DICCIONARIO MÉDICO

Absceso cerebeloso

El absceso cerebeloso es una colección de pus localizada en el parénquima del cerebelo. Representa un subgrupo de los abscesos intracraneales cuya gravedad se explica, más que por su tamaño, por el espacio confinado que ocupa: la fosa posterior del cráneo, donde cualquier masa expansiva puede comprimir el tronco encefálico u obstruir la circulación de líquido cefalorraquídeo.

Qué es el absceso cerebeloso

Un absceso cerebral es una infección supurativa focal dentro del tejido nervioso, rodeada por una cápsula que el propio organismo forma en un intento de contener la infección. Cuando esa colección se asienta específicamente en el cerebelo, se denomina absceso cerebeloso. No es el tipo más frecuente de absceso intracraneal —los abscesos del lóbulo temporal y del lóbulo frontal son más habituales—, pero su localización en la fosa posterior le confiere un perfil de riesgo particular.

La palabra "absceso" procede del latín abscessus, derivado de abscedĕre (ab-, "separación", y cedĕre, "retirarse"): designaba ya en la medicina romana la materia que se aparta de los tejidos sanos y se acumula en una cavidad. "Cerebeloso" es el adjetivo relativo al cerebelo, cuyo nombre proviene del latín cerebellum, diminutivo de cerebrum: literalmente, "cerebro pequeño". Vesalio popularizó el término en el siglo XVI al describir con detalle la estructura que ocupa la fosa craneal posterior, bajo el tentorio.

La vía otogénica y otras rutas de acceso

Históricamente, la causa más frecuente de absceso cerebeloso ha sido la extensión directa de una infección del oído medio. Una otitis media crónica supurativa puede erosionar el hueso temporal y alcanzar, a través de la porción petrosa, el cerebelo adyacente. En muchos de estos casos la infección pasa primero por una mastoiditis —la inflamación de las celdillas mastoideas—, y desde allí progresa hacia el parénquima cerebeloso por contigüidad ósea o a lo largo de venas emisarias. Esta ruta, llamada otogénica, explica por qué los abscesos cerebelosos han sido —y en algunos contextos geográficos siguen siendo— más frecuentes en poblaciones con acceso limitado a la atención otológica temprana.

Pero no es la única vía. La diseminación hematógena desde un foco infeccioso distante —pulmonar, cardíaco, dental— puede sembrar el cerebelo igual que cualquier otra región del encéfalo. Y en pacientes con estados de inmunosupresión, el espectro de microorganismos se amplía a hongos como Aspergillus y protozoos como Toxoplasma gondii, que no respetan la preferencia topográfica clásica.

La fosa posterior como factor agravante

Lo que distingue al absceso cerebeloso de un absceso frontal o temporal no es la infección en sí, sino el compartimento que ocupa. La fosa posterior es un espacio rígido y reducido, limitado por el hueso occipital, los peñascos del temporal y la tienda del cerebelo (tentorio). Dentro de ella conviven el cerebelo, el tronco encefálico y el cuarto ventrículo. Hay poco margen para que una masa expansiva crezca sin consecuencias.

Una colección purulenta que se expande en este espacio puede comprimir el cuarto ventrículo y bloquear el tránsito del líquido cefalorraquídeo, provocando una hidrocefalia obstructiva aguda. Si el absceso sigue creciendo, las amígdalas cerebelosas —la porción más inferior del cerebelo— pueden desplazarse hacia abajo a través del agujero magno, lo que constituye una herniación amigdalar, una situación que comprime directamente el bulbo raquídeo y compromete centros vitales de la respiración y la circulación. Esa cascada es la razón de que un absceso relativamente modesto en el cerebelo pueda ser más peligroso que uno de mayor tamaño en un hemisferio cerebral.

Fases de la cerebritis al absceso encapsulado

En 1981, Britt y Enzmann describieron cuatro fases evolutivas del absceso cerebral piógeno, aplicables al cerebeloso. Las dos primeras corresponden a la cerebritis —temprana (días 1-3) y tardía (días 4-9)—, en las que el foco infeccioso aún no ha desarrollado cápsula y el tejido circundante muestra edema e infiltrado inflamatorio difuso. A partir del día 10 aproximadamente empieza a formarse una cápsula de colágeno y fibroblastos alrededor del núcleo necrótico: es el absceso temprano. Pasadas dos semanas la cápsula madura y el absceso queda delimitado con nitidez: absceso tardío. La velocidad del proceso depende del estado inmunitario del paciente; en inmunodeprimidos la encapsulación puede retrasarse o no completarse.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre "cerebeloso"?

Del latín cerebellum, diminutivo de cerebrum, que significa literalmente "cerebro pequeño". Vesalio empleó el término en el siglo XVI para nombrar la estructura de la fosa posterior. "Absceso" procede del latín abscessus, "separación", porque la materia purulenta se aparta de los tejidos sanos.

¿Es lo mismo que un absceso cerebral?

Es un subtipo. "Absceso cerebral" engloba cualquier colección purulenta intracraneal intraparenquimatosa, con independencia de su localización. El cerebeloso se distingue por asentarse en la fosa posterior, lo que le confiere un riesgo específico de hidrocefalia obstructiva y herniación amigdalar.

¿Por qué se asocia clásicamente al oído?

Porque el cerebelo está situado justo detrás del hueso temporal, donde se alojan las estructuras del oído medio y la mastoides. Una otitis media crónica supurativa puede erosionar el hueso y alcanzar el cerebelo por contigüidad. Antes de la era antibiótica, esta ruta era responsable de la mayoría de los casos.

¿Es frecuente?

No. Los abscesos intracraneales en su conjunto son poco frecuentes, y los de localización cerebelosa representan un porcentaje menor del total, habitualmente entre el 10 y el 15 % según las series. Su incidencia ha disminuido en los países con acceso a atención otológica temprana.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Absceso cerebral. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Manual MSD, versión para profesionales. Absceso cerebral. Trastornos neurológicos.
  3. Manual MSD, versión para público general. Absceso cerebral. Enfermedades cerebrales, medulares y nerviosas.
  4. Real Academia Española. Absceso. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al absceso cerebeloso, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Cerebelo: estructura del encéfalo posterior encargada de la coordinación motora y el equilibrio.
  • Fosa posterior: compartimento craneal que alberga el cerebelo, el tronco encefálico y el cuarto ventrículo.
  • Mastoiditis: infección de las celdillas mastoideas, vía clásica de extensión hacia el cerebelo.
  • Otitis media crónica: inflamación persistente del oído medio que puede complicarse con extensión intracraneal.
  • Hidrocefalia: acumulación de líquido cefalorraquídeo que puede resultar de la obstrucción del cuarto ventrículo por un absceso de fosa posterior.
  • Herniación de amígdalas cerebelosas: desplazamiento del cerebelo inferior a través del agujero magno, complicación grave de las masas de fosa posterior.
  • Meninge: membranas protectoras del sistema nervioso central cuya afectación puede acompañar al absceso.
  • Empiema subdural: colección purulenta entre la duramadre y la aracnoides, entidad diferente del absceso parenquimatoso.

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