Especialistas navarros investigan los beneficios de la dieta mediterránea y del ejercicio en 220 niños obesos

El estudio analizará si un cambio en el estilo de vida provoca alteraciones genéticas que modifican el riesgo de sufrir diabetes o influyen de forma significativa en su tratamiento

Un grupo de especialistas de la Clínica Universidad de Navarra y del Sistema Navarro de Salud-Osasunbidea reunidos para una sesión informativa sobre el ensayo clínico.
Un grupo de especialistas de la Clínica Universidad de Navarra y del Sistema Navarro de Salud-Osasunbidea reunidos para una sesión informativa sobre el ensayo clínico.

14 DE JUNIO de 2016


Con el fin de evaluar los efectos de una intervención integral basada en una dieta mediterránea y en el ejercicio físico programado, se ha puesto en marcha un ensayo clínico multicéntrico en niños con obesidad central que involucra a pediatras de toda la Comunidad foral, tanto de los centros de salud como del Complejo Hospitalario de Navarra y de la Clínica Universidad de Navarra, en el marco del GENOI (Grupo de estudio Navarro de la Obesidad Infantil). El estudio tendrá una duración de un año y valorará un total de 220 pacientes navarros de entre 7 y 16 años.

Este proyecto impulsado por todos los pediatras de la Comunidad foral ha sido seleccionado por la Fundación Merck Salud, entidad dedicada a promover la investigación biomédica, como uno de los estudios que recibirán las Ayudas Merck de Investigación 2016 en la categoría de investigación clínica en endocrinología pediátrica. Los especialistas, integrados en el Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra (IdiSNA), recibirán un total de 25.000 euros para hacer frente a una parte del ensayo.

La obesidad infantil, una epidemia

La obesidad infantil es una epidemia presente en la mayoría de países desarrollados. Se calcula que la prevalencia del síndrome cardiometabólico en la población infantil afecta al 12% de niños con sobrepeso y al 29% de niños obesos. Como consecuencia, cada vez más niños padecen síndrome metabólico, un problema de salud serio en la infancia que continúa en la etapa adulta con la presencia de algunos factores de riesgo cardiovascular como la obesidad central, la resistencia a la insulina, hipertensión y dislipidemia (alteración de los niveles de lípidos o grasas en sangre).

Según apunta la Dra. Cristina Azcona, investigadora principal del proyecto y especialista en Pediatría y experta en endocrinología pediátrica de la Clínica Universidad de Navarra, “la intención de este ensayo es demostrar que una intervención intensiva sobre el estilo de vida de los niños con estos indicadores de riesgo posibilita una pérdida de grasa, un aumento de la musculatura, mejora la sensibilidad a la insulina y reduce su riesgo cardiovascular”. Este estudio investigará además nuevos marcadores biológicos (genéticos y epigenéticos) que puedan estar asociados con la dificultad para controlar la grasa corporal y una mayor sensibilidad a la insulina. De este modo, los especialistas podrán adaptar mejor las recomendaciones para tratar la obesidad y sus complicaciones a cada paciente.

Metodología del ensayo

Para realizar el ensayo clínico, los facultativos dividen de manera aleatoria a los pacientes con obesidad central en dos grupos. En el grupo de intervención, los pediatras y dietistas prescriben una dieta de tipo mediterráneo, personalizada y ligeramente hipocalórica, en función del grado de obesidad, de forma que sea compatible con el crecimiento del niño. También les aconsejan que aumenten su ejercicio diario y les indican cómo deben realizarla. Por su parte, en el grupo control se ofrecen consejos de alimentación y actividad física según las guías clásicas para tratar la obesidad.

En ambos casos se realizarán diversas pruebas para medir los cambios en la composición y distribución de la masa grasa y muscular, el estilo de vida y parámetros hormonales y genéticos que puedan estar asociados con una mayor prevalencia de resistencia a la acción de la insulina.

“Mediante los análisis bioquímicos pretendemos averiguar si las características genéticas y epigenéticas (cambios en el ADN que pueden heredarse) de cada paciente son responsables de las diferentes respuestas al tratamiento de la obesidad central, de modo que predispongan a desarrollar complicaciones graves como diabetes y accidentes cerebrovasculares a medio o largo plazo. Además, se pretende mejorar la calidad de vida de los niños y de sus familias”, explica la Dra. Azcona.

Estrategias contra la obesidad infantil

Se estima que uno de cada tres niños nacidos en el año 2000 estará afectado de diabetes tipo 2 en el futuro, lo que reducirá de forma significativa su esperanza de vida, ocasionando importantes costes sanitarios.

“Por eso, la mejor estrategia para luchar contra la obesidad y prevenir sus complicaciones, especialmente la diabetes, se basa en programas intensivos que modifiquen el estilo de vida de los niños y sus familias, e incluyan orientaciones personalizadas sobre la dieta, la actividad física y modificaciones conductuales”, asegura la Dra. Azcona.

La especialista subraya que este tipo de intervenciones requieren de equipos multidisciplinares de profesionales sanitarios que incluyan pediatras, médicos de familia (dado que el estudio abarca a niños hasta los 16 años), nutricionistas, psicopedagogos y enfermeras, y destaca que “el apoyo familiar es imprescindible”.