Hemorragias durante el embarazo
Se entiende por hemorragia durante el embarazo el sangrado que se produce a través de la vagina en cualquier momento de la gestación.
Las causas principales de las hemorragias que se producen durante el primer trimestre son el aborto, la amenaza de aborto, el embarazo ectópico y la enfermedad trofoblástica.
En el tercer trimestre, las principales causas de hemorragia son la placenta previa, el desprendimiento prematuro de placenta y lo que se denomina vasa previa (se rompen unos vasos del cordón).

¿Qué tipo de hemorragias pueden aparecer en el embarazo?
Clásicamente, las hemorragias durante el embarazo se han divido en dos grandes grupos: aquellas que se producen durante el primer trimestre y aquellas que se producen durante el tercer trimestre.
Las causas principales de las hemorragias que se producen durante el primer trimestre son el aborto, la amenaza de aborto, el embarazo ectópico y la enfermedad trofoblástica.
En el tercer trimestre, las principales causas de hemorragia son la placenta previa, el desprendimiento prematuro de placenta y lo que se denomina vasa previa (los vasos sanguíneos del cordón umbilical se encuentran en las membranas de la bolsa amniótica a menos de 2cm de orificio cervical interno). En este trimestre también podemos encontrarnos con un pequeño sangrado secundario a la dilatación cervical ocasionado por las contracciones.
Cuáles son los síntomas de una hemorragia en el embarazo
Se caracterizan por un sangrado continuo que puede ir desde escaso hasta abundante, asociado o no a dolor abdominal. Cada uno de los casos tiene sus peculiaridades.
En el sangrado por placenta previa se suele producir una hemorragia de sangre roja, fresca, sin que se acompañe de dolor abdominal, mientras que el desprendimiento prematuro de placenta suele ser una sangre oscura, aunque en ocasiones puede ser también roja y, generalmente, va a venir acompañado de molestias o de dolor abdominal intenso debido a las contracciones uterinas.
Hemorragias del primer trimestre del embarazo
Las causas principales de hemorragia durante el primer trimestre son el aborto, la amenaza de aborto, el embarazo ectópico y la enfermedad trofoblástica. No existe una correlación entre la cantidad del sangrado y la causa que lo provoca.
Generalmente, va a acompañarse de molestias en el abdomen inferior o incluso de dolor más o menos intenso. En el caso del aborto, estas molestias se localizan fundamentalmente en el hipogastrio, mientras que en el caso de embarazo ectópico, se encuentra en una o ambas fosas ilíacas. El sangrado asociado a la enfermedad trofoblástica, generalmente, es sin dolor. Cuando el sangrado escaso muchas veces estamos ante una amenaza de aborto, objetivando un embrión con latido cardiaco positivo. A veces, este sangrado es debido a un despegamiento entre el tejido trofoblástico y el útero, denominado hematoma.
El tratamiento de la amenaza de aborto es vida tranquila, y control evolutivo de la gestación. En el caso de que se diagnostique un aborto, el tratamiento dependerá, fundamentalmente, de la cuantía del sangrado, de la sintomatología acompañante, fundamentalmente del dolor y de los hallazgos en el examen ecográfico. Puede mantenerse una conducta expectante y esperar que se produzca la evacuación completa del útero de manera espontánea o bien puede realizarse un tratamiento activo. El tratamiento recomendado es el farmacológico que consiste en la administración de unos comprimidos vaginales de prostaglandinas que desencadenarán la expulsión del embarazo. Si la paciente rechaza este método o existe alguna contraindicación se realizará un legrado uterino, bajo anestesia general, con la extracción de los restos.
En caso de que se diagnostique un embarazo ectópico, el tratamiento también es igualmente variable dependiendo de las circunstancias clínicas, es decir, de los síntomas que presente la paciente y de los hallazgos ecográficos. También dependerá de la concentración de hormona del embarazo (BHCG, gonadrotrofina coriónica humana).
Así se podría plantear la posibilidad de un tratamiento conservador puramente expectante, la posibilidad de un tratamiento médico mediante la administración de metotrexate por vía sistémica (fármaco que destruye el tejido trofoblástico), o la posibilidad de un tratamiento quirúrgico, que bien puede ser conservador, es decir, conservando la trompa, o bien puede ser radical, lo que implicaría la exéresis de la trompa conocida como salpinguectomía.
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Hemorragias del tercer trimestre del embarazo
Las dos grandes causas de hemorragia del tercer trimestre son la placenta previa o el desprendimiento prematuro de placenta.
En la primera condición la placenta se encuentra por encima del orificio cervical interno, lo que impide un parto vaginal. Es posible que tras esfuerzos moderados-severos o relaciones sexuales pueda producirse un sangrado, por eso esto último no se remienda en estos casos. En el desprendimiento prematuro de placenta nos encontramos con una separación entre la placenta y el útero causado por un hematoma, lo que condicionará que el feto pueda presentar sufrimiento fetal.
¿Qué debe hacer si presenta una hemorragia y está embarazada?
En caso de que una paciente manifieste un sangrado en el tercer trimestre de la gestación, debería acudir inmediatamente a un centro hospitalario para ser evaluada adecuadamente.
En primer lugar, es necesario un examen físico, y una vez comprobada que la hemorragia procede de la cavidad uterina, debería practicarse inmediatamente una ecografía para determinar la localización de la placenta y si existe o no un desprendimiento placentario.
Así mismo, y casi de manera simultánea, debería de realizarse un estudio del bienestar fetal, ya que puede existir un sufrimiento fetal que, en ocasiones, puede ser severo.
El tratamiento de esta situación va depender, fundamentalmente, de la causa que lo provoca, así como de la existencia o no de un deterioro en el estado general de la madre y la existencia o no de un sufrimiento fetal.
En caso de que se detecte un sufrimiento fetal importante, sea cual sea la cuantía de la hemorragia o la causa que lo provoca, lo más indicado sería practicar una cesárea, salvo en determinaciones obstétricas muy favorables y siempre y cuando no se trate de una placenta previa oclusiva (la placenta cubre completamente el cuello impidiendo el parto vaginal).En este último caso, está absolutamente contraindicado el parto vaginal y ha de practicarse una cesárea.
Si hay un desprendimiento de placenta o se trata de una placenta previa marginal (es decir, la placenta llega al borde del borde del cuello uterino pero no lo cubre) y no existe sufrimiento fetal y existen unas condiciones obstétricas muy favorables (contracciones uterinas adecuadas, presentación fetal cefálica, dilatación avanzada, multiparidad, sangrado escaso), podría intentarse el parto vaginal bajo un control estricto.