurological Disorders and Stroke, tenía la ventaja de la sencillez pero no era coherente con lo que la resonancia magnética con secuencias de difusión empezó a demostrar desde los años noventa: una proporción relevante de episodios clínicamente transitorios dejaban, de hecho, lesiones isquémicas visibles en el tejido cerebral. En 2009, la American Heart Association y la American Stroke Association propusieron una definición basada en el tejido y no en el reloj: episodio transitorio de disfunción neurológica causado por isquemia focal cerebral, medular o retiniana, sin infarto agudo. La ausencia de infarto se verifica hoy mediante neuroimagen. En la mayoría de los casos, el accidente isquémico transitorio se produce porque un pequeño trombo o un émbolo ocluye transitoriamente una arteria cerebral. El origen del material oclusivo puede ser local (una placa de aterosclerosis en la bifurcación carotídea que fragmenta su superficie y libera detritos al torrente) o cardíaco, como sucede cuando una fibrilación auricular favorece la formación de coágulos en la aurícula izquierda que después migran hacia las arterias cerebrales. Lo que distingue al accidente isquémico transitorio del ictus establecido es que la oclusión se resuelve antes de que el tejido nervioso sufra daño irreversible. Los mecanismos de resolución son varios: la fibrinólisis endógena disuelve el coágulo, el fragmento embólico se desplaza distalmente hacia ramas de menor calibre donde causa menos compromiso hemodinámico, o la circulación colateral suple el territorio afectado mientras dura el bloqueo. El resultado neto es que las neuronas soportan la privación de oxígeno sin llegar al umbral de muerte celular. El margen es estrecho. Cada minuto sin flujo implica la pérdida potencial de millones de neuronas, de modo que la diferencia entre un episodio transitorio y un infarto cerebral depende a menudo de minutos. Se estima que la incidencia del accidente isquémico transitorio oscila entre 0,4 y 1 caso por cada 1 000 personas-año en poblaciones occidentales, aunque las cifras reales probablemente sean mayores: muchos episodios de duración muy breve pasan inadvertidos o no se consultan. La frecuencia aumenta con la edad y es algo más alta en varones. El dato epidemiológico de mayor trascendencia es el riesgo de ictus posterior. Dentro de los primeros 90 días, entre el 10 y el 15 % de los pacientes sufrirá un accidente cerebrovascular establecido. Casi la mitad de esos ictus ocurre en las 48 horas siguientes al episodio transitorio, lo que convierte al accidente isquémico transitorio en una urgencia neurológica a pesar de que los déficits ya hayan desaparecido. La distinción entre accidente isquémico transitorio e ictus establecido no siempre es sencilla en el momento agudo, porque ambos debutan con déficits neurológicos focales de aparición brusca. Clínicamente, la resolución completa de los déficits orienta hacia un episodio transitorio, pero no la garantiza: se han documentado infartos pequeños sin secuelas clínicas detectables en la exploración convencional. La neuroimagen con resonancia magnética y secuencias de difusión es hoy la herramienta que permite diferenciar uno de otro con mayor fiabilidad, al demostrar o descartar lesión tisular isquémica. Conviene también distinguir el accidente isquémico transitorio de otros cuadros que imitan sus manifestaciones: crisis epilépticas focales, aura migrañosa, hipoglucemia, amaurosis de otras causas o episodios de vértigo periférico. Estas entidades, que la literatura anglosajona agrupa bajo el término stroke mimics, representan una proporción considerable de las consultas urgentes por sospecha de evento cerebrovascular transitorio. De tres raíces clásicas. «Accidente» (del latín accĭdens, lo que sucede de forma imprevista), «isquémico» (del griego ἴσχω + αἷμα, retención de sangre) y «transitorio» (del latín transitorius, que pasa). En inglés se usa la sigla TIA (transient ischemic attack), que responde a la misma lógica etimológica. No exactamente. «Mini ictus» es una expresión coloquial que puede transmitir la idea de que se trata de un episodio menor o sin importancia. Un accidente isquémico transitorio comparte con el ictus el mecanismo isquémico, pero se diferencia en que no deja infarto cerebral permanente. Eso no lo convierte en benigno: el riesgo de ictus establecido tras el episodio transitorio es alto, sobre todo en las primeras horas. La mayoría se resuelve en menos de una hora; muchos, en apenas unos minutos. La definición clásica admitía episodios de hasta 24 horas, pero la definición vigente desde 2009 ya no se basa en un umbral temporal rígido, sino en la ausencia de infarto demostrable en neuroimagen. Sí. Hay pacientes que experimentan varios episodios antes de sufrir un ictus establecido, y otros que presentan accidentes isquémicos transitorios recurrentes a lo largo de semanas o meses. La recurrencia obliga a investigar la causa subyacente con la misma urgencia que el primer episodio. Consulte también la información clínica completa sobre el ictus Si busca información sobre las manifestaciones, el estudio y el abordaje del accidente cerebrovascular, puede consultar la ficha clínica del ictus elaborada por el Departamento de Neurología de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados al accidente isquémico transitorio, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el accidente isquémico transitorio
Mecanismo de la oclusión transitoria
Frecuencia y perfil epidemiológico
Diferenciación con el ictus establecido
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre «accidente isquémico transitorio»?
¿Es lo mismo un accidente isquémico transitorio que un mini ictus?
¿Cuánto dura habitualmente?
¿Puede repetirse?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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