Ictericia

más de 2 mg/dl de bilirrubina hace que sea clínicamente evidente

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Diagnóstico y tratamiento en la Clínica 

El diagnóstico de la ictericia se basa en la exploración física de la coloración de la piel y las membranas, sobre todo la de los ojos. Además, se realiza analítica de bilirrubina en sangre.

En algunos casos, la ictericia puede acompañarse de coluria (orinas de color muy oscuro por la presencia de bilirrubina en la orina) y acolia (heces muy claras por la ausencia de pigmentos derivados de la bilirrubina).

En el recién nacido, la ictericia es un signo objetivo clínico caracterizado por el color amarillento de la piel, conjuntiva (blanco de los ojos) y mucosa.

En el adulto, la ictericia debe considerarse únicamente como un síntoma de enfermedad, sin consecuencias negativas en sí. Por ello, el tratamiento no debe ser el de la ictericia, sino el de la enfermedad que la cause.

En el niño recién nacido, si los niveles de bilirrubina son muy elevados, se indica interrumpir la lactancia materna, fototerapia (exposición a la luz) y, si es necesario, intercambio sanguíneo.


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La Unidad de Hepatología de la Clínica Universidad de Navarra cuenta con más de 20 años de experiencia en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades hepáticas.

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La ictericia se produce por un aumento de la concentración de bilirrubina en sangre".

Saber más sobre la Ictericia 

La ictericia es la coloración amarillenta de la piel y las mucosas debido al aumento de la concentración de la bilirrubina en la sangre.

Existen otras causas por las que la piel puede tomar una coloración amarillenta; se pueden distinguir de la ictericia porque en ellas no se produce coloración amarillenta de la conjuntiva de los ojos.

¿Cuáles son los síntomas más habituales?

  • Coloración amarillenta de la piel
  • Coluria
  • Acolia

La bilirrubina es un producto de desecho de la hemoglobina, que es el contenido principal de los glóbulos rojos. Esta bilirrubina es transformada en el hígado y transportada a través de la vía biliar al intestino delgado y se elimina por las heces.

Por lo tanto, puede producirse ictericia cuando existe un aumento en el ritmo de destrucción de glóbulos rojos (hemólisis), en las enfermedades hepáticas (tanto en las hepatitis agudas como en las hepatopatías crónicas como la cirrosis) y en las enfermedades en las que se produce una obstrucción de la vía biliar (las causas más frecuentes son cálculos biliares y tumores de la vía biliar o del páncreas).

Además, existe un grupo de enfermedades en las que se produce una alteración aislada en el metabolismo de la bilirrubina, sin que se afecten otras funciones del hígado; la más frecuente de ellas es la enfermedad de Gilbert, en la que suele existir una ligera ictericia, sin que ello provoque una limitación en la supervivencia ni en la calidad de vida.

La ictericia es la coloración amarillenta de la piel y las mucosas.

En algunos casos, la ictericia puede acompañarse de coluria (orinas de color muy oscuro por la presencia de bilirrubina en la orina) y acolia (heces muy claras por la ausencia de pigmentos derivados de la bilirrubina).

En el adulto, el aumento de los niveles de bilirrubina en sangre no tiene consecuencias importantes, pero, en algunas enfermedades hepáticas crónicas, puede ser un indicio de mala función hepática.

En el niño pueden producirse alteraciones del sistema nervioso, que pueden llegar a ser graves.

La ictericia neonatal aparece en la mitad de los recién nacidos sanos (y es más frecuente en los niños prematuros). Se debe a una inmadurez de los mecanismos de transformación de la bilirrubina en el hígado y no suele prolongarse más de dos semanas después del parto.

En el adulto, la ictericia debe considerarse únicamente como un síntoma de enfermedad, sin consecuencias negativas en sí.

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