El alcohol y los adolescentes 

entre los
16-30 años,
edad con mayor riesgo

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Diagnóstico y tratamiento del consumo de alcohol en adolescentes

Al evaluar al adolescente, se explora si hay problemas en casa, en el colegio, si el adolescente corre riesgos excesivos o tiene muchos accidentes, si tiene dificultades con los amigos, si tiene una mala imagen de sí mismo, si tiene contactos sexuales precoces o si ha amenazado con hacerse daño o suicidarse.

Los padres deben estar al tanto de estos aspectos en su hijos para detectar los problemas pronto.

Una de las características más frecuentes del abuso de alcohol es la negación, tanto por el propio adolescente, como por los padres. Auque a veces haya signos, estos se ignoran o se minimizan. Esto supone una defensa lógica de los padres, porque el tema es demasiado duro, pero se debe hablar de ello abiertamente.

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El tratamiento del abuso de alcohol en adolescentes necesita un equipo especializado".

Lo primero es conseguir la abstinencia completa del uso de alcohol y otras drogas como cannabis, en su caso.

Si esto no se consigue pronto, debe acudirse a un equipo específico de especialistas en abuso de sustancias (por ejemplo, Proyecto Hombre), donde además de psicoterapia individual y de grupo para el adolescente, se da apoyo e indicaciones concretas a los padres.

También pueden usarse medicinas para reducir el uso de alcohol. Además, deben tratarse los problemas psiquiátricos asociados al abuso de alcohol, con una combinación de medicación, manejo conductual y apoyo a los padres.

Saber más sobre el alcohol y los adolescentes

El uso problemático y el abuso de alcohol son problemas frecuentes en España, donde la edad de primer contacto está disminuyendo y no es raro encontrar niños de 12 ó 13 años que se intoxican regularmente bebiendo.

Además, la adolescencia es un periodo especialmente vulnerable para el consumo excesivo de alcohol, ya que aumenta la independencia de los padres y se imitan actitudes y comportamientos de los adultos.

El adolescente también tiende a intentar “romper las reglas” establecidas e ir en contra de los padres y, a veces, lo hace usando las bebidas alcohólicas de forma excesiva y peligrosa.

¿Cuáles son los síntomas más habituales?

  • Actitud negativa
  • Baja autoestima
  • Comportamientos irresponsables
  • Disminución del rendimiento escolar
  • Irritabilidad y agresividad

Los padres deben saber que el alcohol produce unos síntomas durante la intoxicación y otros durante el periodo de abstinencia.

Las señales principales del abuso de alcohol en adolescentes son:

  • Físicas: fatiga, múltiples quejas sobre la salud física, ojos enrojecidos y con un brillo característico, vómitos.
  • Emocionales: cambios en la personalidad, cambios bruscos de humor, irritabilidad, comportamientos irresponsables y arriesgados, baja autoestima, tristeza o depresión, desinterés general en actividades que antes les gustaban.
  • Familiares: riñas más frecuentes, desobediencia de las normas, mentiras repetidas, estar retraido o no comunicarse con la familia, secretos excesivos (respecto a amigos, sitios donde van, no poder entrar en su habitación, etc.)
  • Escolares: disminución del interés por el colegio, actitud negativa, no ocuparse de hacer los deberes, disminución de las calificaciones, ausencias del colegio, problemas de disciplina.
  • Sociales: amigos nuevos a los que no les interesan las actividades normales de la familia y el colegio, problemas con la ley, cambio hacia un estilo poco convencional de vestir o de gustos musicales, tatuajes o piercings excesivos.

Algunas de estas señales de aviso pueden indicar otros problemas. Los padres deben reconocer que existe un cambio en el comportamiento, humor, relaciones, rendimiento escolar y hábitos de su hijo o hija.

Se debe hablar con sinceridad y claridad con los hijos sobre nuestra preocupación sobre su posible uso de alcohol. No nos debe tranquilizar una respuesta negativa si no se encuentra una causa al cambio de comportamiento.

Una respuesta airada o frases como “no confiáis en mi” o “me estáis espiando” ante nuestras preguntas indican un excesivo recelo del adolescente, y deben inducir sospechas. Una vez que se intuye abuso de alcohol, debe realizarse una visita al médico de cabecera, que realizará una evaluación.

Existen también sistemas para la detección de alcohol en el aliento que se pueden tener en casa para hacer por sorpresa. Si se confirma el abuso de alcohol, deberán acudir a un especialista.

Para prevenir el abuso de alcohol en los adolescentes, hay que conocer los factores de riesgo. Aunque el abuso de alcohol está extendido por todos los estratos socioeconómicos y culturales, y no se limita a un perfil de familia concreto.

Factores de riesgo en la familia

  • Ambientes familiares caóticos o con abuso de alcohol o drogas en los padres, o padres con un trastorno psiquiátrico.
  • Problemas serios en la educación de los hijos por los padres en niños con temperamentos difíciles o problemas de conducta.
  • Falta de vínculo afectivo entre hijos y padres y falta de cariño.
  • Comportamiento excesivamente tímido o agresivo del niño en clase.
  • Fracaso escolar.
  • Incapacidad para manejar situaciones adversas (no saber decir no).
  • Amistades con otros chicos con problemas de conducta o legales.
  • Consentimiento implícito o tolerancia al uso de alcohol en el colegio, los amigos o la comunidad.
  • La disponibilidad y tolerancia al uso de alcohol en el barrio y la creencia de que el uso de alcohol es inofensivo aumentan el número de jóvenes que empiezan a usarlo.
  • Lazos fuertes con la familia.
  • Los padres que están al tanto de las actividades, aficiones y amistades y que forman parte de la vida de sus hijos previenen el uso de alcohol.
  • Éxito académico en los adolescentes.
  • Participación y lazos con instituciones sociales como las familias, el colegio, y organizaciones religiosas.

El alcohol produce múltiples problemas físicos y psicológicos aunque se tome “sólo los fines de semana”.

Como tiene efecto directo sobre el cerebro, reduce la concentración y los reflejos, afectando al rendimiento escolar del adolescente. También produce síntomas físicos, ya que afecta al hígado y al estómago, incrementa el riesgo de muerte o invalidez por accidente de tráfico y aumenta el riesgo de contactos sexuales precoces y, así, los embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual.

Además, si el alcohol se usa como forma de disminuir la ansiedad social, el adolescente se acostumbra a manejar su ansiedad y sus problemas utilizando alcohol y no aprende a resolverlos por sí mismo. Por ello el alcohol detiene o retrasa el desarrollo psicológico normal del adolescente.

El alcohol es una sustancia con un efecto sobre el cerebro que produce una respuesta en los circuitos del placer afectando a los neurotransmisores. Actúa de forma parecida a como lo hacen los tranquilizantes, pero con un efecto más rápido.

El uso repetido intermitente y la búsqueda del efecto placentero producen cambios en el cerebro que perpetúan el uso y pueden desembocar en el abuso y la dependencia. La adolescencia es una etapa de la vida en la que se experimenta con alcohol y drogas, en parte porque no ven la conexión entre sus acciones presentes y las consecuencias futuras.

El uso temprano de alcohol o tabaco aumenta el riesgo del uso posterior de otras drogas. Algunos adolescentes experimentan un poco y dejan de usar alcohol o lo usan ocasionalmente sin tener problemas significativos. 

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