Precisión, prevención y trabajo en equipo en la Unidad de Endoscopia Digestiva para ganar tiempo al cáncer de colon

Hay procedimientos que el paciente vive como algo puntual, pero que pueden cambiar por completo el curso de una enfermedad. Las endoscopias son uno de ellos. Detrás de cada prueba hay un proceso altamente coordinado en el que intervienen múltiples profesionales y en el que la precisión técnica y el cuidado al paciente avanzan de la mano.
Imagen del Dr. Riesco, en un procedimiento de la Unidad de Endoscopias Digestivas en Madrid. Clínica Universidad de Navarra

07/04/2026

La Unidad de Endoscopia Digestiva de la Clínica, presente en Pamplona y Madrid, combina diagnóstico, tratamiento y, cada vez más, prevención, especialmente en patologías como el cáncer de colon. Con motivo del Día Mundial del Cáncer de Colon, celebrado el pasado 31 de marzo, la Unidad pone el foco en cómo la intervención precoz permite actuar antes de que la enfermedad se desarrolle.

Maite Herráiz, directora del Departamento de Digestivo, explica que “la Clínica ha realizado una inversión importante para contar con la última tecnología. En nuestro día a día hacemos una variedad de procedimientos que implica que nuestros profesionales tengan que estar en formación permanente para ofrecer lo mejor a los pacientes”. 

El entorno de trabajo exige organización, anticipación y trabajo en equipo, no solo por el volumen de casos que se realizan, sino por la complejidad de los procedimientos. “Actualmente, la endoscopia no es solo una herramienta diagnóstica, sino que además aporta una vertiente terapéutica que permite extirpar tumores en fases precoces de manera mínimamente invasiva”, explica José María Riesco, codirector del departamento.

Aunque para el paciente pueda ser una prueba breve, el proceso comienza mucho antes de entrar en la sala y continúa después. Preparación del material, revisión de equipos y coordinación entre profesionales forman parte de un circuito preciso en el que trabajan de forma conjunta endoscopista, anestesista, enfermera y auxiliar. “Es un trabajo completamente multidisciplinar, y cada profesional es imprescindible para que la prueba se realice con seguridad y calidad”, señalan desde el equipo.

En este contexto, el papel de Enfermería es central. “Nuestro trabajo no es solo asistir en la técnica; es preparar al paciente, vigilar durante todo el procedimiento y asegurarnos de que todo transcurre con seguridad”, explica María Jesús Liaño, enfermera en la sede de Madrid.

A esta labor se suma la de las auxiliares, fundamentales para que el circuito funcione sin interrupciones. Desde la preparación de las salas hasta la gestión y limpieza del instrumental, su trabajo sostiene el ritmo asistencial. “Todo tiene que estar listo en el momento preciso. Si algo falla, afecta a todo el circuito”, comenta Rosa María Pozo, auxiliar de Esterilización del Área de Procedimientos. Además de la técnica, el acompañamiento al paciente es una parte esencial del proceso. “Intentamos que esté tranquilo, explicarle lo que se le va a hacer y acompañarle en todo momento”, explica Itziar Rodríguez, auxiliar de Enfermería.

La sedación y la presencia de Anestesia han mejorado de forma significativa la experiencia del paciente. Permiten realizar las pruebas con mayor confort y facilitan el abordaje de técnicas más complejas. “El paciente no sufre durante la prueba y eso permite al endoscopista trabajar con mayor precisión”, explica Diego Meléndez, especialista en Anestesiología y Reanimación.

Además, Alejandro Bojórquez, añade que “somos una unidad de servicio básico a disposición del hospital y del resto de especialistas de otros departamentos que pueden necesitar nuestra ayuda para que sus pacientes reciban los mejores cuidados y tratamientos posibles. Esta colaboración interdepartamental siempre la hacemos pensando en que el paciente reciba la mejor atención posible”.