Fisiología del recién nacido

El momento del nacimiento implica en el individuo un cambio profundo y rápido. Pasa de un medio "acuático" dentro del útero, donde muchas de las funciones orgánicas del feto como respiración, provisión de nutrientes, metabolismo, excreción y defensas contra la infección son realizadas en gran medida por la placenta y la madre, a otro medio aéreo en el que se independiza.

Este cambio obliga a una serie de modificaciones en el funcionamiento de órganos y sistemas. Desde el punto de vista nutricional, el nacimiento representa el paso de una forma continua y regulada de sustratos nutricionales (la nutrición transplacentaria), a la alimentación enteral, fraccionada e intermitente. La madre deja de ser, a través de la placenta, la fuente de energía y nutrientes.

O le llamamos

* Horarios de atención según hora de España peninsular.

Gracias. En breve nos pondremos en contacto con usted.

El campo Teléfono es obligatorio.

Le rogamos revise el número de teléfono. Éste debería tener entre 9 y 15 dígitos y empezar por 6, 8, 9, 71, 72, 73 ó 74. En el caso de los números internacionales, por favor, introduzca 00 seguido del prefijo internacional correspondiente y su número de teléfono (00-prefijo internacional 34-número telefóno 948255400)

Espere unos instantes mientras tramitamos su petición.

Cerrar Enviar

Al nacer, el lactante tiene bien desarrollado el reflejo de succión-deglución. El soporte nutritivo del feto está limitado por la capacidad de la madre".

Para seguir recibiendo las necesidades calóricas del metabolismo en reposo, del gasto añadido por la exposición al frío, la actividad física, del coste de energía, nitrógeno, minerales, etc... del crecimiento y del desarrollo, el recién nacido comienza a nutrirse por vía enteral.

Además del cambio en la vía y en la secuencia de la nutrición, también son diferentes los nutrientes recibidos, tanto desde un punto de vista de cantidad como de calidad.

El soporte nutritivo del feto está limitado por la capacidad de la madre y la placenta para aportar y transferir los nutrientes en forma de glucosa, lactato, aminoácidos, ácidos grasos esenciales y cuerpos cetónicos. El sistema digestivo debe adaptarse a este cambio de forma de nutrición.

Este cambio implica en el recién nacido una respuesta conjunta del tracto gastrointestinal que comprende, succión y deglución adecuadas, vaciamiento gástrico y motilidad intestinal eficaces; regulación de la secreción salivar, gástrica, pancreática y hepatobiliar, y capacidad de sintetizar y liberar enzimas para conseguir una efectiva secreción, absorción y protección de la mucosa intestinal. Es preciso, además, el desarrollo de la función inmunitaria del intestino.

El tracto gastrointestinal constituye la puerta de entrada de muchos antígenos potenciales, y por ello la función inmunológica de su mucosa es esencial para controlar las respuestas frente a las infecciones. Al nacer el lactante tiene bien desarrollado el reflejo de succión-deglución.

No existe masticación: hasta los 5 meses de vida no se inician los movimientos de mascar y no aparece la masticación verdadera hasta los 7-9 meses. En el recién nacido, los sólidos son rechazados por movimientos de extrusión de la lengua.

Las primeras deposiciones en los 3 ó 4 primeros días están constituidas por el meconio (contenido intestinal del feto de un color verde oscuro, de consistencia pastosa y originado por la digestión de los productos ingeridos con la bilis, el líquido amniótico y las células descamadas del tubo digestivo) y debe producirse en las primeras 24-48 horas de vida, sino aparecen se deberá sospechar algún problema orgánico.

Una vez eliminado el meconio, las heces del niño con lactancia materna tienen un color amarillo, son de consistencia blanda-líquida y despiden un olor aromático no desagradable. Pueden ser emitidas al mismo tiempo que toma el pecho o cada 4-5 días. Con lactancia artificial, las heces son de color algo más pálido, de consistencia más dura y de olor más fétido, con una frecuencia de una a dos cada día.

Pediatría en la Clínica

El Departamento de Pediatría cuenta con diversas unidades especializadas autónomas, que permiten un mejor diagnóstico y tratamiento del niño, algunas de ellas de carácter multidisciplinar.

Entre ellas destacan las siguientes: Cuidados Intensivos, Neonatología, Respiratorio, Reumatología y Patología músculo-esquelética, Neuropediatría, Oncología Pediátrica, Endocrinopediatría, Gastroenterología, Urgencias Pediátricas y Nutrición.

Además de estas unidades, el Departamento de Pediatría colabora de forma multidisciplinar en las áreas de Cirugía Pediátrica, Dermatología, Cardiología, Oftalmología, alteraciones del aparato locomotor y otras especialidades.

Un equipo de enfermería altamente especializado se encarga del seguimiento del niño durante su desarrollo. Cuentan con una gran experiencia en la atención al niño y en el apoyo a padres en la resolución de sus dudas en el día a día.

tal vezLE INTERESE

POR QUÉ VENIR

¿Por qué la Clínica Universidad de Navarra es diferente a otros centros sanitarios?

Imagen de una niña pequeña con cáncer por los pasillos de la Clínica

ENSAYOS CLÍNICOS

¿Quiere participar en nuestros ensayos clínicos? Conozca cuáles están activos.

Imagen médico investigando con microscopio

HISTORIAS DE LA CLÍNICA

Nuestros pacientes cuentan su experiencia. Historias de esperanza, lucha y superación.

Imagen de una familia de pacientes de la Clínica Universidad de Navarra