Cambios tercer trimestre de embarazo

El tercer trimestre del embarazo es una etapa de grandes transformaciones tanto para la madre como para el bebé.

Se trata del periodo de preparación para el nacimiento, en el que el cuerpo materno se adapta para el parto mientras que el bebé completa su desarrollo.

A medida que el útero crece y ocupa más espacio en la cavidad abdominal, pueden aparecer algunas molestias físicas, aunque también aumenta la emoción ante la cercanía del momento del nacimiento.

Los principales cambios que acontecen son los siguientes:

  • Aumento de peso: A lo largo del embarazo se produce un aumento de peso gradual siendo más evidente en el último trimestre, pudiendo relacionarse con mayor retención de líquidos.
  • Apetito: Al final del embarazo es frecuente notar sensación de plenitud y pérdida de apetito debido a la presión del útero sobre el estómago.
  • Hipotensión en decúbito supino: Al tumbarse boca arriba en posición horizontal, especialmente en las etapas finales del embarazo, puede aparecer una sensación de malestar general o mareo. Esto se debe a la compresión de la vena cava por el peso y tamaño del útero, lo que dificulta el retorno venoso y disminuyendo la tensión arterial. Para prevenir esta molestia, se aconseja adoptar una postura lateral, preferiblemente sobre el lado izquierdo, ya que facilita la circulación y mejora el bienestar materno y fetal.
  • Dolor lumbar y pélvico: Se intensifica al final del embarazo. Es frecuente notar molestias en la parte baja de la espalda (zona lumbar) al intentar compensar el desplazamiento del centro de gravedad por el crecimiento abdominal. Asimismo, puedes presenciar molestias en el área pélvica a consecuencia de la relajación de los ligamentos de esta zona. Para aliviar estas molestias se recomienda realizar estiramientos y ejercicios de movilidad, así como acudir al fisioterapeuta si es preciso.
  • Edemas: La retención de líquidos provoca hinchazón, especialmente en las piernas, aunque también puede manifestarse en las manos y el rostro.
  • Varices, arañas vasculares y hemorroides: Las varices son venas dilatadas que aparecen principalmente en las piernas y la vulva, produciendo sensación de pesadez o malestar. Las arañas vasculares son pequeñas venas superficiales de color rojo o morado que se desarrollan en la piel, especialmente en gestantes de piel clara, y suelen localizarse en piernas, cara, tórax y cuello. Por su parte, las hemorroides son venas rectales dilatadas que pueden causar picor, dolor e incluso sangrado en algunos casos. Estas alteraciones son más frecuentes durante el último trimestre del embarazo y pueden persistir o aparecer también en el postparto.
  • Calambres en miembros inferiores: El aumento del tamaño del útero puede ejercer presión sobre los nervios y vasos sanguíneos que irrigan las piernas, provocando hormigueo, entumecimiento y calambres. De manera similar, el edema puede generar sensación de hormigueo y adormecimiento en brazos y manos debido a la compresión nerviosa. Estos síntomas suelen presentarse con mayor frecuencia durante el descanso nocturno.
  • Cloasma: El cloasma es una alteración cutánea caracterizada por la aparición de manchas oscuras en la piel, principalmente en áreas expuestas al sol, como el rostro. Está asociado a los cambios hormonales durante el embarazo. Para prevenir su aparición o atenuar su intensidad, se recomienda el uso diario de protector solar.
  • Estrías: Suelen aparecer principalmente en el abdomen, las mamas, la cadera, los muslos y los glúteos por el aumento de volumen de dichas zonas. A pesar de que existe un factor genético importante, un aumento controlado de peso junto con buena hidratación de la piel pueden ayudar a prevenirlas.
  • Estreñimiento: Continúa estando presente durante este período.
  • Leucorrea o exceso de flujo vaginal:Durante el embarazo existe mayor cantidad de flujo vaginal. Asimismo, próximo a la fecha de parto, se puede observar un flujo denso, con color rosado o blanquecino, que se conoce como tapón mucoso. 
  • Frecuencia y urgencia miccional: Al final del embarazo, se acentúa debido al incremento de la presión intraabdominal. 
  • Aumento del tamaño mamario: Durante el embarazo, las mamas aumentan de tamaño, las areolas se oscurecen y aparecen pequeñas protuberancias conocidas como glándulas de Montgomery, cuya función es proteger y lubricar la zona. Los pezones se vuelven más sensibles y, en algunos casos, pueden secretar un líquido amarillento llamado calostro, que es la primera forma de leche materna.
  • Disminución del deseo sexual: Es posible que el deseo sexual disminuya.
  • Dificultad para el descanso: Durante el embarazo, encontrar una posición cómoda para dormir puede resultar complicado debido al aumento del tamaño del útero y a los movimientos fetales, lo que provoca interrupciones del sueño y descanso insuficiente. A medida que el feto crece, es común sentirse más pesada e incómoda, y las actividades cotidianas pueden requerir un esfuerzo adicional.
  • Contracciones de Braxton Hicks: Durante este periodo, es posible experimentar una sensación de endurecimiento del abdomen, de intensidad variable, generalmente leve, irregular y de corta duración. Estas contracciones, conocidas como contracciones de Braxton Hicks, suelen presentarse con una frecuencia menor a una cada 10 minutos.
  • Equipo de expertos: contamos con especialistas y un equipo de matronas especialmente formado en el control del embarazo. Disponemos de una Unidad de Neonatología con la última tecnología que garantiza los cuidados al recién nacido.
  • Asistencia individualizada y especializada: asistencia prenatal y del parto en embarazo de bajo y alto riesgo.
  • Tecnología avanzada: contamos con la última tecnología, como una ecografía de alta resolución en el diagnóstico prenatal.
  • Microcirugía tubárica: reversión de la ligadura de trompas.
  • Diagnóstico prenatal: evaluación de células fetales, líquido amniótico o membranas amnióticas para detectar anomalías fetales.

¿Cómo puedo sentirme en el tercer trimestre?

Durante el tercer trimestre y el final del embarazo, es común que la gestante experimente una intensa mezcla de emociones. Suele incrementarse la introversión, manifestada en el deseo de aislamiento y búsqueda de intimidad, motivada tanto por la necesidad de descanso como por la preocupación ante el inminente parto.

A medida que se acerca el momento del nacimiento, también aumenta el temor, derivado del miedo a lo desconocido, al dolor o a posibles complicaciones en el parto o en la salud del recién nacido.

Paralelamente, surge una profunda ilusión y expectativa ante la llegada del bebé, que se acompaña del denominado síndrome del nido, caracterizado por un impulso repentino de limpiar, ordenar y preparar el hogar, junto con una sensación de energía y actividad inusuales.

No obstante, también pueden aparecer complejos relacionados con los cambios físicos y el miedo a no reconocerse, lo que añade una dimensión emocional más al final del proceso gestacional.