Insomnio y embarazo
Las alteraciones en el sueño son una de las patologías más comunes en el embarazo; se cree que hasta el 80% de las gestantes las puede experimentar en algún momento de la gestación.
En concreto hasta un 38% de las embarazadas presentarán insomnio a lo largo del embarazo, siendo más frecuente su prevalencia hacia el final de la gestación, en el tercer trimestre.

Las alteraciones del sueño durante el embarazo se deben a una suma de varios factores: físicos -el aumento de la tripa, la imposibilidad de moverse bien en la cama, empeoramiento en la respiración, movimiento fetales- como psicológicos, metabólicos, incluido el síndrome de las piernas inquietas, reflujo, etc.
- Cambios hormonales: Las fluctuaciones hormonales pueden afectar el ritmo circadiano.
- Molestias físicas: El crecimiento del feto y los cambios en el cuerpo causan dolores de espalda, calambres y malestar general.
- Necesidad de orinar frecuentemente: La presión del útero sobre la vejiga aumenta la necesidad de ir al baño durante la noche.
- Acidez y reflujo gastroesofágico: Son comunes en etapas avanzadas del embarazo y dificultan encontrar una posición cómoda para dormir.
- Ansiedad: Las preocupaciones sobre el embarazo y la maternidad pueden generar tensión mental.
Crear una rutina relajante antes de dormir, hacer ejercicio moderado durante el día, y ajustar la postura con almohadas de soporte puede mejorar el insomio
Es muy importante comenzar con una buena higiene de sueño, para mejorar en la medida de lo posible los factores modificables y crear el ambiente más propicio posible para un buen descanso y una buena calidad de sueño. Además estos cambios en el estilo de vida sólo pueden implicar un beneficio para la mujer y el bebé y no conllevan ningún riesgo.
Uno de los tratamientos no farmacológicos estudiados en los últimos años es el uso de música antes de dormir como técnica para mejorar la calidad del sueño. Y aparentemente los beneficios son muchos y no conlleva ningún riesgo. Además es un método de fácil acceso para toda la población.
Consejos para dormir mejor durante el embarazo:
- •Mantenga horarios regulares, con horas fijas para acostarse y para levantarse, apagar la luz.
- Evite hacer más de una siesta al día y que ésta no sea prolongada, es decir, que no dure más de 30 minutos.
- Haga ejercicio físico durante el día. No lo haga justo antes de acostarse. Use el dormitorio exclusivamente para dormir. No lo use para comer, ver la televisión o escuchar la radio. Si después de 30 minutos no consigue conciliar el sueño, en otra habitación practique alguna actividad relajante, leer una novela sencilla, escuchar música suave.
- Adopte una postura cómoda: Use almohadas para apoyar el abdomen o entre las rodillas. Dormir de lado, preferiblemente del izquierdo, puede ser más cómodo.
- Procure que el dormitorio sea confortable y que en la habitación no haga ni frío ni calor.
- Mantenga la habitación a oscuras. Procure que no haya ruido.
- Puede ser útil tomar una ducha con agua caliente, beber un vaso con leche templada o una infusión caliente justo antes de acostarse.
- Ajuste su ingesta de líquidos: Reduzca el consumo de líquidos antes de acostarse para disminuir la necesidad de orinar durante la noche.
- Utilice ropa cómoda para dormir.
- No cene en exceso ni se acueste inmediatamente después de haber cenado.
- Evite beber, desde media tarde, bebidas estimulantes como el café, té…
- Puede realizar alguna técnica de relajación con ejercicios de respiración profunda y relajación de los músculos.
- Evite el uso de pantallas antes de acostarse.
Sin embargo, no todas las mujeres refieren mejoras con los mismos métodos debido a que mucho de los factores no son modificables y hay un porcentaje importante que necesitará de medidas farmacológicas. Aunque en estos situaciones, y como no están exentos de riesgos, debe ser estudiado cada caso con el facultativo que esté siguiendo el control gestacional para poder evaluar cuál es el tratamiento más beneficioso.