Síndrome Postvacacional, ¿Cómo no estresarse con la vuelta a la rutina?

Sin casi darnos cuenta el calendario pasa su página a septiembre. Después de unos meses de calor, de visitar a la familia, ir a la playa o la montaña, o incluso conocer un nuevo lugar lejos de nuestra vida diaria llega el momento de retomar las actividades laborales o escolares. Las vacaciones de verano paralizan durante unos días o semanas nuestra rutina. Después de prepararlas y ansiarlas durante meses, toca disfrutarlas. Pero una vez pasan, aparece el conocido síndrome postvacacional.

“Se habla popularmente de un síndrome postvacacional consistente en el cansancio propio y normal de varios días que el cuerpo padece cuando debe adaptarse a otro ritmo y horarios lectivos o profesionales, pero no es una entidad clínica que amenace la salud. Definimos síndrome cuando algo es patológico pero como tal no existe”, subraya la Dra. Pilar De Castro, especialista del Departamento de Psiquiatría y Psicología de la Clínica Universidad de Navarra.

El comienzo de curso se puede hacer cuesta arriba si no se toma con actitud positiva. Volver a poner el despertador, preparar el material escolar o retomar los correos que se habían quedado pendientes. Cada uno a su manera debe afrontar la vuelta a la rutina. “Es normal sentir más cansancio por las mañanas al adelantar el ritmo circadiano y es importante adaptarnos cuanto antes y saber identificar los síntomas en caso de que no estamos adaptándonos adecuadamente: irritabilidad, cambios de humor que manifiesta cierto grado de estrés”, reconoce.

La actitud es una de las claves para que dejar atrás las vacaciones no se convierta en algo traumático. Pero, además, la Dra. De Castro ofrece los siguientes consejos para que septiembre pase tan rápido como el recuerdo de las vacaciones:

  1. Mire las pequeñas contrariedades que van a venir como retos a superar. Vivirlos bien le ayudará a sentirse bien y estresarse menos.
  2. Planifique y organívese con un horario diario y semanal en el que haya tiempo para todo (matrícula de cursos, organización de cuentas y tareas del hogar…), incluso para descansar y no perder la frescura de las vacaciones.
  3. Trate de ajustar y adaptar los horarios de sueño de manera progresiva una semana antes de empezar el curso académico.
  4. Priorice haciendo lo importante diferenciándolo de lo que puede esperar.

Pequeñas pautas que le ayudarán a escalonar el cambio y a dejar paulatinamente las vacaciones atrás y a coger el trabajo o el colegio con ganas. Y si no es posible, la especialista también da una recomendación:

“Que nunca te falte el buen humor y la paciencia contigo mismo y con los tuyos cuando veas que te ha vuelto a pillar el toro y que sea un motivo de aprendizaje”.

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