DICCIONARIO MÉDICO
Abscesos subdurales
El absceso subdural —denominado con más propiedad empiema subdural— es una colección de pus localizada entre la duramadre y la aracnoides, las dos capas meníngeas más externas. Representa aproximadamente el 15-20 % de las infecciones purulentas intracraneales localizadas y afecta con más frecuencia a varones jóvenes. El encéfalo está envuelto por tres membranas concéntricas: la duramadre (la más externa y gruesa, adherida al cráneo), la aracnoides (una lámina intermedia, fina y avascular) y la piamadre (la más interna, íntimamente adherida a la superficie cerebral). El espacio subdural es la hendidura virtual que queda entre la duramadre y la aracnoides. En condiciones normales apenas contiene una película de líquido, pero cuando se acumula pus en él se convierte en un espacio real y clínicamente relevante. ¿Por qué se prefiere "empiema" a "absceso"? Porque en la terminología quirúrgica clásica el empiema designa la acumulación de pus en una cavidad preformada del organismo —la pleura, el pericardio, una articulación—, mientras que el absceso implica una cavidad neoformada por la destrucción del tejido. El espacio subdural existe anatómicamente antes de la infección; por tanto, la colección que se forma en él es, en rigor, un empiema. Sin embargo, el término "absceso subdural" sigue siendo habitual en la literatura y en las búsquedas de los pacientes, y ambas denominaciones conviven sin que se considere un error usar una u otra. "Subdural" combina el prefijo latino sub- ("debajo de") con dura (dura mater, "madre dura"), la denominación medieval de la meninge externa. La imagen es directa: el pus se sitúa por debajo de la dura. La fuente de contaminación más frecuente en adultos es la sinusitis paranasal, sobre todo la frontal y la etmoidal. La infección puede alcanzar el espacio subdural por extensión directa a través de la pared ósea del seno, por propagación venosa retrógrada —las venas diploicas y las venas emisarias carecen de válvulas, de modo que el flujo puede invertirse— o, con menor frecuencia, por diseminación hematógena desde un foco lejano. En niños pequeños, la meningitis bacteriana solía ser la causa predominante, aunque la vacunación ha reducido notablemente esa vía. Un rasgo anatómico del espacio subdural explica la agresividad potencial de esta infección. A diferencia del espacio epidural, que está tabicado por las inserciones de la duramadre en las suturas craneales y queda dividido en compartimentos, el espacio subdural es continuo sobre toda la convexidad de un hemisferio cerebral. Nada impide que el pus se extienda desde el lóbulo frontal hasta el parietal u occipital, e incluso que cruce la línea media por debajo de la hoz del cerebro para alcanzar el hemisferio contralateral. Esa capacidad de diseminación rápida diferencia al empiema subdural de su vecino epidural. Las tres entidades comparten contextos predisponentes —sinusitis, otitis, cirugía craneal—, pero se distinguen por su localización y comportamiento. El absceso epidural se sitúa entre el cráneo y la cara externa de la duramadre; al estar confinado por las inserciones durales a las suturas, tiende a ser focal y de progresión más lenta. El empiema subdural, como se ha descrito, ocupa un espacio continuo y se expande con mayor rapidez. Y el absceso cerebral propiamente dicho se forma dentro del parénquima encefálico: es una cavidad neoformada en el tejido nervioso, rodeada por una cápsula de tejido de granulación y gliosis reactiva. Conviene señalar que un absceso epidural puede romperse hacia el espacio subdural y convertirse en empiema subdural, y que este, a su vez, puede complicarse con una tromboflebitis de las venas corticales puente que lo atraviesan —un mecanismo que puede provocar infartos venosos en la corteza subyacente—. Sí, designan la misma entidad. "Empiema" es técnicamente más preciso porque el espacio subdural es una cavidad preformada, no una cavidad creada por la infección, que es lo que implica "absceso". En la práctica clínica y en la literatura se usan indistintamente. Porque el espacio subdural es continuo sobre toda la convexidad del hemisferio. No hay tabiques que frenen la diseminación del pus, a diferencia de lo que ocurre en el espacio epidural, donde las inserciones durales en las suturas craneales crean compartimentos que limitan la extensión. En la localización. El absceso cerebral se forma dentro del tejido nervioso del encéfalo: es una cavidad nueva, rodeada por una cápsula. El empiema subdural se sitúa fuera del encéfalo, en el espacio entre las meninges, y no destruye parénquima cerebral de forma directa —aunque puede dañarlo indirectamente por compresión o por trombosis venosa cortical. Si desea profundizar en conceptos asociados a los abscesos subdurales, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el absceso subdural
Origen de la infección y extensión intracraneal
Absceso subdural, absceso epidural y absceso cerebral
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo un absceso subdural que un empiema subdural?
¿Por qué se extiende tan rápido?
¿En qué se diferencia de un absceso cerebral?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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